Oriente Pr�ximoEl presidente de EEUU anunci� 38 veces que la paz con Teher�n estaba cerca, pero la realidad es que sus posturas cada d�a est�n m�s lejosImagen de uno de los destructores de EEUU disparando a posiciones iran�es.AFPActualizado Jueves,
junio
18:48El final abrupto del alto el fuego entre Trump y los ayatol�s no nos devuelve a la casilla de salida, sino a un lugar peor. El presidente estadounidense asegur� en 38 ocasiones desde el 28 de febrero que el acuerdo con Ir�n estaba cerca de cerrarse, pero la realidad es que las posturas siempre estuvieron alejadas y la espera ha hecho que Ir�n se sienta a�n m�s fuerte. El rubio presidente asegur� repetidas veces que el r�gimen deseaba �un acuerdo r�pido�, pero estaba desvelando sus propias intenciones. Ante esa postura, los negociadores de Teher�n, los m�s duros diplom�ticos del mundo, opusieron sus t�cnicas dilatorias, a sabiendas de que tienen activada un arma nuclear de car�cter econ�mico: el Estrecho de Ormuz.El error de c�lculo que supuso declararle la guerra al r�gimen de Teher�n pensando que se rendir�a o caer�a durante los primeros d�as de bombardeos tiene ya consecuencias graves para la econom�a mundial, para los arsenales de misiles de EEUU, que se han vaciado y para la confianza mutua, que ya no existe. Los ayatol�s quieren humillar a la Casa Blanca y la Casa Blanca no puede permitirse un Ir�n con soberan�a at�mica.Teher�n tiene una palanca que nunca necesit� activar: el cierre de Ormuz. Eso le da una posici�n negociadora infinitamente m�s fuerte que cualquier bombardeo de EEUU, porque el coste de no llegar a un pacto para la econom�a global es enorme y visible, mientras que el r�gimen puede soportar bombardeos terribles durante meses. Pero parad�jicamente eso tambi�n hace m�s dif�cil el acuerdo: Ir�n no quiere soltar esa carta del Estrecho sin garant�as absolutas, y Washington no puede dar garant�as absolutas sin que parezca que cedi� ante la presi�n militar. Ambos quieren terminar con la guerra pero est�n atrapados en posturas irreconciliables.Narrativa de resistencia�Qu� es lo que no quiere Ir�n? Firmar un acuerdo que se perciba como una rendici�n ante EEUU. Eso destruir�a la narrativa de resistencia que ha sostenido al r�gimen durante 45 a�os. Los sectores duros de Teher�n -los Guardianes de la Revoluci�n, su terrir�fico aparato de seguridad- son los m�s poderosos internamente y los m�s opuestos a cualquier concesi�n. Con la decapitaci�n del ayatol� Al� Jamenei y sus m�s cercanos colaboradores, ahora los que mandan son ellos. Y son a�n m�s radicales que los anteriores.�Qu� es lo que no puede firmar Donald Trump? El magnate tiene a Netanyahu susurr�ndole al o�do. El primer ministro israel� no quiere ning�n acuerdo que deje a Ir�n con capacidad nuclear residual y har� cualquier cosa porque la guerra contin�e. Cada vez que las negociaciones se acercan a un entendimiento, Israel realiza alguna acci�n -un ataque, una filtraci�n, una declaraci�n- que mete al proceso en un embudo. Trump no puede cerrar un acuerdo con Ir�n que Israel rechace.Un acuerdo real tendr�a que resolver simult�neamente el programa nuclear, la reapertura de Ormuz, el levantamiento de sanciones, las garant�as de seguridad para el r�gimen, el papel de las milicias proiran�es en la regi�n (Hezbol�, hut�es, milicias en Irak) y la normalizaci�n de relaciones. Resolver alguno de los frentes por separado puede llevar meses. Intentarlo con todos esos frentes a la vez en pocas semanas es pr�cticamente imposible.Trampa de escaladaEl profesor de la Universidad de Chicago, Robert A. Pape, que desde el principio asegura que Trump se ha metido en una trampa de escalada, afirma: �Hace tres meses, argument� que el poder a�reo no colapsar�a a Ir�n. Hace dos meses, argument� que la supervivencia crear�a influencia. Hoy el alto el fuego se est� desmoronando y la guerra est� entrando en otra fase�.Entonces, �es posible una negociaci�n en estos momentos? Lo que hemos visto estos meses no ha sido realmente una negociaci�n sino una gesti�n del conflicto. Ambas partes tienen incentivos para mantener la tensi�n controlada -ninguno quiere una guerra total- pero tambi�n incentivos para no ceder lo suficiente como para llegar a un acuerdo real. El resultado m�s probable es exactamente lo que estamos viendo: un alto el fuego fr�gil que se rompe cada pocos d�as, negociaciones que avanzan y retroceden, y ninguna soluci�n definitiva a la vista.Ahora mismo es m�s posible una escalada b�lica que un acuerdo. La guerra no decidi� un ganador y es posible que no lo haya.









