Algo se mueve en la percepción de la religiosidad en España entre la gente más joven, en el tramo entre 18 y 25 años, según el último informe de la Fundació Ferrer i Guàrdia titulado Laicidad en cifras, hecho público este lunes. A esa edad la mayoría se declara no religiosa, pero al mismo tiempo se detecta un ligero repunte de la práctica del catolicismo y una mayor diversidad espiritual que entre los mayores. Al mismo tiempo que esto se produce se confirma la gran tendencia de fondo de las últimas décadas: la secularización de la sociedad española. Así lo recoge el informe: "La población no religiosa se mantiene en torno al 40%". Publicidad"Estas cifras indican —señala el trabajo— una estabilización respecto a los últimos años, después de un período de crecimiento sostenido de la no religiosidad. A pesar de esta cierta contención, el volumen de población no religiosa se mantiene en niveles históricamente elevados, de modo que se consolida un escenario de pluralidad de las opciones de conciencia".Después de los máximos registrados en 2023, cuando la población no religiosa alcanzó el 41,5 %, los datos posteriores de la Fundación, que los extrae de registros oficiales —CIS, el INE, ministerio de Educación y Agencia Tributaria, entre ellos— mostraban una ligera disminución. Sin embargo, según el informe, "los últimos datos apuntan nuevamente a una recuperación del crecimiento de la no religiosidad, de modo que se retoma la tendencia ascendente observada a largo plazo". Estos datos, exponen los autores del informe, Hungria Panadero, Josep Mañé y Joan Gorina, refuerzan la idea de que "la secularización no responde a una dinámica coyuntural, sino a un proceso estructural de transformación social"."Muestran una sociedad aún mayoritariamente religiosa, pero con una distancia cada vez menor entre los dos grandes bloques [religiosos y no religiosos]. La proximidad entre ambos porcentajes evidencia un proceso de transformación sostenido que podría derivar, en los próximos años, en un cambio de mayoría en las opciones de conciencia", explican.A esta idea del cambio de mayoría le añaden otro argumento más, basado justamente en lo que sucede entre los más jóvenes: "El análisis por edades muestra diferencias muy marcadas entre generaciones". Entre las personas de 18 a 24 años, el 55,4% se declara no religiosa, una proporción que también se mantiene elevada entre los 25 y 34 años: 53,7%. De 35 a 45, supera la opción religiosa a la no religiosa por un punto: 49% a 48%. Es a partir de los 45 años cuando la religiosidad pasa a ser mayoritaria y aumenta progresivamente con la edad, hasta alcanzar el 77,9% entre las personas de 75 años o más. Publicidad"Este patrón —analizan Panadero, Mañé y Gorina— evidencia un fuerte relevo generacional, en el que las cohortes más jóvenes presentan niveles de no religiosidad significativamente más altos. Esta dinámica apunta a una posible continuidad del proceso de secularización en el futuro, a medida que estas generaciones vayan ganando peso demográfico". Aun así, puntualizan, la evolución reciente de la no religiosidad entre la población joven muestra "matices", con oscilaciones en los últimos años. Es, en efecto, muy interesante observar lo que dice el trabajo sobre la religiosidad de las cohortes de estudio más jóvenes, la población de entre 18 y 25 años. La presencia de creyentes de otras religiones es más elevada entre las personas jóvenes, con un 6,1% en la franja de 18 a 24 años y un 4,5% entre los 25 y 34 años. A medida que aumenta la edad, este porcentaje disminuye progresivamente. La interpretación de la fundación sobre estos datos es la siguiente: "Este patrón refleja los procesos de diversificación religiosa asociados a cambios demográficos y migratorios recientes. Las generaciones más jóvenes, socializadas en contextos más diversos, incorporan en una proporción más alta esta pluralidad religiosa".PublicidadAdemás, "en la franja de 18 a 24 años se observa una ligera tendencia a la baja de las personas no religiosas desde 2021" mientras que en el resto de edades la cifra se mantiene estable o con dinámicas "más suaves" y "moderadas". Así, el trabajo expone que después de un incremento significativo que alcanzó su pico en el año 2021, cuando el 60,9% afirmaban ser no religiosos, el porcentaje de jóvenes que se declaran no religiosos se ha mantenido "en valores elevados", pero ha iniciado "una tendencia ligeramente descendente hasta situarse en el 55,4% en 2025".Los datos confirman, para los autores del estudio, por un lado, que "la población joven sigue siendo el grupo con mayor peso de la no religiosidad, tal y como se ha observado en el análisis por grupos de edad", y por otro, que la evolución "introduce un elemento de matiz que apunta a cierta estabilización e incluso un ligero retroceso tras un período de crecimiento intenso".Los más jóvenes, además, según la Fundació, viven su fe con mayor pasión. Así, la franja de 18 a 24 años presenta un porcentaje de práctica religiosa católica (34,6%) superior al de varios grupos de edad inmediatamente posteriores, como el de 25 a 34 años (24,1%) o el de 55 a 64 años (28,5%). A partir de los 65 años, la práctica religiosa vuelve a aumentar de manera clara y alcanza el 53,1% entre las personas de 75 años o más, con lo que consolida el peso de la práctica en las generaciones más mayores. Este repunte en la cohorte más joven, dice el estudio, "rompe la idea de una evolución estrictamente decreciente de la práctica entre las generaciones más jóvenes" y revela que "las nuevas generaciones no presentan un patrón homogéneo, sino dinámicas más complejas en su relación con la práctica religiosa"."Este resultado —prosigue el informe— es especialmente relevante si se pone en relación con los datos de adscripción, que sitúan a la población joven como la menos religiosa. En este sentido, lo que indica no es tanto un aumento global de la religiosidad entre jóvenes, sino una mayor intensidad de práctica entre quienes sí se declaran religiosos". Los autores del trabajo lo plantean de este modo: "Entre la población joven religiosa se concentra una proporción relativamente más alta de personas practicantes, mientras que el volumen total de personas religiosas sigue siendo inferior. Este patrón refleja una convivencia entre niveles elevados de no religiosidad y un sector de población creyente joven con una práctica religiosa relativamente más intensa".La evolución desde el año 2000, según los autores del informe muestra una "transformación significativa en la composición interna de la población religiosa". Si a comienzos de siglo el 59% de las personas religiosas se declaraban practicantes, en 2025 esta proporción se sitúa en el 33,5%. En paralelo, las personas no practicantes han pasado del 40,3% al 66,5%, y se han convertido claramente en el grupo mayoritario dentro de la población religiosa: "La religiosidad en el Estado español se encuentra en un proceso de transformación, en el que la identificación religiosa no implica necesariamente una participación activa en rituales o prácticas religiosas".
La fe entre menores de 25 años: mayoría de no religiosos, repunte de la práctica religiosa y mayor diversidad que entre los mayores
El informe 'Laicidad en cifras' de la Fundació Ferrer i Guardia señala: "Si a comienzos de siglo el 59% de las personas religiosas se declaraban practicantes, en 2025 esta proporción se sitúa en el...














