Delante de un tribunal, la gestión de la expectativa también juega. Y el primer día del juicio al hermano del presidente del Gobierno avivó el ambiente de remontada en las defensas de los acusados. La jornada empezó con una reducción de las posibles penas a imponer, primer balón de oxígeno tras muchos reveses. El cartel anunciaba además varios testigos que apuntalaron la tesis de la jueza Beatriz Biedma, es decir, que el enchufe de David Sánchez en la Diputación de Badajoz era un secreto a voces. Pero esos mismos testigos mostraron este lunes una versión más matizada. El arranque pintaba una victoria fácil para las acusaciones y no fue así. Los acusados llegaban a este juicio tras un auto demoledor de la magistrada de instrucción compuesto por 27 indicios. Pesaban sobre ellos peticiones de hasta tres años de prisión y se enfrentaban a una Audiencia Provincial de Badajoz que había dado el visto bueno a sentar en el banquillo a once procesados. De hecho, los tres jueces del tribunal son los mismos que avalaron la investigación por prevaricación y tráfico de influencias. Tanto es así que el pasado jueves una de las defensas pidió su recusación por dudas de su imparcialidad. Pero nada más empezar, los jueces le quitaron a David Sánchez el delito de aceptación de nombramiento ilegal, el más leve de los tres que tiene. Castigado solo con multa, tiene un plazo de prescripción más corto y el tribunal considera que se ha cumplido. Salvada esa parte menor, le queda todavía defenderse de lo relativo a su plaza y la contratación en la misma Diputación de un exasesor de Moncloa amigo suyo que le llamaba “hermanito”. Esta última derivada apenas se ha abordado. Queda juicio por delante todavía. El exlíder del PSOE de Extremadura y expresidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, sí que ha visto reducida considerablemente su posible condena. Le han quitado precisamente todo lo que tiene que ver con el hermanito, que suponía una petición de año y medio de cárcel. El motivo es que esa subtrama del caso, la presunta contratación a dedo del también procesado Luis Carrero, apareció después de que le tomasen declaración como imputado y, por tanto, no le preguntaron por ello ni se pudo defender. El pasado jueves, aprovechando un receso, Gallardo se acercó al hermanito, que estaba sentado al otro extremo del banquillo de los acusados: “Tú eres Luis, ¿no?, Luis Carrero. Si es que no nos conocemos, no nos conocemos”. Lo dijo varias veces y lo suficientemente alto como para que le oyesen los pocos periodistas acreditados en el interior de la sala de vistas. Por delante de los tres jueces de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Badajoz desfilaron este lunes durante diez horas dos perfiles muy diferenciados: músicos y burócratas. Los primeros trabajaron con David Sánchez. Saben de instrumentos, partituras, horas trabajadas, reuniones y proyectos. Estaban citados los tres últimos responsables de los conservatorios de Badajoz que David Sánchez debía coordinar y uno de los aspirantes a la plaza que se quedó con las ganas en 2017. Durante la fase de instrucción ante la jueza Beatriz Biedma hubo dos testimonios que acapararon los titulares sobre los demás. Fueron los de Evaristo Valentí y Yolanda Sánchez, los jefes de los dos conservatorios de Badajoz cuando se creó y se adjudicó la plaza al hermano del presidente. En su día dijeron que escucharon rumores de que la plaza era para el acusado y lo acreditó el mail que él le mandó a ella en mayo de 2017 con la publicación de las bases del puesto. Se titulaba “El hermanísimo” y lo relevante es que se lo mandó antes incluso de que se conociera la lista de aspirantes. La jueza lo interpretó, claro, como un indicio de que la plaza estaba amañada. Este lunes dijeron que los rumores ni eran tan claros ni tan extendidos en Badajoz. Con todo, las acusaciones no se fueron de vacío. Escucharon a Valentí decir que las actividades de los conservatorios están reguladas desde 1966 y que la plaza de David Sánchez