Euskadi y Catalunya son las dos comunidades en las que se registra menos fervor religioso en España. En ambas, la adscripción a cualquier confesión religiosa no llega al 50% de la población, según el informe Laicidad en cifras, elaborado por la Fundació Ferrer i Guàrdia.
En el conjunto del Estado, el número de creyentes asciende hasta el 58,6% de la ciudadanía, con comunidades con una alta penetración, como es el caso de Extremadura (72%) o Andalucía (66%).
El estudio, basado en dados del CIS, INE y el Ministerio de Educación, señala “la consolidación de la no religiosidad como una realidad estructural, con un volumen creciente de la población declarada atea, agnóstica o indiferente”. Aunque la mayoría de la población se declara creyente -a excepción de los catalanes y los vascos-, la diferencia entre ambos bloques se ha reducido notablemente en las últimas décadas.
De toda la población española, el 55% se considera católica y el 3,5% de otra confesión. Los más jóvenes son los menos religiosos, puesto que más de la mitad de las personas de entre 18 y 34 años no se consideran creyentes. Sin embargo, en los últimos años, ha habido un ligero repunte de la religiosidad entre los jóvenes. De hecho, en esta franja es donde existe una mayor diversidad religiosa, que supera el 4,5%. Las mujeres siguen siendo más religiosas que los hombres: 63% frente a 54%.














