De la gran pompa al modo incógnito. Si el Govern decidió firmar el acuerdo educativo del mes de marzo por todo lo alto -con el president Salvador Illa a los máximos representantes de los sindicatos-, este jueves durante la mesa sectorial se ha firmado el nuevo pacto, que amplía el anterior, pero sin dar la más mínima publicidad: sin comunicados de prensa ni fotografías. “No queremos ningún acto ni ninguna solemnidad”, apuntan desde uno de los sindicatos firmantes, conscientes de que la herida y el conflicto educativo todavía está bien vivo y no quieren atizarlo más, a nueve días del fin de curso. El documento rubricado este jueves es el preacuerdo cerrado el 29 de mayo entre Educación y los dos sindicatos mayoritarios, Ustec y Profesores de Secundaria (Aspepc). El pacto incluye una subida salarial de 400 euros en cuatro años, incorporar 6400 profesionales en este mismo periodo, convocar 5.000 plazas de catedráticos los dos próximos años o recuperar la deuda de los sexenios en cinco años. El texto fue sometido a consulta entre la plantilla por parte de Ustec -que pedía el sí-, pero también de CGT e Intersindical -que defendían el no-. Un 65% de los votantes rechazaron el preacuerdo, de modo que no se pararon las huelgas, que se reprodujeron el pasado viernes y este martes, en motivo de la visita del Papa. Con esta discreción, y teniendo como antecedente el incendio que provocó la firma del acuerdo de marzo, Govern y sindicatos buscan no atizar más el conflicto educativo, que nadie sabe muy bien cómo encauzar. De hecho, hasta la misma Ustec admitía que necesitaba abrir ahora un nuevo periodo de consultas el profesorado para trazar una nueva ruta y nuevas metas. “¿Y ahora qué? El colectivo necesita saber qué objetivos plantear y establecer nuevos horizontes que ahora no tiene claros”, aseguraba el martes la portavoz del sindicato, Iolanda Segura.