Los pasajeros afectados por un retraso de sus vuelos seguirán teniendo derecho a ser indemnizados a partir de las tres horas de demora y por cuantías que oscilarán entre los 250 y los 600 euros, dependiendo de la tardanza y la distancia del trayecto. Tras duras y largas negociaciones —han pasado 13 años desde que se presentó la propuesta de reforma— los Estados de la UE han aceptado un compromiso, que el Parlamento Europeo validará previsiblemente el lunes, sobre los derechos de los pasajeros aéreos. Estos también garantizarán que los menores, así como personas vulnerables, puedan sentarse junto a sus familiares o acompañante sin pagar extra.El acuerdo también prevé garantizar que los pasajeros puedan llevar a bordo, de forma gratuita, al menos un artículo personal, ya sea un bolso, una mochila pequeña o una funda para ordenador portátil, siempre que no exceda las medidas de 40x30x15 cm.En cuanto a la maleta de cabina, sobre cuyo tamaño y peso al final no se ha regulado nada, esta podrá estar incluida automáticamente en el precio del billete. Pero si el pasajero decide desistir de ella, la aerolínea deberá ofrecer algún tipo de descuento o bonificación, según diversas fuentes negociadoras del acuerdo provisional.Se trata de “soluciones pragmáticas y equilibradas” que protegerán a los ciudadanos, que con estos cambios conocerán de forma “transparente” sus derechos, ha confiado la presidencia chipriota de turno de la UE, que ha dirigido las negociaciones. Las dos partes negociadoras (Consejo y Parlamento) han celebrado especialmente el “refuerzo” de los derechos en casos de denegación de embarque —como por ejemplo a pasajeros que no abordaron el vuelo de ida—, retrasos o cancelaciones, aunque la letra pequeña se conocerá el lunes tras los últimos pasos procedimentales de un expediente cargado de turbulencias. La liberalización del mercado aéreo europeo a finales de los años noventa del siglo pasado permitió una ampliación de las rutas y precios más bajos, con el consecuente aumento del número de pasajeros en los vuelos comerciales. Según cálculos de la UE, en 2024 se superaron los 1.100 millones de pasajeros. Pero esta explosión del mercado tiene su lado oscuro: al tiempo que crecía el número de vuelos y de turistas, también lo hacía la cantidad de retrasos, cancelaciones y pérdidas de equipaje provocados.La UE cuenta, por supuesto, con un reglamento sobre los derechos de los pasajeros aéreos, igual que hay otro sobre la responsabilidad de las compañías aéreas. Ambos buscan proteger los intereses de los pasajeros en el bloque comunitario en caso de denegación de embarque, retraso o cancelación del vuelo, entre otros.En 2013, la Comisión Europea propuso una actualización de estas normas, así como la lista de “circunstancias extraordinarias” que exime a las aerolíneas de la responsabilidad de pagar una indemnización (desastres naturales, una guerra, condiciones meteorológicas o conflictos laborales imprevistos que afecten al operador aéreo, al aeropuerto o al proveedor de servicios de navegación aérea). Según argumentó, en las normas existentes había demasiadas lagunas que hacían que los pasajeros no pudieran ejercer plenamente sus derechos. Es algo que corroboran las organizaciones europeas de consumidores: según recordaron en una carta abierta en la que instaban a los legisladores a “mantener y reforzar” los derechos de los pasajeros, actualmente solo el 38% de los que tienen derecho a recibir una compensación lo hacen.Entre otros cambios, la Comisión Europea planteó en su propuesta derechos de desvío tras retrasos prolongados, prohibir las sanciones por no presentarse, mejorar la gestión de los retrasos en pista y los procedimientos de reclamación, así como limitar las obligaciones en materia de alojamiento. También se armonizaban los umbrales de indemnización. La propuesta estuvo estancada durante los siguientes 12 años en el Consejo, hasta que, en junio de 2025, los ministros lograron un acuerdo político que desbloqueó las negociaciones. No obstante, el punto de partida del Consejo estaba en algunos puntos clave, especialmente en torno a los umbrales que fijan las compensaciones, muy lejos de las demandas del Parlamento Europeo, lo que provocó otro pulso entre las instituciones que ahora parece haberse resuelto in extremis (la fecha límite para alcanzar un acuerdo era el lunes que viene).Los Estados miembros querían aumentar a una horquilla de entre cuatro y seis horas (dependiendo de la distancia del vuelo) el umbral para que los pasajeros tengan derecho a una compensación, que fijó entre 300 y 500 euros. Pero la Eurocámara insistía en que se mantenga, como rige hasta ahora, el derecho a indemnización a partir de las tres horas de retraso y que no haya cambios en la cuantía, que para los vuelos de más duración llega a los 600 euros. Son 100 más que la propuesta del Consejo, al que los legisladores acusaban de “limitar” las garantías de los pasajeros para favorecer los intereses de las aerolíneas.El acuerdo ahora alcanzado fija plazos claros para que las compañías aéreas tramiten las solicitudes de indemnización, junto con normas más estrictas sobre el uso de vales, según las fuentes.“Nuestra posición es clara: queremos mejorar, no recortar, los derechos de los pasajeros aéreos”, dijo el negociador de la Eurocámara, el conservador búlgaro Andrey Novakov, al fijar en enero la posición del hemiciclo, que desde entonces y hasta ahora no había logrado acercarse a la de los Estados. Aunque la Eurocámara todavía tiene que validar el lunes el texto antes de que este sea firmado —unas horas después— para su entrada en vigor, Novakov ha dado a entender que el proceso ya no verá más sobresaltos.“El Parlamento Europeo prometió a los pasajeros que sus derechos no se verían mermados y no nos rendimos. La decisión tomada hoy lo confirma”, ha celebrado la decisión de los Estados en la red social X. “Se mantiene el umbral de las tres horas. Se mantiene la indemnización. Se añaden nuevos derechos, más allá de la situación actual”, ha agregado. Una vez firmado el acuerdo, los países y compañías aéreas tendrán 12 meses de tiempo para adaptarse a las nuevas medidas.