Casi el 70% de los jóvenes españoles declara que siente poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia, según el último estudio de la Fundación SM. La entidad presenta cada año, desde hace una década, una macroencuesta de cinco mil entrevistas efectuada entre personas de entre 15 y 29 años. Preocupa que la mitad de los jóvenes piensen que es preferible un régimen autoritario, en determinadas circunstancias, para mantener la paz social. Preguntados sobre su posición política, la cuarta parte se sitúan cerca de Vox, aunque el porcentaje de los varones es sustancialmente mayor que el de las ­mujeres. Pere Duran / Nord MediaAnte este panorama podríamos ponernos a temblar, pero es mejor intentar comprender por qué se ha producido este cambio tan radical en la sociedad española. Siguiendo las pistas del estudio, se deduce que los jóvenes están muy preocupados por su falta de independencia económica y por las dificultades para conseguir una vivienda, pero sobre todo están convencidos de que los partidos actuales no entienden sus problemas. Es posible que la generación de sus padres los haya sobreprotegido, no les haya estimulado en la cultura del esfuerzo y haya traspasado al mundo digital el acompañamiento en esos años de formación integral. Y es probable, además, que no les haya explicado bien de qué va la democracia.Casi el 70% de los jóvenes siente poca o ninguna satisfacción con la democraciaChurchill proclamó en 1947 en la Cámara de los Comunes que la democracia era el peor de los sistema, a excepción de todos los demás. Es decir, será imperfecta, frustrante y a veces ineficiente, pero resulta un marco de libertades imprescindible para desarrollarse como persona.Iñaki Gabilondo se refirió a esta cuestión en el Foro de Vanguardia de esta semana. Contó una conversación con jóvenes a quienes había tenido que explicar que una dictadura no es como una democracia sin partidos donde manda uno, sino un régimen en que no es posible ni leer el libro que quieres, ni ir al concierto que te gustaría, ni reunirte con quien te plazca, ni siquiera protestar por lo que aspiras. Y que estamos a tiempo de exigir una democracia de más calidad y de desconfiar de aquellos que nos ofrecen atajos, porque estos solo pueden llevarnos al desastre.