La crisis de la educación catalana subió ayer un peldaño más. Las posibilidades de acabar el curso con cierta normalidad, tras meses de creciente agitación y huelgas, saltaron por los aires cuando se conoció el resultado de la consulta que debía validar, o no, el preacuerdo alcanzado el pasado viernes entre los docentes y el Departament d’Educació. Participaron en tal consulta 60.686 docentes, el 61% del censo. De ellos, 39.502 rechazaron el preacuerdo, mientras que 21.184 lo dieron por bueno. La idea de una huelga indefinida no puede descartarse ahora.En el preacuerdo rechazado, las partes negociadoras habían reunido un apreciable paquete de mejoras. Partiendo de los acuerdos firmados en marzo por el Departament d’Educació con UGT y CC.OO. (sindicatos minoritarios en el sector, donde suman el 23% del profesorado), y que suponían una inversión de 2.000 millones de euros en cuatro años, el preacuerdo sumaba otros 726 millones a dicho incremento. Con estas cantidades y otros complementos, el aumento de la retribución sería por profesor de unos 400 euros mensuales, cifra que podría ascender hasta los 600 si se añadieran complementos estatales. No es una suma despreciable.Asimismo, el preacuerdo contenía la incorporación al sistema de 6.413 docentes y educadores en los cuatro cursos venideros, que se ocuparían de alumnos con necesidades especiales y de reforzar una escuela más inclusiva, o la convocatoria de 5.000 plazas de catedráticos de secundaria durante los siguientes dos años. Está por ver en qué queda toda esta oferta tras los resultados de la consulta de ayer. El conflicto de la educación catalana –escuelas públicas y concertadas, de 0 a 18 años– adquirió ya plena visibilidad el 11 de febrero, cuando una huelga convocada por todos los sindicatos educativos fue seguida por el 54% de la plantilla. Los motivos de aquella protesta eran salariales –el colectivo decía haber perdido un 25% de poder adquisitivo–, pero también estaban relacionados con la falta de recursos para gestionar bien unas aulas ya muy complejas debido a la afluencia de alumnos de otros países o a diversas discapacidades.Los docentes tumban en una consulta el preacuerdo logrado por Educació y sindicatosDesde entonces se han sucedido las protestas y el proceso educativo ha adquirido un ritmo intermitente, debido a los paros generales o territoriales que se han ido encadenando, sobre todo a lo largo de las últimas semanas. Los acuerdos de marzo mencionados les parecieron convenientes a CC.OO. y UGT, pero se revelaron como una salida en falso al ser rechazados por los sindicatos mayoritarios Ustec y Professors de Secundària, y también por otros como CGT o la Intersindical. En todo caso, la unidad de los sindicatos ha ido perdiendo cohesión según pasaba el tiempo y aparecían nuevas propuestas, como las contenidas en el preacuerdo, que satisfacían a unos pero no a otros.El resultado de dicho proceso es ahora insatisfactorio para todo el mundo. Empezando por los estudiantes catalanes, que han visto alterado su proceso formativo y que ahora mismo todavía no saben cómo acabará el curso dentro de un par de semanas, ni qué ocurrirá hasta entonces. El resultado ha sido también malo para el Departament d’Educació y, en definitiva, para la Generalitat, que ha permitido que se alargara durante meses el conflicto y que, tras hacer concesiones más allá de las iniciales, pese a afirmar que estas eran inamovibles, vio ayer como eran ruidosamente rechazadas.Y ha sido malo para los docentes, cuyas presiones quizás no hayan sido proporcionales al desorden causado. Nadie discute su abnegación ni su buena intención al reclamar mejoras, pero ellos cargan también su parte de responsabilidad y quizás a estas alturas hayan perdido parte del apoyo de los padres. Algunos consideraban aceptables las condiciones del preacuerdo, lo que induce a pensar que pueden serlo. Otros no. En el camino, el sindicato mayoritario Ustec, que firmó el preacuerdo, ha quedado desautorizado porque aquelloque sus dirigentes consideraron un buen acuerdo ahora lo ha tumbado la base.La consellera dice que se abrirán otros contactos, pero la huelga indefinida no está descartadaNinguna de las partes enfrentadas ha sabido dar todavía con la vía para resolver el conflicto, que difícilmente se arreglará con propuestas de máximos. Es imprescindible una vuelta inmediata al diálogo; ese sería el fruto lógico de los contactos que la consellera de Educació ha dicho que abriría hoy, si bien su prioridad es materializar el preacuerdo. En todo caso, se impone un ejercicio colectivo de responsabilidad que permita recuperar la plena operatividad en un sector que debe sacar el máximo partido de sus periodos lectivos.
La crisis de la educación catalana se recrudece, por Editorial
La crisis de la educación catalana subió ayer un peldaño más. Las posibilidades de acabar el curso con cierta normalidad, tras meses de creciente agitación y huelgas, saltaron por los aires cuando se conoció el resultado de la consulta que debía validar, o no, el preacuerdo...









