Actualizado Jueves,
junio
19:04El perd�n, el encuentro, la reconciliaci�n. Unos conceptos extraordinariamente humanos que, como tales, son imposibles de legislar. Porque pertenecen a lo m�s profundo de la libertad de acci�n y de conciencia de cada individuo. En ese margen de maniobra interior de cada persona se manifiesta, de hecho, la liberadora imposibilidad de ser perfectos. Los seres humanos -independientemente de las creencias religiosas de cada cual, si las hubiera- pueden acertar y equivocarse, acercarse y alejarse, arrepentirse y avergonzarse, pedir perd�n y perdonar, ayudar y pedir ayuda, buscar y ser encontrados. Lo cual facilita aceptar la equivocaci�n de los dem�s y, a menudo, la propia. Para ello, hay que reconocerse, ante todo humanos.�Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona�, dijo este jueves por la ma�ana el Papa. Un mensaje profundo, potente, si se piensa que lo pronunci� desde una prisi�n -la primera vez para un Papa en Espa�a-, la de Brians 1 en Barcelona. El Pont�fice, delante de m�s de 80 personas en r�gimen carcelario, record� que �todo ser humano es digno� incluso en el caso de las personas que ten�a enfrente, que �llev�is el peso de estar lejos de vuestros seres queridos� y �sufr�s a causa de vuestra condici�n�. Le�n XIV subray� que siempre es posible �empezar de nuevo�, dado que �ser humano� -y �ser cristiano�- no consiste en �no equivocarse�; sino en creer en la capacidad de �arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar�.El sentido del perd�n fue un aspecto sobre el que Robert Prevost ahond� tambi�n unas horas m�s tarde en la Iglesia de San Agust�n de Barcelona, donde asegur� que �perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo da�o�, ni �olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado�, subray� el Papa: �Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en due�o de nuestro coraz�n�.El clima de la jornada de ayer se vio marcado, sobre todo, por el momento hist�rico de la bendici�n de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia de Barcelona. Una instant�nea muy emotiva, en coincidencia con el centenario de la muerte del arquitecto catal�n Antoni Gaud�. Tras la misa en el templo barcelon�s, presidida por el Santo Padre, la bendici�n de la torre m�s alta de la Sagrada Familia ha convertido este templo, oficialmente, en la iglesia m�s alta del mundo.Poco antes de las 19:00, delante de la Sagrada Familia, se respiraba un gran fervor. Multitud de personas se hab�an colocado en los asientos exteriores delante de la iglesia m�s ic�nica de Barcelona, mientras que Prevost empezaba a acercarse a ella, a trav�s de las calles aleda�as, saludando a miles de personas desde el papam�vil. Todo ello, mientras que el personal de seguridad del Pont�fice segu�a, una y otra vez, entregando beb�s para que fueran bendecidos por el Santo Padre. En los minutos anteriores, mientras tanto, fueron llegando las m�ximas autoridades espa�olas, entre ellas, los Reyes de Espa�a, Don Felipe y Do�a Letizia; el presidente del Gobierno, Pedro S�nchez; y el presidente de la Generalitat de Catalu�a, Salvador Illa.Rato despu�s, el Papa presidi� la misa en el interior del templo barcelon�s. Instantes antes, en la zona exterior delante de la fachada de la Sagrada Familia, cuando las pantallas gigantes encuadraron a los Reyes de Espa�a, arranc� un espont�neo y generoso aplauso. La meteorolog�a del d�a de ayer en Barcelona se vio marcada por una jornada nublada donde sin embargo, a �ltima hora de la tarde, un reducido espacio entre las nubes, a la derecha de la fachada principal, dej� pasar un algo de luz; iluminando los elementos m�s brillantes de la Torre de Jesucristo.A lo largo de la ma�ana de hoy viernes, los corresponsales del Vaticano volveremos a volar junto al Papa en el tercer trayecto de su viaje a Espa�a, que nos llevar� desde Barcelona a Las Palmas de Gran Canaria. Las etapas metropolitanas de Madrid y Barcelona han puesto de relieve c�mo Le�n XIV est� uniendo incluso dentro de ellas los contextos de centro y periferia. La alegr�a de quienes celebran, con el dolor de quienes sufren. A nivel medi�tico, igualmente, la pr�xima etapa espa�ola de Prevost en Canarias podr�a tener a�n m�s repercusi�n medi�tica en relaci�n a una de las cuestiones antropol�gicas de nuestro tiempo: la migraci�n.El fen�meno migratorio -no hubo dudas por parte del Papa dentro del Congreso de los Diputados en Madrid- es un asunto definitorio para la Iglesia Cat�lica. Porque ata�e, directamente, al tratamiento digno del otro, en cuanto ser humano. �Nadie puede arrodillarse ante el Se�or y despreciar al hermano�, record� a los creyentes en la misa del Corpus Christi en Cibeles. La dignidad humana a nivel individual, el bien com�n a nivel colectivo y la paz a nivel internacional son tres niveles que, para Prevost, est�n conectados. Las palabras del Papa, como l�der espiritual del planeta, es una referencia universal -tanto para creyentes como no creyentes-; porque su humanismo ante todo pone de manifiesto la necesidad de proteger, como algo sagrado, la �familia humana�.















