Una tarde cualquiera de hace 17 a�os en Bosquesur (Fuenlabrada), uno de los grandes pulmones verdes del sur de Madrid. Varios vecinos pasean a su perro entre los senderos, ajenos a lo que se est� fraguando a unos cent�metros del suelo. Semanas despu�s, esos vecinos acuden a los hospitales con extra�as lesiones en la piel que no cicatrizan o cuadros de fiebre intermitente y cansancio extremo: tienen leishmaniasis. Concretamente, el mayor brote de esta enfermedad en humanos documentado en Europa Occidental, con casi 800 casos confirmados.Muchos asocian este nombre a una enfermedad veterinaria, m�s exactamente propia de los perros. Otros saben que es tambi�n una enfermedad humana, pero piensan que es tropical. Lo cierto es que aunque la mayor�a de casos globales ocurren en regiones tropicales y subtropicales de Am�rica Latina, �frica o Asia, tambi�n es end�mica en zonas de clima templado y mediterr�neo, como Espa�a, un pa�s especialmente afectado por las condiciones climatol�gicas que favorecen la transmisi�n, en este caso (y en toda el �rea del Mediterr�neo), del par�sito Leishmania infantum (en otras zonas predominan otros tipos)."Es end�mica en Espa�a, est� extendida en todo el territorio y la transmisi�n es aut�ctona, no hace falta viajar fuera. La falta de conocimiento sobre la enfermedad va claramente ligada al hecho de que, seg�n la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS), la leishmaniasis est� dentro de las enfermedades catalogadas como desatendidas u olvidadas, por lo que no hay atenci�n hacia su investigaci�n, hacia el desarrollo de nuevos f�rmacos, etc. Al final la gente conoce m�s el dengue o la malaria, aunque aqu� afecten menos", explica Bego�a Monge Maillo, m�dica e investigadora del Centro de Referencia Nacional de Medicina Tropical en el Servicio de Infecciosas del Hospital Ram�n y Cajal (Madrid)."Est� muy vinculada a la desnutrici�n y a otras infecciones a la vez, por eso en Espa�a no tiene una tasa de incidencia tan alta como en otros pa�ses del mundo. Adem�s, el modo de transmisi�n cambia: aqu� la leishmaniasis es una zoonosis, es decir, es una enfermedad que se transmite entre animales vertebrados y humanos, pero no directamente, sino a trav�s de la picadura de un fleb�tomo, que es un insecto m�s peque�o que un mosquito. Por eso es una enfermedad muy de aspecto One Health", detalla Monge Maillo.Lo que pas� en Fuenlabrada fue lo que podr�amos llamar la tormenta perfecta. Las intensas obras urban�sticas y la prohibici�n de la caza en esos nuevos parques periurbanos crearon el ed�n ideal para liebres y conejos. Sin depredadores, sus poblaciones se multiplicaron de forma descontrolada al lado mismo de las viviendas de la periferia. Las madrigueras de estos animales ofrecen un entorno oscuro, h�medo, con unas temperaturas muy espec�ficas y repleto de materia org�nica que funciona como una incubadora perfecta para las larvas del fleb�tomo, que es el vector del par�sito Leishmania. "No vive en el agua como el mosquito, sino donde hay hojarasca. Vuela distancias muy cortas y a poca altura, con lo cual cuando hay brotes est�n localizados en una zona muy concreta".Y eso es lo que pas� en Bosquesur, un territorio limitado por varias carreteras grandes que el fleb�tomo no era capaz de atravesar volando. En un espacio concreto convivi� este insecto, el vector, con las liebres o conejos que eran el reservorio. Cuando los humanos y sus mascotas paseaban por la zona eran carne de ca��n para ser infectados. "Se hizo un estudio muy grande buscando a todos los perros y no se constat� que hubiese una mayor incidencia en los canes que justificara ese brote que se estaba viendo en humanos. Estudi�ndolo m�s, se identific� a las libres como el reservorio, un animal que en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, est� por todas partes en parques, en urbanizaciones... Hay un control muy estricto sobre los perros, pero no sobre otros animales y la manera