Donald Trump ya no sabe qué decir ante las argucias de los iraníes y su rechazo a los caóticos planes del presidente de Estados Unidos de cara a una posguerra en Oriente Medio. El régimen islámico no se cree una sola palabra del líder de EEUU, que oscila entre las promesas de paz inmediata y las amenazas más terribles. Como ejemplo, sus casi 40 anuncios frustrados de inminentes firmas de un armisticio. El último ha tenido lugar este mismo jueves: el presidente de los Estados Unidos ha anunciado la cancelación de los ataques previstos contra Irán por los avances en las conversaciones sobre un posible un acuerdo. Algo que Irán no ha tardado en desmentir. No se sabe si tales excesos verbales responden a los meros deseos de Trump, a una ineptitud que sobrepasa todos los límites razonables para el líder de la mayor superpotencia del mundo, o a un maquiavélico juego con los mercados para que determinadas empresas ligadas al magnate-devenido en presidente obtengan pingües beneficios a partir de la muerte y la desestabilización de Oriente Medio.PublicidadMientras, la teocracia iraní rehúsa sentirse intimidada, toma incluso la iniciativa bélica (como acaba de ocurrir con sus ataques a Israel en defensa del Líbano) resiste los redoblados bombardeos y bloqueos, y utiliza en su provecho el miedo desatado entre sus vecinos del Golfo Pérsico (todos ellos aliados de EEUU). Aunque los misiles y drones iraníes nunca causan matanzas ni daños materiales considerables, sin embargo, han saboteado el tráfico internacional de crudo y gas por el estrecho de Ormuz, envalentonando, si cabe más, al régimen islámico.Mayor iniciativa y menos miedo a EEUUAl mismo tiempo, Irán gana cada día más ascendencia sobre las milicias y movimientos islamistas regionales y no solo de credo chií, el del propio régimen persa, sobre todo tras acudir en ayuda (con mucho ruido y pocas nueces, todo hay que decirlo) de sus aliados de Hizbulá en el Líbano. Este grupo proiraní sabe que si resiste lo suficiente ante Israel, como Irán lo está haciendo ante el régimen judío y Estados Unidos, seguirá recibiendo apoyo de Teherán. Esta lealtad y unión contra la hegemonía estadounidense en Oriente Medio se hace notar también en Irak y Siria, donde operan guerrillas proiraníes que saben que el momento para actuar llegará en un futuro.Por eso, Irán tiene una estrategia de tira y afloja en las conversaciones con EEUU, intermediadas por Pakistán, Egipto, Turquía y Arabia Saudí. Y cada día que pasa es más evidente que quien más tendrá que ceder será Washington, especialmente en cuestiones que Teherán demanda con firmeza, como la retirada de sanciones o la suspensión del bloqueo a sus activos financieros internacionales. El tema nuclear tardará años en encaminarse, pues el régimen de los ayatolás no está dispuesto a renunciar al único mecanismo de disuasión, la posesión de armas atómicas, que puede evitar que se repitan los ataques de EEUU y, sobre todo, de Israel, un país comprometido en la destrucción total de Irán, al igual que los iraníes pretenden lo mismo del Estado judío.PublicidadAunque Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se empeñan en que Irán ha de entregar o destruir los 440 kilogramos que tiene de uranio enriquecido al 60%, la única manera que habría de conseguir tales objetivos sería con el propio beneplácito iraní, que no se producirá nunca. O eso, o una intervención terrestre para hacerse con ese material nuclear, lo que supondría una guerra total en Oriente Medio y posiblemente una derrota estratégica para EEUU, que ya están considerando como inevitable en los sectores políticos estadounidenses más críticos con Trump.Trump: "Los iraníes nos están tomando el pelo"Por eso, no es de extrañar que el líder republicano haya insistido en los últimos días en que los iraníes han estado "tomando el pelo" a los estadounidenses, mientras no pestañeaban en las negociaciones. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, le recomendó irónico a Trump un poco de calma, en lugar de demostrar públicamente semejante "desesperación". Trump, en cambio y ya fuera de sí, ha subido la apuesta y vuelto a amenazar a Irán con la hecatombe total, al tiempo que ha ordenado intensificar los ataques contra instalaciones militares iraníes en las próximas horas.Ataques que, al igual que las respuestas iraníes contra intereses de EEUU en los países del Golfo o contra sus bases en esta zona, están siendo milimétricamente calculados. Son golpes de precisión en los que ninguno de los contendientes quiere excederse. La tregua firmada el 8 de abril pasado está prácticamente rota, pero no de forma que pueda impedir nuevas conversaciones.PublicidadNo ocurre lo mismo en el Líbano, el segundo frente abierto por Israel el pasado 2 de marzo, dos días después de que el Pentágono y el Ejército hebreo atacaran Irán y desataran esta guerra. En el Líbano, la segadora israelí ha despoblado a la fuerza buena parte del sur del país, con una limpieza étnica y la destrucción de ciudades y pueblos muy similar a la empleada desde octubre de 2023 en Gaza.El objetivo de Israel, respaldado por Trump, aunque a veces a regañadientes, es crear una zona en el sur del Líbano ocupada por sus tropas que pueda servir de presa de contención ante las acciones de Hizbulá y que en un futuro pueda ser ocupada por colonos israelíes, tal y como quieren permitir en la Franja de Gaza y ya están haciendo en Cisjordania, el otro territorio palestino.El fin del alto el fuegoEste jueves, Irán advirtió de que los