El wellness está de moda en todos los ámbitos y el marketing lo sabe. Kylie Jenner presentaba hace tan solo un par de meses k2o by Sprinter, una mezcla de electrolitos, ácido hialurónico y colágeno, bajo el lema “hydrate beautifully” (hidrátate con belleza). Hailey Bieber ya lo hizo hace años con el Strawberry Glaze Skin Smoothie, un batido viral en colaboración con la tienda de productos orgánicos de Los Ángeles Erewhon Market, que prometía el cuidado de la piel desde el interior. También en color rosa, la española María Pombo ha presentado Yuzz, un refresco que incluye ácido hialurónico y vitamina C, de la mano de Mahou-San Miguel que definen como “una bebida por fuera y skincare por dentro”. ¿Son efectivas estas fórmulas de activos bebibles?
Para entender si un refresco puede mejorar el aspecto de nuestra piel, primero hay que comprender qué estamos ingiriendo exactamente. “El ácido hialurónico es un polisacárido complejo, es decir, un azúcar muy grande que está compuesto como por dos estructuras principalmente. Si nos lo imaginamos como un Lego, estaría compuesto por piezas azules y rojas exclusivamente, que se repiten muchísimas veces intercaladas, que son la nacetilglucosamina y el ácido glucurónico”, explica el farmacéutico, biotecnólogo y divulgador en redes Fran Cuéllar. El número de estas “piezas” determinará si el peso molecular es alto o bajo, un factor clave para su absorción.








