10/06/2026 00:05 Actualizado a 10/06/2026 00:18 De todos los graves errores que Donald Trump ha cometido en su estancia en la Casa Blanca, la decisión de bombardear Irán el pasado 28 de febrero será posiblemente el peor de toda su etapa de presidente. Está más que comprobado que Israel le arrastró a un conflicto que podía desestabilizar aún más todo Oriente Medio, como así ha sucedido.Cuatro meses después, Estados Unidos no solo no ha hecho caer al régimen de la Guardia Revolucionaria, sino que se ve incapaz de consolidar el alto el fuego que pactaron todas las partes implicadas el 8 de abril. Causaría hilaridad –si las consecuencias de esta guerra no amenazasen con una crisis económica mundial– atender los diferentes mensajes que Trump le lanza a diario a su socio Beniamin Netanyahu, como el de calificarlo de “jodidamente loco” o de preguntarle: “¿Qué demonios estás haciendo?” por los ataques que estaba dirigiendo contra Líbano.De momento, el gran ganador de este conflicto no es otro que Irán. En el plano interno, ha sofocado las revueltas que se habían iniciado contra el régimen con el argumento de la defensa del islam contra el enemigo exterior, que en este caso es Occidente. El bloqueo del estrecho de Ormuz, propiciado por el ataque estadounidense, le ha valido de excusa para descubrir una herramienta de gran influencia estratégica y que le da un poder desconocido hasta la fecha. La mayor parte del transporte marítimo mundial de petróleo pasa por ahí y ahora está bajo control iraní. Un ejemplo de este poder fue el derribo de un helicóptero Apache del ejército estadounidense en las últimas horas, que provocó el anuncio de represalias por parte de Trump, amenaza que cumplió. En estas condiciones, a Irán ya le va bien que se alargue el conflicto. Su plan siempre ha sido el de mantener una situación de tensión en la zona y por eso ha apoyado a las guerrillas en Líbano, Yemen, Gaza o Siria, o ha financiado al terrorismo internacional. El régimen de los ayatolás puede seguir negociando con Trump sin ninguna prisa, mientras consolida su programa nuclear y va desarrollando su arsenal de misiles y drones, que ha confirmado la idea de que Irán es una gran potencia militar.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992