El Gobierno no está nada preocupado ante la posibilidad de que Alberto Núñez Feijóo tenga éxito en sus intentos de las últimas horas por reactivar la posibilidad de una moción de censura aunque sea instrumental, solo para convocar elecciones. El Ejecutivo sondea constantemente a sus socios, y conoce bien la situación política de todos ellos, y está convencido de que no hay oráticamente ninguna posibilidad de que triunfe la moción de censura por un motivo político de fondo, que no puede cambiar ningún giro táctico: Cataluña y Euskadi, los dos lugares claves para una censura, porque allí operan el PNV y Junts, son las zonas de España con un rechazo mayor al PP pero sobre todo a Vox.Son dos autonomías donde el PP no ha gobernado nunca, donde es cuarto partido y ha llegado a ser sexto. La idea de que el PNV o Junts fueran los responsables, aunque sea indirectamente a través de una moción de censura instrumental, de que una coalición de PP y Vox llegue a La Moncloa generaría, según la visión del Gobierno, un rechazo tan grande que tanto Junts como el PNV van a evitar siempre asumir ese coste porque supondría un regalo para sus rivales, Bildu en el caso de Euskadi y ERC o Aliança Catalana en el de Cataluña. El PP está diciendo en privado lo contrario: que el rechazo de PNV y Junts a tumbar a Sánchez les permite a ellos buscar votos en ambos caladeros entre personas de derechas hartas del Gobierno. Esta última parte es políticamente más discutible, porque ninguna encuesta ve grandes trasvases de Junts y PNV al PP, pero la primera se puede demostrar empíricamente: la enorme mayoría de los votantes de PNV y Junts prefieren a Sánchez antes que a Feijóo como presidente.Por eso, a pesar de que tanto el PNV como Junts estén pidiendo elecciones anticipadas y distanciándose de Sánchez, en La Moncloa están muy tranquilos. Ven estos movimientos como una estrategia electoral, ahora que las municipales—decisivas tanto para el PNV como para Junts— están en el horizonte, para alejarse de un PSOE en horas bajas con escándalos semanales. Pero no como un síntoma de que PNV o Junts se estén planteando seriamente apoyar la censura como hicieron en 2018, cuando precisamente abandonaron a un Rajoy en horas muy bajas tras la sentencia del caso Gürtel y abrazaron a un Sánchez que no generaba ese rechazo en Cataluña y Euskadi y, además, prometió una política territorial mucho más cercana a las posiciones de los nacionalistas que la del PP, como finalmente hizo. En La Moncloa están convencidos de que el PP, en los últimos años, ha quemado todas las naves con los nacionalistas con sus posiciones en política territorial, y por eso creen que Feijóo solo será presidente si logra una mayoría con Vox, porque ningún nacionalista o independentista va a votar una investidura del PP ni tampoco una censura de Sánchez para que lleguen los populares. “El señor Feijóo está buscando fuerzas políticas que quieran suicidarse de la mano de PP-Vox”, ironizó el ministro de Justicia, Félix Bolaños, resumiendo esta confianza del Ejecutivo en que no habrá censura.Esta idea está muy extendida en el Gobierno, que señalan que en privado los socios trasladan mensajes diferentes a los que transmiten en público. Si con micrófonos piden elecciones y muestran su angustia ante el goteo de escándalos, en privado también exigen medidas y explicaciones pero sobre todo se habla de las negociaciones pendientes, especialmente en el caso del ONV, y se trabaja en los próximos meses para sacarlas adelante, esto es no hay un ambiente de adelanto electoral en esas conversaciones. Con Junts las cosas son mucho más difíciles y aunque formalmente no hay prácticamente relación ni negociaciones, porque los independentistas han roto con el Gobierno, en realidad sí hay algunas conversaciones sobre temas específicos, por ejemplo vivienda, y otras leyes pendientes de aprobar en el Congreso.El Gobierno está, pues, mucho más presionado que el año pasado y probablemente se verá en las próximas encuestas que tiene un desgaste mayor que el del año pasado, donde ya estuvo muy hundido por el caso Cerdán, pero en realidad con los socios la situación no es mucho peor. Sánchez sigue teniendo una mayoría muy debilitada, prácticamente rota con Junts, pero no hay manera de organizar una mayoría alternativa en el Congreso, y eso le permite seguir adelante.En el Ejecutivo hay auténtica desesperación estos días al ver que los casos de corrupción lo tapan todo y bloquean la política española, tanto que dejan en segundo plano datos como el nuevo récord de empleo que alcanzó este martes, con 22,3 millones de afiliados. Así arrancó la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros la portavoz y ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, con ese dato que en cualquier otro momento sería una enorme baza política para un Gobierno en un país que históricamente tuvo el paro como gran problema endémico, pero enseguida el debate se movió hacia la sostenibilidad del Gobierno y la posibilidad de una censura que nadie en el Ejecutivo ve en este momento como una amenaza real.
El Gobierno ve imposible la moción de censura por el rechazo en Cataluña y Euskadi al PP y Vox
El Ejecutivo tiene en privado un trato con los socios diferente al que se ve en público
El rechazo de PNV y Junts al PP y Vox hace imposible la moción de censura: ambos temen favorecer a rivales políticos regionales. Aunque se distancian de Sánchez antes de las municipales, los nacionalistas negocian en privado sin intención de apoyar una censura.










