La gastronomía española se caracteriza por ser una de las más ricas, nutritivas y variadas. Podemos rellenar todo el mapa de nuestra geografía con imágenes de distintos platos y recetas que distinguen a cada una de las regiones del país. Cuando hablamos de Asturias y Cantabria nos suelen venir a la cabeza platos tan deliciosos como la fabada, el cachopo (riquísimo filete de ternera empanada y relleno de jamón y queso), el cocido montañés o las quesadas (un postre elaborado con el cuajo de la leche, la mantequilla y azúcar).

Lo que puede que no sepas es que ambas regiones comparten una receta muy singular y poco conocida fuera de sus fronteras, aunque con similitudes con algunas preparaciones de Latinoamérica. Se trata del torto de maíz, un plato que tiene su origen en la posguerra y que en la actualidad ha pasado a convertirse en un manjar y el plato estrella no solo de muchas casas, sino de algunos de los mejores restaurantes del norte de España.

Fue una receta muy recurrente en la época de la posguerra, en la que alimentos como la carne eran un lujo al alcance de muy pocos. Para preparar los tortos de maíz solo hace falta harina de maíz, agua y sal. Normalmente, no llevaban más que eso y eran un clásico para llenar bien el estómago a primera hora de la mañana con un plato muy sencillo pero rico y que recuerda a las arepas venezolanas. Un desayuno contundente que se hacía sin más sobre la plancha de la cocina, pero que hoy en día se fríe en abundante aceite, consiguiendo un tono dorado muy vistoso y apetecible, y un resultado muy crujiente. Los días de fiesta, o en ocasiones especiales, podían acompañarse con huevos fritos, algún picadillo de carne o queso cabrales.