Donald Trump ordenó el 27 de febrero el inicio de una campaña militar a gran escala en Irán, después de llegar a la conclusión de que la vía diplomática para desmantelar su programa nuclear y a su brutal régimen había quedado exhausta. Cuatro meses, 7.000 muertos y 29.000 millones de dólares después, el domingo, día de su 80 cumpleaños, anunció un acuerdo preliminar con Teherán que llevará a Washington a retomar las negociaciones. Aunque el texto del pacto, cuya firma está prevista para el viernes en Ginebra (Suiza) y supervisada por Pakistán, no ha sido publicado, las primeras valoraciones sugieren que Estados Unidos no ha cumplido todavía ninguno de sus objetivos estratégicos en esta guerra impopular.“Barcos del mundo, encended vuestros motores. ¡Que fluya el petróleo!”, dijo Trump en su plataforma, Truth Social, donde aseguró que Irán había aceptado levantar su bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial por la que antes de la operación conjunta de EE.UU. e Israel circulaba una quinta parte del petróleo mundial. Fue, junto al anuncio de un alto el fuego de 60 días y del fin del bloqueo naval estadounidense, el único anuncio material significativo de Trump. Si se cumple, supondrá el regreso a una situación similar a la previa a la guerra, mientras que los asuntos más espinosos de la negociación se abordarán en las próximas rondas de diálogo.Lee tambiénSin embargo, como ha ocurrido repetidamente desde que comenzó el conflicto, la versión iraní difiere de la estadounidense. Si Trump anunció la “apertura libre de peajes” del estrecho de Ormuz, el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dijo ayer que su país seguirá cobrando “tarifas” por sus “servicios marítimos”, entre los que incluye “servicios de navegación, protección ambiental, potencialmente seguros de buques y otros servicios ofrecidos por Irán y Omán”. Teherán vende la idea de que su enemigo ha capitulado y retiene la gestión del estrecho, mientras Washington celebra el fin del bloqueo en Ormuz como una victoria.El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, reconoció ayer que todavía quedan “muchos detalles importantes por resolver” y matizó que su “expectativa” es que el estrecho “se abra sin peajes a largo plazo”. También aseguró que el acuerdo se firmó el domingo de manera digital, algo que no ha sido confirmado por Irán. Agencias de noticias iraníes han sugerido que el régimen liderado por el ayatolá Mojtaba Jamenei ha aceptado permitir el libre tránsito por el estrecho durante 60 días (sin peajes, aunque con “tarifas”), pero prevé reanudar el cobro de peajes después.La noche en la que Trump anunció el inicio de los bombardeos, la misma en la que eliminó al padre del actual dictador, Ali Jamenei, el presidente llamó al pueblo iraní a alzarse contra el régimen y “tomar el control de sus instituciones”, afirmando que había llegado su “hora de la libertad”. Situó así el cambio de régimen como uno de los principales objetivos de la operación; sin embargo, esa insurrección jamás llegó y, al cabo de pocos días, Washington abandonó esa meta en sus declaraciones públicas.Cuatro meses después, el régimen iraní sale reforzado tras demostrar su capacidad de resistencia ante el asedio de la primera potencia mundial y sus brazos armados en la región, milicias aliadas como Hizbulah, mantienen su capacidad de amenaza contra Israel y los aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico.Medios estatales iraníes afirman que EE.UU. liberará 24.000 millones de dólares en fontos congelados y pagará la reconstrucción del paísEE.UU. también justificó su guerra alegando que el programa nuclear iraní –que había sido limitado por el acuerdo fraguado por Barack Obama en el 2015, del que Trump se salió en su primer mandato– suponía una amenaza inminente para su seguridad y la del mundo. Pero, a falta de conocerse el texto del acuerdo –al que Irán se refiere como “memorando de entendimiento”, no vinculante–, no hay señales de que el régimen haya aceptado renunciar a su programa atómico, ni entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido, ni permitir inspecciones futuras del mismo.Irán siempre ha afirmado que no tiene intención de construir la bomba atómica y que su programa se dirige a “fines no nucleares”, pero Trump sostiene que ha seguido intentándolo en secreto. Las negociaciones de las próximas semanas definirán el futuro de este programa nuclear, que podría quedar restringido en un pacto similar al que alcanzó Obama en el 2015, que supuso también el levantamiento de sanciones estadounidenses.A cambio de la reapertura de Ormuz por parte de Irán, Trump anunció que pondrá fin al bloqueo naval estadounidense tras la firma del acuerdo en Suiza. Medios estatales iraníes afirman que el acuerdo también incluye la liberación de 24.000 millones de dólares en fondos congelados por EE.UU., la mitad de los cuales se liberarían antes de las negociaciones. También aseguran que Washington ha acordado pagar 300.000 millones de dólares en fondos de reconstrucción en Irán. Sin embargo, la Casa Blanca no ha confirmado ninguna de estas transferencias, que representarían una capitulación por parte de Trump.
El destino del programa nuclear iraní queda en el aire tras el acuerdo entre Washington y Teherán
El “memorando de entendimiento” servirá para reabrir el estrecho de Ormuz durante 60 días, pero las cuestiones más espinosas se abordarán en futuras rondas de diálogo













