El profesorado catalán ha dado un golpe en la mesa esta semana. Alto y claro, además: “No vamos a aceptar cualquier acuerdo”. Y han rechazado unas condiciones para detener la huelga que a sus representantes sí les habían parecido adecuadas y habían pactado con la Generalitat de Salvador Illa.

Alguna vez os he comentado que en periodismo que algo siga pasando, sin más, no suele ser noticia. Excepto que la noticia sea precisamente que algo siga pasando. Pues eso es exactamente lo que está sucediendo en varias comunidades autónomas. Muchas semanas después, las huelgas docentes siguen: continúa la de maestras de Infantil en Madrid, aunque no haga tanto ruido, y siguen las de la Comunitat Valenciana y por supuesto la de Catalunya. Y están teniendo un efecto llamada: 13 organizaciones negocian estos días cómo montar un paro indefinido en Madrid para el curso que viene.

Empezamos por Catalunya. Los sindicatos y el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya habían alcanzado un acuerdo que, parecía, iba a poner fin a la huelga. Se pactó una subida salarial mayor de la contemplada hasta entonces (600 euros brutos más al mes para 2029) y 6.400 contrataciones de perfiles especializados (psicopedagogos, logopedas, etc.). Solo faltaba que el profesorado lo corroborase.