Irán lo dijo este lunes con rotundidad: para que prospere el acuerdo de paz alcanzado la víspera con Estados Unidos, Israel debe cesar "totalmente" su "agresión desestabilizadora" contra el Líbano. No valen las matizaciones de última hora. Además de la apertura del estrecho de Ormuz y el desmantelamiento del programa nuclear iraní, ese es uno de los puntos clave acordados por las Administraciones estadounidense e iraní incluidos en el memorando de entendimiento que debería ser firmado presencialmente este viernes en Suiza y que prorroga el alto fuego vigente desde el 8 de abril por 60 días más y establece un marco de negociación.PublicidadLa realidad es que hay muchas probabilidades de que no ocurra así, debido a la obcecación de Israel en su ofensiva e invasión del sur del Líbano, el segundo frente en que se dividió la guerra desatada el 28 de febrero contra Irán y que ahora el Gobierno sionista quiere desligar de las negociaciones de paz. Para subrayar esta posición, horas después del anuncio de Estados Unidos e Irán sobre ese acuerdo preliminar de paz, Israel lanzó un ataque con drones contra un coche en la aldea de Kfar Tebnit, en el sur del Líbano, y asesinó al menos a una persona. La misión de la ONU en el Líbano informó este lunes de que los israelíes habían disparado 130 proyectiles tras el acuerdo. Sus enemigos de Hizbulá, ninguno.A lo largo del lunes, Israel dictó su posición. Avanzada la noche en Israel, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ponía los puntos sobre las íes y auguraba así un difícil camino para el flamante acuerdo entre EEUU e Irán: Israel, dijo, "seguirá manteniendo libertad de acción en el Líbano" y "haciendo frente a las amenazas en la región".No habrá retirada del sur del LíbanoYa lo había, en todo caso, confirmado el número dos en el Gobierno israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz: "Nos oponemos a la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del Líbano a pesar de todas las presiones actuales y futuras". Con ese término, "presiones", se refería a las derivadas para Israel del acuerdo preliminar de paz firmado virtualmente por Washington y Teherán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán como estrategia defensiva, además del levantamiento del bloqueo marítimo ejercido por EEUU sobre los puertos iraníes, la retirada de las sanciones y embargo de activos financieros que pesan sobre el país persa, y la negociación sobre el programa nuclear iraní, ya a más largo plazo, en dos meses.La prioridad de Trump en todas estas semanas de negociaciones con Irán siempre fue colgarse la medalla de reabrir la navegación por el Golfo Pérsico, mientras el resto de condiciones ya se verían poco a poco. Esto no coincide con la postura iraní y tal ambivalencia e incertidumbre podrían torpedear en los próximos días el memorando que ha de firmarse en Ginebra. Ya la propia Casa Blanca está provocando más confusión sobre el grado en que el acuerdo afecta o no a la presencia israelí en el sur del Líbano. El servilismo hacia Israel no ha cedido un ápice, pese a los periódicos y falsos aspavientos de Trump hacia Netanyahu.PublicidadEn todo caso, el memorando ha dejado en evidencia el fracaso de EEUU en cuanto a los objetivos buscados en Irán y susurrados por Israel ese 28 de febrero: el régimen islámico no solo no ha sido defenestrado, sino que las riendas de Irán las llevan ahora clérigos y militares más radicales; el arsenal iraní de misiles, drones y minas para cortar el estrecho de Ormuz está debilitado, pero sigue causando terror en todo el Golfo Pérsico; el material nuclear persa continúa escondido en algún sitio, y la imagen de la resistencia iraní a EEUU ha encumbrado al régimen entre sus aliados de Oriente Medio.Y quien mantiene toda su fuerza hasta el extremo de que puede hacer peligrar cualquier acuerdo, saboteándolo como ha hecho en otras zonas de Oriente Medio, es aquel a quien EEUU considera su mejor aliado, Israel.Según Israel, EEUU ya sabe que no se retirará del LíbanoApenas unas horas después de la firma virtual del acuerdo, el ministro de Defensa israelí matizó y corrigió el compromiso adquirido por sus amigos estadounidenses ante Irán. Katz subrayó que el Ejército israelí permanecerá en sus posiciones del sur del Líbano "de forma indefinida". El ministro insistió en que "la toma de territorio y zonas de seguridad ha sido uno de los mayores logros de las FDI en la Guerra del Renacimiento", en referencia a la campaña lanzada en los últimos años contra los vecinos de Israel. Así llamó Netanyahu al hegemonismo expansionista judío en octubre de 2025.PublicidadSegún Katz y en lo que se refiere a la voluntad de permanecer en el Líbano, Netanyahu "se lo dejó claro" al presidente estadounidense, Donald Trump, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y a otros miembros de la Casa Blanca antes de la firma virtual con Irán. Es decir, antes de hacer su grandilocuente anuncio del acuerdo, Trump sabía perfectamente que a los israelíes no les servía este memorando ni nada que vaya contra su estrategia en Oriente Medio, que tiene al Líbano como segunda fase, tras su "asimilación" de Gaza mediante el genocidio palestino.Trump solo podrá vanagloriarse de la reapertura de OrmuzEl anuncio de este domingo se perfila como un intento de Trump para ganar tiempo, mientras trata de convencer a Netanyahu de que sus planes bélicos solo pueden perjudicar a la Casa Blanca, aunque le vengan bien al primer ministro judío de cara a las elecciones de octubre. El único tanto que se puede apuntar Trump con este endeble armisticio proviene de esa recuperación del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, de cuyo cierre fue él mismo el principal responsable. Es decir, vuelta al comienzo de la partida, con decenas de miles de millones