Leonor Mayor OrtegaBadajoz 02/06/2026 06:00 Actualizado a 02/06/2026 06:13 Los primeros testigos desinflaron ayer las acusaciones contra David Sánchez. “No recuerdo”, “no me consta” o “no hubo irregularidades” fueron las principales declaraciones durante la larga jornada judicial. El hermano del presidente del Gobierno se sienta en el banquillo en la Audiencia de Badajoz acusado de sendos delitos de prevaricación y tráfico de influencias por supuestamente haber sido enchufado en la Diputación de Badajoz en el año 2017.Las siete acusaciones populares que participan en el proceso, en el que la Fiscalía no acusa, sostienen que el entonces presidente de la Diputación de Badajoz, el socialista Miguel Ángel Gallardo, creó un puesto a la medida de David Sánchez como coordinador de los conservatorios. Creen también que pudo ser irregular un cambio en la plaza de David Sánchez, que en el 2022 pasó a ser director de la Oficina de Artes Escénicas, una plaza que, en principio, no requería incompatibilidad. También ven ilícita la contratación en el 2024 de Luis Carrero, amigo de David.Solo un testigo supo decir qué era la Oficina de Artes Escénicas que dirigía David SánchezAyer arrancaron las testificales con varios de los testigos clave. Pasaron por el estrado los directores de los dos conservatorios que Sánchez coordinaba. Evaristo Valentí y Rosario Mayoral regentaron el conservatorio superior y Yolanda Sánchez dirigió el conservatorio profesional. Durante la instrucción, se incautaron correos de estos testigos que apuntalarían la idea de que la plaza de coordinador de conservatorios se creó a medida para Sánchez.El 19 de mayo, Valentí le escribió a Yolanda Sánchez un e-mail titulado “hermanísimo”. Además, “de la declaración de Yolanda en la instrucción se deduce que Evaristo le habría dicho esa tarde que el puesto era para David Sánchez”, según se desprende del ­sumario.Pero lejos de confesar su conocimiento del enchufe, Evaristo y Yolanda declararon que desconocían quién iba a ser el propietario de esa plaza. Reconocieron que, aunque alguna vez se habló de Sánchez por los pasillos de los conservatorios, “eran rumores”.También Mayoral, que sustituyó a Valentí como directora del conservatorio superior en el 2020, le echó un cable al hermano del presidente. Las acusaciones ponen en duda que David Sánchez desarrollase un trabajo efectivo. Relatan que encadenó una excedencia y un permiso de paternidad y que en la pandemia del coronavirus se decantó, como el resto de la plantilla, por el teletrabajo. Añaden que solo dirigió la orquesta en cinco ocasiones durante su estancia en la Diputación entre el 2017 y el 2025 y que relegó las tareas de coordinación a unas cuantas escasas reuniones.Mayoral contradijo esas acusaciones. Afirmó que las reuniones con David Sánchez eran “habituales” y que dirigió cinco funciones, que es “mucho trabajo”. Valentí apuntaló esa versión. Afirmó que se reunía son Sánchez a diario y que tenía un despacho que “le habilitaron en la biblioteca”.Lo que no desmintieron estos tres testigos es que siempre consideraron que esa plaza de coordinador de conservatorios era “innecesaria”. En esos e-mails incautados durante la instrucción, la calificaron de “disparate” e incidieron en que lo que hacía falta “era un profesor de piano”. Ayer insistieron en que hubieran “preferido que se contratase a profesores o a un community manager ”.Hubo un cuarto testigo cuya declaración también discurrió en favor de David Sánchez. Se trata de Nerses Avakimyam Gasparov, un violinista de excelente currículum que también aspiró al puesto de coordinador de conservatorios. En el 2017 perdió la plaza, pero ahora trabaja para la Diputación de Badajoz. Gasparov declaró que no detectó irregularidades en el proceso de contratación del hermano del presidente y que jamás oyó que “esa plaza estuviera adjudicada de antemano a ­Sánchez”.El encausado tuvo otra buena noticia en la jornada de ayer, porque el tribunal anuló por prescripción uno de los delitos leves que se le atribuían consistente en aceptar un nombramiento ilegal.Distinta es la segunda fase de esta historia: el cambio a director de la Oficina de Artes Escénicas. Solo un testigo supo decir qué era esa oficina y en qué consistían sus tareas. Además, esa modificación comportó que se eliminara la incompatibilidad de Sánchez para realizar funciones diferentes a ese cargo. Varios técnicos de la Di­putación de Badajoz declararon que la incom­patibilidad no puede eliminarse “porque es un imperativo legal”. Ahora las acusaciones intenta­rán averiguar si Sánchez tenía despacho abierto en esa época, pese a que la incompatibilidad era obli­gatoria.Licenciada en Derecho (UB) y en Periodismo (URL). Graduada en Estudios Literarios (UB). Máster AGT (Esade). Redactora de Cultura de La Vanguardia