No deja de ser una paradoja que las visitas papales a España sean el momento de mayor visibilidad de los ateos y los movimientos por la laicidad. Colectivos como Europa Laica, la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) o Ateus de Catalunya presentaron manifiestos en vísperas a la llegada de León XIV y convocaron actos de protesta contra la visita, el gasto público que supone y lo que consideran “privilegios de la Iglesia católica”. Critican la intervención del Pontífice en el Congreso o la cesión gratuita, por parte del Ayuntamiento de Barcelona, del estadio Olímpico para celebrar una vigilia. En Madrid instaron a los partidos a ausentarse del discurso que el Papa dará en el Congreso de los diputados: Podemos y el BNG no han ido este lunes. En la capital, además, convocaron una protesta el pasado jueves por la tarde ante el Museo Reina Sofía, donde congregaron a un centenar de personas. En Barcelona, preparan una concentración la tarde del día 9, el primero de los dos que León XIV pasará en la ciudad. En Canarias, Canarias Laica ha denunciado el coste de la visita a las islas de Gran Canaria y Tenerife, y lo ha comparado con los índices de vulnerabilidad y pobreza en el archipiélago.Pero apenas salen a la calle: porque hay otras guerras más acuciantes (como la crisis de vivienda o los recortes en servicios públicos); y porque los posicionamientos de Francis Prevost contra las políticas de deportación de migrantes de Trump o la muerte de civiles en Gaza y a favor de los derechos humanos le hacen más amable que antecesores más conservadores. Algunos recuerdan como hito del movimiento laicista y ateo la manifestación de agosto de 2011 en Madrid, con el lema De mis impuestos al Papa cero. Por un estado Laico, coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud y la víspera de la visita de Benedicto XVI. Congregó a 5.000 personas, según la policía, entre laicos, cristianos de base, republicanos, gais, ateos e indignados por el desalojo del campamento del movimiento 15-M en la Puerta del Sol. La convocatoria acabó con ocho detenidos y 11 heridos, después de que se cruzaran los manifestantes y peregrinos que acudían al encuentro juvenil.En Cataluña, la Fundació Ferrer i Guàrdia publica desde hace 15 años el informe La laicidad en cifras, a partir de datos sobre todo del CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas. El coautor del estudio de 2026, Joan Gorina, explica que la fundación busca “poner datos y mantener activo un debate público” que, admite, “ha perdido peso”. Los datos, subraya, indican que “España vive un proceso de secularización, donde, aunque las opciones religiosas siguen siendo mayoritarias, cada vez hay más gente adscrita a opciones de conciencia no religiosa”. Bajando al detalle, en 2025, el 55,1% de la población se declara católica (practicante o no), mientras las opciones no religiones sumadas (ateísmo, agnosticismo e indiferencia) roza el 40% (el 15,4% se declara atea, el 12,1%, indiferente o no creyente y el 11,8%, agnóstica). “En 1980, las opciones no religiosas eran solo el 8,5%”, señala Gorina.El análisis territorial por comunidades muestra diferencias relevantes. Cataluña y el País Vasco, destaca el informe de 2025, son los territorios con más personas sin creencias religiosas. En el País Vasco son mayoría, con un 50,5% de respuestas en los barómetros del CIS. En Cataluña son el 47,6% y en Madrid el 45,2%. El informe también destaca que los jóvenes son los menos religiosos, aunque la no religiosidad muestra una ligera tendencia a la baja, añade.En Cataluña, la visita del Papa ha provocado el renacimiento de la campaña “Yo no te espero”, impulsada por entidades como Ateus de Catalunya, la Fundación Ferrer i Guàrdia y Europa Laica, y con unas 40 adhesiones de sindicatos o asociaciones. Durante la presentación del manifiesto y la protesta del día 9 los portavoces arremetieron contra “los privilegios de la Iglesia” o el gasto público que comportará la visita. Y aseguraron que sus críticas no son contra las personas creyentes.La apostasía sale de la agenda Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya, admite que el movimiento no está en su mejor momento: “Las condiciones son malas en comparación con la última visita Papal en 2010: entonces todos los partidos políticos de izquierdas llevaban la laicidad en sus programas electorales. Ahora, ninguno”. Y también en 2010 las protestas organizadas llamaban a apostatar, una propuesta que ahora ni citaron en la presentación de la campaña. Con todo, Riba cargó duro contra la intervención de León XIV al Congreso: “¿Cómo pueden invitar al Congreso que es el centro de la democracia, a una persona que no respeta la democracia? ¿En el Vaticano hay elecciones? ¿Votan las mujeres? Es una autocracia, en su país manda él”, afirmó el día de la presentación y comparó el viaje papal con los que hacía la reina de Inglaterra a los países de la Commonwealth, donde era recibida por miles de personas: “No somos una colonia del Vaticano”, zanjó.En Madrid, el presidente de AMAL, Luis Vega, enumera los motivos por los que cuestionan la visita de León XIV: “Denunciamos el exagerado gasto público y la parafernalia de la visita” y señala su petición histórica; “Que se anule el concordato con la Iglesia”. Veterano en varios movimientos sociales, Vega constata que no habrá grandes protestas contra la visita de León XIV. “El movimiento asociativo ha bajado mucho, hay un desánimo general y en el caso del ateísmo, nunca ha sido una lucha prioritaria, aunque mucha gente se considere atea; otra cosa es que proteste”, dice y añade: “Por los posicionamientos que ha hecho [el Papa], es difícil estar en su contra”. “Los ateos no hacemos proselitismo: luchamos contra los privilegios de la Iglesia, no para que la gente sea atea”, concluye.El informe de la Ferrer i Guàrdia también pone el acento en que disminuye en el porcentaje de contribuyentes del IRPF (con datos de 2022) que marcan las casillas de aportación a la Iglesia (10%) o la opción Iglesia y fines sociales (21%). Gorina indica otra señal de secularización: “El alejamiento de la sociedad de la Iglesia en momentos en los que hace décadas la religiosidad tenía un papel muy importante en los ritos de paso, y que en el momento en el que se posible hacerlo de forma distinta, se hace”. Si en 1992 solo había un 20% de matrimonios civiles, ahora son el 83,6%.Hay otro estudio nuevo, y del que solo se ha publicado una edición: el Barómetro sobre religión y creencias (BREC). Rafael Ruiz Andrés, profesor de Sociología y colaborador en el estudio, insiste en que “en los últimos 20 años ha habido un aumento acelerado de personas que se declaran no religiosas y que el BREC confirma en el 42%, una cifra muy parecida al CIS”. Lo interesante, señala el investigador, es que, en el sector de población que se define como no religiosa, aproximadamente la mitad afirma que tiene algún tipo de “creencia” o “espiritualidad”, lo que añade una capa de complejidad al binomio católico o no católico.
La España que no espera al Papa (ni protesta)
Ateos, agnósticos y no creyentes crecen y rozan el 40% de la población, pero el debate sobre la cuestión ha perdido peso