de dólares perdidos para la economía internacional, miles de muertos en Irán y el Líbano, y un desplome de la imagen de EEUU en el mundo como no se había producido desde el fin de la Guerra Fría.A Irán también le viene bien este receso, sobre todo si se amplía a 60 días la negociación sobre su manoseado programa atómico. En realidad, Irán nunca afirmó que su intención fuera utilizar ese programa nuclear civil para enriquecer uranio destinado a los misiles balísticos, aunque ahora la agresión estadounidense hace que la tentación sea mayor que nunca.El acuerdo de 2015 con Barack Obama había convencido a los ayatolás de que entonces era mejor atenerse a la contención nuclear y no seguir por el camino militar en el desarrollo atómico. Sin embargo, en su primer mandato, Trump echó por tierra ese acuerdo, en 2018. Vuelto al poder, procedió en 2025 a bombardear los principales enclaves de desarrollo nuclear de Irán y con esta guerra que ha durado tres meses y medio ha apostado por el desmantelamiento de todo el proceso de enriquecimiento de uranio iraní y la incautación del material fisible que obra en manos de Teherán.Esto es lo que también quiere Israel y lo que no ha podido conseguir esta última guerra, en otro evidente fracaso de israelíes y estadounidenses. Aunque el régimen teocrático iraní acepte una pausa o una entrega de parte de su uranio enriquecido para guardar las apariencias y cimentar un periodo de paz, Teherán sabe que solo con armas nucleares podrá garantizar su seguridad ante un estado, Israel, que no dudaría en usar las suyas propias para acabar con el régimen iraní si EEUU no se lo impidiera.La ONU reclama la salida israelí del LíbanoLa comunidad internacional no le importa nada a Netanyahu a la hora de conseguir sus objetivos. Pero no son muchos los países que optan por enfrentarse a Israel y denunciar los crímenes de guerra de Gaza repetidos en el Líbano. Por eso es importante el llamamiento que hizo este lunes Naciones Unidas para reclamar el fin de la campaña israelí en el Líbano y aprovechar la oportunidad que ofrece el memorando de entendimiento. PublicidadEl jefe de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, reclamó el "fin inmediato" de los combates entre el Ejército israelí y las milicias chiíes de Hizbulá, la retirada de las fuerzas judías del territorio libanés y la investigación de las violaciones del derecho internacional por las dos partes en un conflicto del que la principal víctima es el pueblo del Líbano.Según Türk, la ofensiva de Israel en el sur del Líbano y en Beirut ha matado a más de 3.600 personas (3.800, según las fuentes libanesas) y ha causado cerca de 11.000 heridos. Además, un millón de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares. Esta cifra se eleva a un millón y medio de desplazados según las autoridades libanesas. En la guerra entre Hizbulá e Israel, también han muerto 26 israelíes, agregó Türk. La semana pasada, la oficina de Türk informó del despliegue de una misión de investigación para analizar los abusos cometidos en esta guerra, donde Israel no está dudando en aplicar una estrategia de crímenes de guerra como la desarrollada en el territorio palestino de Gaza, con desplazamiento forzado de personas, ataques indiscriminados a zonas residenciales y a civiles, así como la destrucción total de aldeas y pequeñas ciudades, e infraestructuras energéticas y transporte, como puentes y carreteras. De hecho, el Ejército israelí lanzó este lunes una orden para que los habitantes del sur del Líbano desplazados no vuelvan a sus hogares, a pesar del anuncio del citado memorando. PublicidadTürk tuvo también palabras para la Franja de Gaza y condenó el asesinato de un millar de palestinos a manos israelíes desde que entró en vigor el alto el fuego entre Israel y la guerrilla de Hamás en octubre pasado. El genocidio lanzado por Israel en Gaza tras la incursión de Hamás del 7 de octubre de 2023, que causó 1.200 muertos, ha dejado ya más de 73.000 gazatíes asesinados. Desde ese alto el fuego, fueron asesinadas otro medio centenar de personas en el territorio palestino de Cisjordania, con 1.300 heridos y cientos de detenciones. La Guerra del Renacimiento israelíGaza, Cisjordania, el suroeste de Siria y ahora el sur del Líbano son los objetivos del hegemonismo judío bajo la hoja de ruta de la Guerra del Renacimiento preconizada por Netanyahu y a la que la extrema derecha israelí simplemente denomina "construcción del Gran Israel". Türk manifestó en este sentido su preocupación ante la limpieza étnica en marcha en el sur del Líbano y recordó las proclamas de los extremistas en el Gobierno israelí para expulsar a todos los gazatíes de la Franja y enterrar así la posibilidad de un Estado palestino. Ya cuando se firmó el acuerdo que puso teóricamente fin a la guerra de Gaza el año pasado, Trump habló de "una paz para toda la eternidad". Israel no hizo posible esa "era de la esperanza" hiperbolizada por el presidente estadounidenses, sino que siguió asesinando palestinos y se apropió de cerca del 70% del territorio de la Franja.Los excesos verbales de Trump se han repetido ahora con el principio de acuerdo firmado con Irán. "¡Que fluya el petróleo!", clamó Trump el domingo. También se ha confirmado, como entonces, la intención de Israel de hacer descarrilar cualquier entendimiento que no tenga su beneplácito y no esté supeditado a su política supremacista y racial. Ahora, el Líbano es su siguiente horizonte y ni Trump o Estados Unidos impedirán que lo consiga.
Ni paz ni victoria: el fracaso de Trump en Irán consolida a Israel en Oriente Medio y apuntala al régimen de Teherán
La guerra de Trump en Irán se salda con una derrota de la estrategia de EEUU en Oriente Medio, que refuerza el hegemonismo israelí y apuntala la dictadura iraní....














