Algunas personas aseguran que las frutas ya no tienen el mismo sabor de antes. La genética, los métodos de cultivo y la búsqueda constante de una mayor rentabilidad y eficiencia en la producción, son algunos de los motivos por los cuales esta percepción puede ser cierta.Pero Jessie Inchauspé, la joven bioquímica francesa, fue mucho más en este tema. Con seis millones de seguidores en Instagram y dos libros que figuraron en la lista de best-sellers del New York Times, es la creadora del proyecto Glucose Goddess (@glucosegoddess) que se especializa en el estudio del impacto de la glucosa en el organismo. Al mismo tiempo, es divulgadora de hábitos alimentarios orientados al control del azúcar en sangre y en el famoso podcast The Diary Of a CEO, afirmó: “La fruta no es natural, es producto de la ingeniería humana”.Luego planteó que los alimentos que consumimos en la actualidad, en particular las frutas, son el resultado de un largo proceso de intervención humana. Características como el tamaño, la textura o el dulzor "no son casuales", sino el producto de cruces y selecciones orientadas a determinados objetivos, según explicó. Frutas, perros y el accionar humanoPara clarificar su posición, usó a los perros como ejemplo. “Todas las razas de perros domésticos, desde los chihuahuas hasta los golden retrievers, descienden de los lobos. Pero los seres humanos han cruzado lobos para crear estas diferentes razas de perros”, explicó. Y agregó: “Con la fruta ocurre lo mismo”.De acuerdo con Inchauspé, las frutas de antes eran muy distintas a las de ahora. “El plátano ancestral es pequeño, lleno de fibra, lleno de semillas y no muy dulce [...] el plátano moderno está lleno de azúcar, bajo en fibra, y es muy fácil de comer. Eso lo debe saber la gente”.Este proceso de transformación, afirma, tiene impacto en la densidad nutricional y en las propiedades del alimento. Factores como el tiempo de maduración, la calidad del suelo o el momento de cosecha pueden influir en el contenido de nutrientes.Sin embargo, Inchauspé dijo que la fruta sigue siendo una opción válida para una alimentación saludable. “Una pieza de fruta entera también contiene fibra y agua. Por lo tanto, aunque haya sido cultivada para tener mucho azúcar, la fibra y el agua reducen la rapidez con la que el azúcar llega a nuestro torrente sanguíneo, lo que la hace más o menos aceptable para nosotros”, admitió.El problema con la intervención humana a la que alude la “reina de la glucosa" ocurre cuando la fruta se procesa y pierde parte de sus componentes naturales, en especial, la fibra. “Si tomamos una naranja y hacemos jugo, ¿de qué estamos hablando realmente? Las naranjas ni siquiera son una fruta natural. Fueron inventadas hace miles de años mediante el cruce de otras especies”, dijo.La elaboración de jugo implica descartar la pulpa, lo que “modifica la forma en que el organismo absorbe el azúcar”. Al descartar la fibra “estás ingiriendo una cantidad muy poco natural de azúcar”, prosiguió. De esta manera, "no hay fibra" que sirva como protección contra el pico de glucosa.