Ciudad abiertaEn �l confluyen varios aspectos que han definido la forma de gobernar de Pedro S�nchez y el clima moral que ha fomentado durante estos a�osLeire D�ez, la 'fontanera' del PSOE, durante una rueda de prensa.AFPActualizado Mi�rcoles,
junio
18:17Audio generado con IAEl caso Leire es el esc�ndalo m�s grave de todos los que se han conocido durante la etapa sanchista. Al mismo tiempo, es el esc�ndalo que encaja de forma m�s natural en esa etapa. Porque en �l confluyen varios aspectos que han definido la forma de gobernar de Pedro S�nchez y el clima moral que ha fomentado durante estos a�os.Desde el momento en que S�nchez lleg� a la Moncloa, hubo dos cuestiones que fueron muy criticadas por el incipiente antisanchismo. La primera ten�a que ver con sus alianzas, esto es, con el hecho de que los socialistas estuvieran dispuestos a gobernar con los sediciosos de 2017 -y con Bildu-. La segunda, y la m�s relevante para entender las cloacas de Ferraz, ten�a que ver con la colonizaci�n de las instituciones. Pese a su discurso regenerador, pronto qued� claro que el nuevo Gobierno pensaba continuar y hasta agravar las peores pr�cticas de sus antecesores en este �mbito. Pero esto, que al principio parec�a una forma de comprar lealtades y devolver favores, era el primer paso necesario para todo lo que se est� conociendo ahora. Porque colonizar las instituciones es la condici�n necesaria para luego corromperlas, ya sea con vistas al enriquecimiento personal o al deterioro del Estado de Derecho por inter�s pol�tico. Hasta cierto punto es irrelevante si esa era la intenci�n: lo que importa aqu� es el efecto.Hay un hilo de continuidad, en definitiva, entre el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general tras haber sido ministra de Justicia y las reuniones que Leire D�ez habr�a tenido con Diego Villafa�e, mano derecha de Garc�a Ortiz en la Fiscal�a. Una continuidad que no tiene que ver con trayectorias individuales sino con una l�gica de poder: cu�les son los criterios que animan los nombramientos del Gobierno, y qu� din�micas perversas ayudan a crear. Que la fontanera tambi�n tuviese reuniones con la directora de la Guardia Civil, que estuviera vinculada al presidente de la Sepi y que su operaci�n hubiese estado amparada desde la secretar�a de Organizaci�n del PSOE, muestra que estamos ante algo mucho m�s amplio que las andanzas de unos personajes turbios. El tiempo y la justicia dir�n cu�nto de todo esto era conocido por S�nchez: lo que ya est� claro es que nos encontramos ante una radiograf�a devastadora del sanchismo.