de controlar la transmisi�n es controlar a los reservorios", recalca Monge Maillo.La especialista se�ala que los reservorios se han ido ampliando con el tiempo. Adem�s del perro o los hurones (que muchas personas tienen tambi�n como mascota), se asocia "a los lagomorfos (liebres y conejos) y ahora se est� poniendo cada vez m�s en relevancia el gato", a�ade Monge Maillo. Alg�n estudio apunta al caballo como reservorio silencioso del par�sito Leishmania infantum y algunas revisiones mencionan tambi�n especies como lobos y zorros, linces, martas, tejones, visones americanos, mapaches, nutrias, murci�lagos, erizos y todo tipo de roedores, aunque los animales silvestres es menos probable que contribuyan a la transmisi�n zoon�tica.El ciclo se retroalimenta constantemente: un fleb�tomo pica a un animal infectado de Leishmania y se infecta con el par�sito, y cuando pica a una persona se lo transmite. A ese animal lo infect� antes alg�n otro fleb�tomo infectado (pican las hembras constantemente para alimentarse de sangre, igual que sucede con los mosquitos). Hay zonas del mundo, como la India o el este de �frica, donde la transmisi�n es antropon�tica (de persona a persona), pero se trata de otra especie (Leishmania donovani), que adem�s produce una leishmaniasis cut�nea que hace que se alcance una alta parasitemia (el par�sito se multiplique masivamente) en la piel. "Pero en nuestro entorno, hasta ahora, todo es Leishmania infantum y la transmisi�n es zoon�tica. Se ha visto transmisi�n de persona a persona en donantes de sangre o en VIH en personas con problemas de adicci�n que compartieron jeringuillas, por ejemplo", se�ala Monge Maillo.La especialista, sin embargo, env�a un mensaje tranquilizador: "Las mascotas con las que convivimos, incluso aunque tengan Leishmania, no nos la transmiten de t� a t�. Adem�s, el par�sito necesita hacer un ciclo dentro del vector de varios d�as de duraci�n, por lo que aunque haya uno de estos insectos en la misma habitaci�n que estamos nosotros con nuestro gato o perro infectado y nos picara a los dos, es imposible que en la misma picadura nos pueda transmitir la enfermedad". S� insiste en que hay que vigilar a las mascotas y cuidarlas, usar collares para repeler los fleb�tomos y pipetas antiparasitarias, as� como vacunar a los perros (algo que no es obligatorio, sino optativo a pesar de estos riesgos). Y recuerda que al ser bastante m�s peque�os que los mosquitos, las mosquiteras habituales no nos protegen de los fleb�tomos. Debemos usar, al menos, mosquiteras impregnadas con insecticida.Monge Maillo destaca tambi�n los planes nacionales de control de vectores que se est�n haciendo desde el Ministerio de Sanidad. "Ahora, por ejemplo, estamos trabajando en el de fleb�tomos, que incluye Leishmania y virus Toscana. Es un paso muy importante para visibilizarlo".Un nuevo perfil de paciente en Espa�aCasi un 70% de la gente que se infecta queda asintom�tica, no desarrolla ning�n s�ntoma "aunque el par�sito parece quedarse acantonado en nuestro cuerpo", indica Monge. Las manifestaciones cl�nicas dependen de varias cuestiones. Algunas cepas de Leishmania son dermotropas: tienen m�s predilecci�n por la piel y se quedan ah� localizadas, mientras otras tienen m�s facilidad para diseminarse a otros �rganos. "Se meten en unas c�lulas de la sangre, los macr�fagos, y viajan a lo largo de todo el cuerpo, y ya depende de la inmunidad de la persona. Si la inmunidad est� fuerte y resistente, lo m�s normal es que no haya s�ntomas; cuando falla la inmunidad de primera barrera de la piel, se puede tener una leishmaniasis cut�nea; y si se est� muy inmunodeprimido, una leishmaniasis visceral, que ataca a �rganos vitales como el bazo, el h�gado y la m�dula �sea".Esta variante tradicionalmente se asociaba de forma mayoritaria a pacientes con infecci�n avanzada por VIH, pero gracias a los tratamientos antirretrovirales ese tipo de perfil ha pasado a un segundo plano. El