Estepa es uno de los municipios sevillanos más vinculados a la repostería gracias a su histórica relación con el mantecado y el polvorón. Situada a unos 100 kilómetros de Sevilla, esta localidad de algo más de 12.000 habitantes ha construido buena parte de su identidad en torno a una industria que cobra especial protagonismo cuando se acercan los últimos meses del año. En sus obradores se elaboran algunos de los dulces más reconocibles de estas fechas, aunque el atractivo del municipio va más allá de su tradición repostera.

El municipio cuenta también con un casco histórico que conserva huellas de distintas épocas y que fue declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional en 1965. Su origen en el cerro de San Cristóbal explica uno de los nombres con los que se conoce a Estepa: “el Balcón de Andalucía”. Desde este punto elevado se entiende mejor su posición dentro del paisaje sevillano y su relación con un entorno en el que el cultivo del olivar tiene un peso destacado.

Quien visita Estepa encuentra así un destino donde conviven patrimonio, tradición gastronómica y cultura del aceite. El recorrido puede plantearse como un paseo por sus principales monumentos, pero también como una forma de acercarse a una actividad económica que sigue muy presente en la vida local. Entre torres, restos de murallas, conventos y fábricas, el municipio mantiene una conexión clara entre su historia, sus productos y su entorno.