últimos ataques estadounidenses "en la práctica dejan sin efecto el alto el fuego", vigente desde el 8 de abril pese a las muchas escaramuzas habidas. Irán habló de "consecuencias sumamente peligrosas". Poco después, el Ejército iraní atacó bases estadounidenses y objetivos en Baréin, Kuwait e incluso Jordania. El lunes ya se había disparado la tensión cuando el Pentágono acusó a Irán de haber derribado un helicóptero militar estadounidense en esta escalada bélica. Al tiempo, el régimen islámico acusó a los países del Golfo Pérsico de ayudar a EEUU a lanzar operaciones militares contra Irán y de situarse "junto a la parte agresora".En consecuencia, la Guardia Revolucionaria iraní proclamó de nuevo el cierre total del estrecho de Ormuz, aunque la Casa Blanca insiste en que no es así y que son los buques y aviones estadounidenses los que están regulando el tránsito, impidiéndoselo a los barcos amistosos con Irán. EEUU mantiene su propio bloqueo de los principales puertos iraníes y, mientras presta escolta a los petroleros que considera oportunos, ataca o aborda los que pueden llevar a bordo el crudo persa con destino a países de Asia principalmente que siguen comerciando con Irán.Este jueves, la India confirmó la muerte de tres marineros de esta nacionalidad en el ataque por aviones estadounidenses a un buque con bandera de Palaos la víspera. El ataque tuvo lugar en el Golfo de Omán, es decir, una vez sobrepasado el estrecho de Ormuz que une ese mar con el Golfo Pérsico.Trump amenaza con acciones terrestres en IránTras los ataques lanzados la noche pasada por EEUU, por segundo día consecutivo y en los que el Pentágono bombardeó instalaciones militares en el sur, centro y norte de Irán, ahora Trump se declara dispuesto a ir más allá y dar el paso más temido y contra el que se han manifestado ya muchos miembros del Congreso, también republicanos.En una más de sus baladronadas que ya nadie se cree y menos aún los iraníes, el presidente estadounidense hinchó pecho y volvió al discurso de los primeros días de esta guerra, cuando insistía en que Irán estaba ya derrotado y la paz se alcanzaría en pocas semanas. "Están acabados. Podríamos entrar por tierra mañana mismo. Podríamos enviar soldados, pero no quiero tropas sobre el terreno. Pero si quisiera, podríamos poner un pequeño grupo de soldados y tomar todo el país", dijo este jueves Trump en una entrevista en Fox and Friends. Lo mismo que habría dicho hace poco más de 100 días, cuando empezó la contienda.PublicidadMás preocupante fue la afirmación de Trump de que está considerando tomar, en "algún momento de un futuro no muy lejano", la isla de Jarg, el epicentro de la distribución y embarque del petróleo de Irán. La ocupación de Jarg golpearía a la economía iraní, que necesita hasta el último petrodólar para resistir. Sin embargo, para llevar a cabo esa invasión y mantenerla, EEUU precisaría poner tropas sobre el terreno, también en la cercana costa iraní como cabeza de puente para afrontar una contraofensiva.La intención de Trump (si no es un nuevo farol) es repetir lo que hizo con Venezuela a principios de enero, con el secuestro del entonces presidente, Nicolás Maduro, y la toma por EEUU de la capacidad petrolera del país caribeño. "Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, tal como hemos hecho con Venezuela, lo que está resultando magnífico tanto para Venezuela como para EEUU", dijo Trump.Ya al principio de la guerra, la Casa Blanca se planteó la toma de Jarg y otras zonas insulares o del territorio continental iraní. El alto costo humano que semejante operación militar podría suponer para el Ejército estadounidense hizo desechar tal posibilidad.PublicidadTrump: "¡Amo la inflación!"Pero el paso del tiempo, que encumbra la resiliencia de los iraníes, marcha en contra de Trump y de su imagen, cada vez más deteriorada. No es solo el desgaste de la política exterior y la capacidad militar de EEUU. El impacto en la economía global de una guerra que nadie buscaba, salvo Netanyahu y los lobbies judío y armamentístico de EEUU, tiene ondas sísmicas de gran magnitud en la economía estadounidense.Y pese a todo, regodeándose de su incapacidad para resolver esta crisis, Trump lanzó el miércoles una de sus ocurrentes frases: "¿Saben lo que me encanta realmente? ¡Amo la inflación!". Lo dijo al ser preguntado sobre el Índice de Precios al Consumo (IPC) de mayo, que se disparó en EEUU un 4,2% respecto al mismo mes del año pasado, el nivel más alto desde abril de 2023.Tan procaz optimismo puede que no haya gustado mucho en su país, que sufre las subidas de precios derivadas de la guerra, especialmente en lo que se refiere a los combustibles de uso diario y a las alzas en el resto de bienes de primera necesidad. La economía es la mayor de las preocupaciones de los estadounidenses y la observación de Trump sonó a mofa. Los demócratas no tardaron en utilizar el arma arrojadiza que les brindaba el jefe de la Casa Blanca: las elecciones de medio término que en noviembre renovarán el Congreso de EEUU están ya a la vuelta de la esquina.Si Trump ha incumplido al desatar la guerra de Irán su promesa de poner fin a todas las contiendas y no dejar que EEUU se involucre en nuevas, ahora está pisoteando su bandera electoral de la campaña de 2024 que le llevó al poder, cuando prometió erradicar la inflación de forma contundente. Y encima solo se le ocurre justificar la subida de los precios con el elevado coste energético causado por la guerra de Irán. La guerra qué él declaró.