nuevo tipo de paciente es una persona que al inmunodeprimirse por una enfermedad o f�rmaco inmunosupresor, desarrolla la enfermedad. Cada vez m�s especialistas, como reumat�logos, dermat�logos o digestivos, pautan inmunosupresores modernos y tratamientos biol�gicos para combatir enfermedades inflamatorias y autoinmunes (artritis, psoriasis, Crohn...), lo que debilita las defensas del organismo, momento que el par�sito aprovecha para diseminarse.Para tratar la leishamniasis se usa habitualmente la anfotericina B liposomal, principio activo que funciona cuando el paciente no tiene ning�n problema inmunol�gico. "El problema es cuando tienen alguna inmunodeficiencia que hacen que el paciente presente lo que llamamos recidivas, es decir, realmente no se curan, mejoran cl�nicamente pero el par�sito en un periodo de seis meses o un a�o vuelve otra vez a producir s�ntomas", explica Monge Maillo. La especialista indica que se usa ese principio activo como primera instancia aunque no hay ensayos cl�nicos que demuestren su eficacia. "En cada centro tenemos pocos casos, no los suficientes para investigar, de ah� la importancia de la red nacional con 49 centros hospitalarios".Se refiere Monge Maillo a la Red Nacional de Leishmaniasis (ReNLeish). En 2019 ella trabaj� en la OMS en la vigilancia epidemiol�gica de leishmania en el �rea europea. "Ah� vi la falta de datos que ten�amos en Espa�a, donde se declara de forma obligatoria a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiol�gica (Renave), pero Renave no dispone de informaci�n cl�nica ni pone en marcha ensayos cl�nicos. El Ram�n y Cajal es centro de referencia nacional (CSUR) de Medicina Tropical y en 2021 nos nombraron centro colaborador de la OMS en manejo cl�nico de leishmaniasis. Lo dirigimos Rogelio L�pez V�lez y yo, y en ese contexto arranqu� la idea de crear una red con centros de toda Espa�a para unificar el manejo, una herramienta de conocimiento y de investigaci�n. Ha sido laborioso, pero ya tenemos m�s de 500 casos recogidos", seg�n indic� en una ponencia sobre la enfermedad en el congreso de la Sociedad Espa�ola de Enfermedades Infecciosas y Microbiolog�a Cl�nica celebrado en Bilbao a finales de mayo.Bajo el liderazgo de esta red nacional, los investigadores espa�oles desarrollan un ambicioso estudio enfocado en identificar nuevos marcadores pron�sticos de inmunidad celular, es decir, descubrir si el cuerpo aprende a defenderse solo del par�sito, financiado en la convocatoria de 2024 por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a trav�s de la Acci�n Estrat�gica en Salud. Cuando los pacientes sufren reca�das cada pocos meses deben ser tratados con profilaxis de forma cr�nica, lo que puede tener efectos secundarios y generar toxicidad. Con este estudio quieren analizar si el organismo ha aprendido a defenderse por s� mismo tras recibir el tratamiento inicial y comprobar "si los marcadores realmente son buenos medidores del riesgo y, por tanto, nos ayuden a decidir sobre la profilaxis, si se retira con total seguridad", explica Monge Maillo.La especialista considera que, adem�s, conocer la inmunidad de la Leishmania es el punto clave para desarrollar nuevos tratamientos "porque no la eliminas, es decir, la curaci�n parasitol�gica en s� misma parece que no sucede. Lo que pasa es que el organismo cuando lo tratas, adem�s de disminuir el par�sito, ayudas a que haga un cambio en su respuesta inmunol�gica y sea capaz de hacer la adecuada para combatir la leishmaniasis. Probablemente, tratamientos que vayan enfocados en esa l�nea, a potenciar la inmunidad adecuada, sean el futuro", remata.
El mito de la leishmaniasis como enfermedad solo veterinaria: el mayor brote en humanos en Europa Occidental comenz� en Espa�a en 2009
Una tarde cualquiera de hace 17 a�os en Bosquesur (Fuenlabrada), uno de los grandes pulmones verdes del sur de Madrid. Varios vecinos pasean a su perro entre los senderos, ajenos...














