A.S/TRESBActualizado Viernes,
junio
07:00Hay pocas cosas que democraticen m�s el desayuno que unos buenos churros. Gustan a ni�os y mayores y su aroma tiene algo de canto de sirena: basta con percibirlo para que entren ganas de acercarse al mostrador.En Barcelona siguen existiendo churrer�as de toda la vida, pero muy pocas han logrado dar el salto de negocio de barrio a fen�meno de internet, atrayendo cada d�a a curiosos, turistas y seguidores.�Cu�l es la churrer�a m�s viral de Barcelona abierta en 1963?La churrer�a es J. Alpuente, el negocio familiar que hoy dirige Juan Alpuente y que se ha convertido en una de las direcciones m�s populares de Barcelona para comer churros con chocolate. El puesto est� en el Fort Pienc, en la zona de la calle Padilla, 161, con Ribes, cerca del Teatre Nacional de Catalunya, L'Auditori y el Mercat dels Encants, una ubicaci�n que tambi�n explica parte de su �xito.El negocio abri� en 1963 en el entorno del antiguo Mercat dels Encants. Lo puso en marcha el padre del actual propietario, que lleg� desde la Comunidad Valenciana y trabaj� durante d�cadas en la churrer�a. El relevo generacional lleg� despu�s de una trayectoria poco habitual: antes de dedicarse de lleno al oficio, el actual due�o estudi� FP de Administraci�n y un grado superior de Inform�tica. Con el tiempo, regres� al negocio familiar y asumi� el relevo de un puesto que ya forma parte del paisaje gastron�mico de la zona.La fama actual ha llegado sobre todo por redes sociales. Su responsable acumula 134.000 seguidores en Instagram y 675.000 en TikTok, donde ense�a el d�a a d�a de la churrer�a, la elaboraci�n de sus productos y escenas de la barra. Esa presencia digital ha cambiado el perfil de parte de la clientela: a los vecinos de siempre se han a�adido visitantes que llegan despu�s de haber visto sus v�deos y personas que se acercan expresamente para probar los productos que han descubierto a trav�s de sus publicaciones.As� es el d�a a d�a de Juan Alpuente, due�o de la churrer�a m�s viral de BarcelonaEl trabajo de Juan empieza bastante antes de que levante la persiana. Se despierta sobre las 3.15 horas de la madrugada y abre a las 6.00 horas en los d�as de inicio m�s temprano. Seg�n �l mismo ha explicado en sus v�deos, necesita esas horas previas para preparar la masa, dejar listos los churros, las porras y otras elaboraciones, y organizar una jornada que se concentra en la ma�ana, cerrando a las 13.00 horas.Su semana laboral va de mi�rcoles a lunes, con descanso los martes. La rutina combina producci�n, atenci�n al p�blico, limpieza y grabaci�n de contenidos para redes cuando el trabajo lo permite. El churrero aprovecha los ratos libres para grabar y despu�s monta los v�deos en casa, una din�mica que mantiene el negocio visible y que ha convertido tareas habituales de una churrer�a en material seguido por cientos de miles de personas.La limpieza y el aceite son dos puntos importantes en su forma de trabajar. Al terminar la jornada, dedica alrededor de dos horas a limpiar la churrer�a con agua caliente y productos con bioalcohol. El mi�rcoles arranca con aceite limpio y lo mantiene dos o tres d�as, seg�n el uso y el consumo. Si antes del fin de semana el nivel queda demasiado bajo, lo retira y prepara aceite nuevo para viernes, s�bado y domingo, los d�as de m�s movimiento.Esta forma de trabajar deja ver una realidad que muchas veces pasa desapercibida para los clientes. Detr�s de cada raci�n de churros hay jornadas que empiezan de madrugada, horas de pie frente a la freidora, fr�o en invierno y una gesti�n constante de costes e ingredientes. Entre ellos, el aceite ocupa un papel clave: Alpuente utiliza orujo de oliva porque considera que permite una fritura m�s estable y ayuda a que los churros queden crujientes sin absorber un exceso de grasa.Esto es todo lo que ofrece Churrer�a J. AlpuenteLa base de la churrer�a sigue siendo el churro tradicional, elaborado con agua, harina y sal, aunque Juan tiene especial aprecio por los churros finos, conocidos en su familia como churros de papa, porque eran los que preparaba su padre. Las porras llegaron despu�s, incorporadas por �l, y hoy forman parte de una oferta que combina productos cl�sicos de churrer�a con algunas piezas menos habituales.En el mostrador tambi�n hay xuxos, bu�uelos, patatas chip, cortezas, caf� y chocolate caliente. El chocolate a la taza es uno de los reclamos de la casa y el due�o utiliza una prueba muy simple para controlar el punto de espesor: coloca una cuchara en el centro del vaso y, si se mantiene recta, considera que est� listo. Tambi�n adapta la textura cuando el cliente lo pide m�s ligero.La parte salada ha ganado peso con propuestas como los xuxos salados, entre ellos versiones de jam�n y queso, que se han hecho famosos tambi�n a trav�s de sus v�deos. Esa mezcla de receta tradicional, trato de barrio y contenido en redes ha hecho que J. Alpuente pase de ser una churrer�a conocida en su entorno a convertirse en una parada buscada por vecinos, turistas y seguidores que quieren probar en persona lo que han visto tantas veces en pantalla.







