La afirmación de Jessie Inchauspé, especialista en glucosa y divulgadora científica, volvió a encender el debate sobre alimentación y metabolismo.Según explica, muchas frutas modernas no son completamente “naturales”, sino el resultado de siglos de intervención humana para hacerlas más dulces, grandes y atractivas para el consumo.El aceite de oliva como aliado para la “eterna juventud”: estos son los beneficios de su consumo¿Cómo cambió la fruta con la agricultura moderna?La idea de que la fruta representa el alimento más natural posible forma parte del imaginario colectivo desde hace décadas.Asociada con salud, frescura y equilibrio nutricional, suele ocupar un lugar privilegiado en recomendaciones alimentarias y campañas de salud pública.Sin embargo, la bioquímica francesa Jessie Inchauspé, conocida por divulgar contenidos sobre metabolismo y control glucémico, reabrió el debate al afirmar que “la fruta no es natural” y que es “producto de la ingeniería humana”.La declaración, difundida a partir de una entrevista en el pódcast The Diary Of a CEO y replicada por diversos medios internacionales, no busca sostener que la fruta sea perjudicial en sí misma.Jessie Inchauspé, especialista en glucosa y divulgadora científica, plantea un debate sobre la fruta moderna y su impacto metabólico. Foto: Foto: X @glucosegoddesssEl eje de su planteamiento es cuestionar la percepción de que las variedades actuales son idénticas a las que existían en estado silvestre hace miles de años.Según Inchauspé, muchas frutas modernas son el resultado de siglos de selección agrícola orientada a obtener productos más dulces, grandes, atractivos y fáciles de consumir.El argumento tiene respaldo histórico en los procesos de domesticación vegetal desarrollados por distintas civilizaciones humanas.La agricultura transformó profundamente frutas y verduras mediante cruces selectivos y reproducción controlada de las variedades más convenientes para el consumo o el comercio.El caso del plátano es uno de los ejemplos más citados por la especialista: las variedades ancestrales eran más pequeñas, contenían semillas grandes y tenían una mayor proporción de fibra.En contraste, las actuales presentan una textura más blanda y un sabor considerablemente más dulce.Inchauspé compara este fenómeno con la domesticación de los perros a partir de los lobos.Su planteamiento es que los seres humanos han modificado organismos vivos para adaptarlos a necesidades concretas, tanto en animales como en plantas. La selección agrícola transformó tamaño, sabor y textura de muchas frutas.
Experta en glucosa afirma que la fruta moderna fue modificada por humanos
La bioquímica Jessie Inchauspé sostiene que las frutas actuales fueron transformadas durante siglos por selección humana y que su composición poco tiene que ver con las variedades silvestres originales.











