Cada vez que el PSOE afirma en público que tiene la casa en orden, aparecen Leire Díez o Santos Cerdán en algunas de sus múltiples versiones. Las más peligrosas son las que surgen en calidad de informe policial con los rastros que dejaron ambos en su empeño por cortocircuitar a jueces, fiscales o policías de los que pensaban que eran enemigos del partido. Díez ha decidido que hay otra forma de reflejar que sigue estando ahí. Una entrevista, por breve que sea, sirve para que un escalofrío recorra la espina dorsal de Ferraz.

Con independencia de lo que dicten al final los tribunales, es una pésima noticia para los socialistas que circulen entrevistas con la antigua fontanera que nunca llegó a arreglar ninguna tubería. En su empeño de aparecer como una heroína, Díez sólo servirá para avergonzar aún más al PSOE, y eso en el mejor de los casos, porque hay alternativas que son peores. Cuidado, porque dice que ha estado “en shock” hasta hace 48 horas. Es decir, ya no lo está.

La entrevista fue con El Diario Montañés. El aviso resultó evidente: “Sé mucho más de lo que aparece en las agendas que se han podido llevar. Yo sé muchísimo más. Siempre he valido más por lo que callo que por lo que hablo”. Es la clase de frase que activa las papilas gustativas de cualquier juez de instrucción, como una alarma que suena en todo el edificio. Si los contenidos de su cuaderno de hojas cuadriculadas han dado lugar a una batería de titulares –sean ciertos o una simple fabulación–, imaginemos lo que puede ocurrir si eso no es nada comparado con lo que no ha contado aún.