27/06/2026 00:03 Actualizado a 27/06/2026 00:22 Mañana se cumplirán cuatro meses de los bombardeos aéreos sobre varias ciudades de Irán perpetrados por Israel y los Estados Unidos. El balance de esta aventura militar ha sido un fiasco para sus impulsores, como se ha evidenciado en el memorándum de entendimiento entre EE.UU. e Irán, que consolida al régimen de la Guardia Revolucionaria y complica aún más el proceso pacífico en esta zona de Oriente Medio. El incidente del pasado jueves en el que un buque fue alcanzado por un mísil en el estrecho de Ormuz confirma que la navegación marítima por esta área es hoy mucho más inestable de lo que era en el pasado. Irán ha descubierto que tiene un poder desconocido hasta la fecha para abrir o cerrar el tráfico de barcos a su antojo, según mejor le convenga. Estados Unidos poco puede hacer y, pese a los órdagos de Teherán, mantiene su voluntad de suspender las sanciones que existían contra la venta de petróleo iraní al menos hasta el 21 de agosto.Esta guerra inútil ha tenido otras consecuencias que van a marcar el futuro de la zona. Y es que la vida y la economía de los países del Golfo nunca va a volver a ser igual. El paraíso de enormes rascacielos, lujosas zonas turísticas y edén de los negocios se ha puesto en peligro porque estos pequeños países ya no son invulnerables a las guerras. Las bases militares estadounidenses en su territorio han dejado de ser un espacio de protección para ellos, que se han convertido en blanco de los misiles y los drones iraníes.Durante muchos días, los ciudadanos de los emiratos han tenido que estar recluidos en sus casas, ante el temor de ser alcanzados por los ataques iraníes. Muchos ejecutivos, algunos millonarios, han dejado la zona, mientras el turismo empezaba a resentirse. La interrupción del tráfico aéreo también ha generado grandes pérdidas a las aerolíneas, que estaban acostumbradas a navegar en la riqueza, lo que les permitía comprar desde empresas de servicios hasta equipos de fútbol.En el momento álgido del conflicto, algunos de estos países árabes pidieron a Donald Trump que acabase el trabajo iniciado para lograr la caída del régimen iraní. El problema es que se ha quedado a medias e Irán es hoy mucho más fuerte. Un mal negocio visto desde todos los ángulos.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992