Misantrop�asAdem�s de lavar con agua sucia la ropa sucia del poder, ha terminado escribiendo la novela negra del sanchismoEl presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, en Arguinegu�n.APActualizado S�bado,

junio

22:40Audio generado con IANi siquiera el m�s brillante de nuestros novelistas habr�a podido concebir semejante giro narrativo: adem�s de lavar con agua sucia la ropa sucia del poder, Leire D�ez ha terminado escribiendo la novela negra del sanchismo. Tal como ha se�alado David Jim�nez Torres, sus cuadernos demuestran que el sanchismo -un estilo pol�tico que combina la defensa ret�rica de la democracia con el vaciamiento de sus reglas y la captura partidista de sus instituciones- ha tenido lugar. Y no es que fuera un secreto: estaba a la vista. Sin embargo, el periodismo oficialista ven�a diciendo -parece que alguno colaboraba con la trama- que todo era una inventada. Ese debate ha terminado gracias a Leire D�ez, se�ala Daniel Gasc�n: el per�metro del mundo com�n ha quedado fijado y quien siga negando la realidad de los hechos se ver� retratado -hay quien lo lleva a gala- como un siervo del poder.Pero eso no es lo �nico que ha cambiado estas semanas: en cuanto hemos pasado de la sospecha indemostrable al sumario judicial, la realidad pol�tica de los �ltimos a�os ha cobrado un sentido distinto. �Todo encaja! El uso de las tecnolog�as digitales deja tras de s� un largo rastro delator y la luz p�blica es letal para los implicados en la trama montada a la sombra del Gobierno. De ah� que los mensajes que se enviaron entre s� quienes interfirieron en la labor de polic�as y jueces sean ahora las piezas de un puzle que los investigadores intentan -con ayuda de otros elementos probatorios- completar. Ya lo dec�an en Magnolia, pel�cula sobre destinos entrelazados: crees que has terminado con tu pasado, pero tu pasado no ha terminado contigo.Que las andanzas de las cloacas se hayan convertido en materia de instrucci�n judicial es asimismo una novedad significativa para Pedro S�nchez. El socialista ha tirado de repertorio y asegurado que no conoce de nada a Leire D�ez; al fin y al cabo, se ha acostumbrado a mentir sin que eso tenga reflejo en las encuestas. Ahora bien: aqu� no hablamos de posiciones pol�ticas mudables, como el pacto con Bildu o la amnist�a, sino de hechos susceptibles de verificaci�n; si se probara que S�nchez ha faltado a la verdad y estaba al tanto de todo, esta vez no podr�a alegar que ha �cambiado de opini�n�. Si llega ese momento, claro, ese ser� el menor de sus problemas. Y lo mismo vale, por desgracia, para la democracia espa�ola: una hipot�tica imputaci�n de S�nchez desencadenar�a un apocalipsis populista que pondr�a en riego nuestra democracia. �Es lo que hay!