En los últimos años, esta receta ha ganado impulso y se ha impuesto en las cartas de los restaurantes
El potaxe de berzas, conocido como pote o potaje, es el gran plato de la cocina asturiana, aunque su protagonismo haya quedado eclipsado por la fama de la fabada —derivada del primitivo pote en el que cabría de todo y que habría ido depurando ingredientes, según el Diccionario de Cocina y Gastronomía Asturiana, de Eduardo Méndez Riestra (Trea), cuyo término tendría poco más de un siglo de vida, dado que una de las primeras referencias aparec...
e en 1884 en el diario El Comercio— o la moda mucho más reciente del cachopo —un plato de carne popularizado en Asturias por el desaparecido bar Pelayo, en Oviedo, a partir de mediados de los años cuarenta, pero no fue hasta 2013, pese a llevar décadas presente en las mesas asturianas, cuando multiplicó su fama especialmente entre los jóvenes, deslumbrados por el concepto de poner relleno entre dos filetes rebozados—.
“La fabada es más conocida, pero si hay un plato que nos representa, sobre todo en el Occidente asturiano, es el potaje, que aquí preparamos con rabizas —también llamadas nabizas, las hojas tiernas del nabo—. Hay gente muy de fabada, pero también la hay muy de pote”, afirma Mirta Rodríguez, cocinera y propietaria del restaurante El Torneiro, en Villayón, y ganadora hace dos años del concurso de El Mejor Pote Asturiano celebrado en Oviedo, un escaparate que ha contribuido a visibilizar esta receta.