era una rareza única en el mundo. Confirmó que había rumores de que optaría a la plaza. Él y el resto de músicos corroboraron que se desvinculó de la coordinación de los conservatorios, que es para lo que le ficharon. Reiteraron que su puesto no lo consideraron necesario y aun así le dieron el rango de alta dirección. Nadie supo explicar qué era la Oficina de Artes Escénicas que David Sánchez comenzó a dirigir en 2022. No está mal, no es un marcador a cero. No obstante, las defensas en sus interrogatorios extrajeron de los mismos testigos argumentos a su favor, como que los rumores no eran exactamente que la plaza estuviese adjudicada de antemano. También que David Sánchez siempre estaba disponible. Pusieron en valor las cinco óperas que dirigió el músico y que su puesto de coordinador al final acabó sumando. Una de cal y otra de arena, que ya es más de lo que tenían cuando entraron. Confirmaron aspectos clave de la acusación, pero dejaron salidas a las defensas. En el parón de la comida, uno de los letrados defensores habló incluso de "paliza". Espíritu de remontada, quizá impulsado por la gestión de la expectativa. A medida que avanzó el día, ganaron presencia los burócratas que crearon la plaza, la adjudicaron y la modificaron años después. Según dijo la jueza de instrucción, fue para adecuarla a las preferencias personales de David Sánchez, como una nueva plaza encubierta. Los burócratas saben de resoluciones administrativas, catálogos de puestos de trabajo, cláusulas y presupuestos. Son funcionarios de avanzada edad de la Diputación con décadas de experiencia. A uno de ellos casi había que gritarle para que pudiese escuchar. En sus declaraciones trataron de avalar todo el proceso pese al esfuerzo de las acusaciones populares por detectar irregularidades. Comparecieron, entre otros, un jefe de administración de Recursos Humanos, un director del Área de Presidencia; dos secretarios generales de la Diputación, un representante sindical… Los interrogatorios fueron poco a poco sumergiendo el juicio en una procelosa maraña de cuestiones técnicas. “A veces en el derecho penal hay que ser especialista en otros ámbitos, como en este caso, que exige conocimientos de derecho administrativo”, admitió en los pasillos durante un receso uno de los letrados de la acusación. Prueba del nivel de tecnicismo es el siguiente intercambio entre uno de los letrados y un técnico: -¿Usted sabe por qué en el currículum entregado por David Sánchez aparece la valoración 2.10 de este informe? -¿La qué? -Adjuntado al currículum de David Sánchez en la ficha del acontecimiento 1471, documento 3 a la Sala, aparece en el currículum que adjunta David Sánchez cuando hace toda su solicitud, aparece en las páginas 3, 5 y 7 la valoración 2.10 de este informe que no consta en el expediente administrativo. ¿Usted tenía conocimiento de esto? -En absoluto. Pero es que además no sé qué es la valoración 2.10. Cubrir un juicio permite analizar a los jueces que dictarán la sentencia. No cuesta detectar el abogado que les agota la paciencia, los testigos que suscitan su interés, a veces es el mismo presidente del tribunal el que pregunta y eso ayuda a entender por dónde van. El magistrado José Antonio Patrocinio se afanó durante todo el día en que los interrogatorios a los músicos pasasen rápido. Llegó a decir que los rumores no le interesan. Sin embargo, cuando le tocó el turno a los técnicos, relajó la férrea administración de los tiempos y les dejó hablar largo y tendido. Retomó el cronómetro ya casi al final, al filo de las 21 horas, cuando compareció un dirigente de Podemos que ya en 2017 manifestó sus sospechas sobre la adjudicación de la plaza nada menos que al hermano del entonces líder del PSOE. Se adelantó varios años al sindicato Manos Limpias, que presentó la denuncia original. “Esta testifical no tiene especial interés”, sentenció el juez. Y ya todas las partes aligeraron sus preguntas y se emplazaron al siguiente asalto después de que el primero se saldase sin K.O.