El carrusel de autos, sumarios y juicios por corrupción se ha amontonado a tal nivel en los aledaños de Ferraz y de la Moncloa que ha provocado, por primera vez en la legislatura, un cambio de rasante en el tablero político. PNV y Junts piden dar por finalizado ya el camino y disolver las Cortes, y el resto de aliados del Ejecutivo ponen distancia o azuzan una cuestión de confianza para no quedar abrasados ante la montaña de indicios delictivos que sepultan la credibilidad del PSOE. En este clima sorprende la aparente quietud de Génova. Y ya no por el debate abierto en el partido sobre la idoneidad de impulsar una moción de censura, que Feijóo sujeta hasta que llegue "el momento oportuno". Sino porque, a diferencia de la estrategia que han seguido en otras ocasiones, esta vez el líder del PP observa como quien asiste a una sala de cine el "desmoronamiento" del PSOE. "Sin ansiedad". Por poner un ejemplo, esta vez ni siquiera han registrado la comparecencia de Sánchez en el Congreso, que ya ha solicitado a petición propia el presidente del Gobierno. "Que se cuezan", resumen. Pero eso no significa que Feijóo no se esté moviendo. No va a "quemar las naves" con PNV y Junts para intentar pactar el desalojo de Sánchez. Ninguno de los dos ha emitido señas aún de querer participar en una ecuación que les obligaría a salir en la foto con Vox. Pero sí intensificará el "desgaste" electoral de independentistas y jeltzales con una agenda política que intensificarán en las próximas semanas y meses tanto en Cataluña como en el País Vasco. "Si no se acercan ellos al PP, nos acercaremos nosotros a su electorado", resumen fuentes de Génova. Tanto PNV como Junts atraviesan un momento de debilidad en sus respectivos territorios por la pujanza de EH Bildu en Euskadi y de la ultraderecha independentista de Aliança en Cataluña. La intención del PP pasa por convencer a votantes de corte conservador, aquellos que comparten posicionamientos en materia fiscal, energética o habitacional más allá de la esfera identitaria, a que escojan la papeleta del Partido Popular en los próximos comicios. Las autonómicas en estas dos comunidades tocan en primavera de 2028, pero ambas se enfrentarán al examen de las municipales el próximo año. En el País Vasco se celebrarán además las elecciones forales. Pero Feijóo tiene la vista puesta en las generales. Y, según el análisis que hacen en Génova, estos dos territorios son "prioritarios" para apuntalar la mayoría que se le escapó al PP en 2023. El líder popular chocó entonces con los pronósticos optimistas de los sondeos y se encontró con una realidad punzante: la suma con Vox no era suficiente para desalojar a Sánchez y se quedó a tan solo cuatro escaños. Intentó convencer al PNV, pero siempre encontró esa puerta cerrada. Cataluña jugó un papel clave en la resistencia de Sánchez. Fue el territorio en el que el PSOE cosechó nada menos que 19 escaños frente a los 6 que logró el PP, que se fue además de vacío —y por muy pocas papeletas— en Girona y Lleida. El balance fue igualmente negativo en País Vasco, un territorio siempre difícil para los conservadores y en el que tan solo sumaron dos diputados a la bolsa. En Génova perciben "capacidad de crecimiento" en estos dos territorios, sobre todo en un momento en el que pueden exprimir el "desgaste" tanto de PNV como de Junts si se les sigue percibiendo como los dos actores que sostienen a un Gobierno "rodeado de corrupción", reflexionan. Hay que recordar que, tras las elecciones en Andalucía, Feijóo pidió directamente a los suyos máxima movilización para comenzar a apuntalar las próximas generales con la vista puesta en un 'superdomingo' en mayo de 2027, consciente de que se encuentra ante su última oportunidad. La sensación que ahora comienza a correr en el PP es la de que esa fecha podría adelantarse, tanto por la presión de los socios de Sánchez como por la olla a presión en la que puede convertirse el Partido Socialista, con los alcaldes pidiendo al presidente del Gobierno que convoque antes de las municipales e intentar esquivar así la erosión. Por eso intensificarán la agenda en los dos territorios que se han convertido en el talón de Aquiles de Feijóo. "Estamos en campaña de las generales, y hay que ir a por los escaños que faltan", sintetizan en la dirección popular. En el PP creen que no es casualidad el empeño con el que Aitor Esteban ha tratado en los últimos días poner distancia con Sánchez en una de sus semanas más aciagas desde que llegó a la Moncloa —con la imputación de Zapatero, el registro a Ferraz en el marco del 'caso Leire', que se saldó además con la imputación de la actual gerente del partido, o el arranque del juicio a su hermano—, y apuntan que la reiterada petición de elecciones generales se debe al pavor que les provoca que sean "barridos" en la próxima cita con las urnas, un análisis que extienden también a Junts. Feijóo siempre ha tenido una agenda activa especialmente en Cataluña, pero la intención pasa por redoblar aún más esa presencia. Como publicó El Confidencial, el líder del PP confirmó asistencia en un delicadísimo momento político a la reunión anual del Cercle d'Economia y se verá con el empresariado catalán el próximo martes, un movimiento con el que pretenden elevar la presión sobre Junts y "jugar con los nervios" del Gobierno respecto a la posibilidad de activar en algún momento la moción de censura. El secretario general, Miguel Tellado, estuvo el pasado sábado en Bilbao para comenzar a apuntalar la citada estrategia. Cargó las tintas contra Aitor Esteban, al que situó como "socialista" mientras recriminaba sus "lágrimas de cocodrilo" con el Gobierno, y le retó a ir un paso más allá de exigir elecciones generales. "O se sostiene a la mafia en el poder, o se está con un cambio en España", lanzó. El PP prevé también fijar nuevos actos en los dos territorios con sus dos puntales económicos, Juan Bravo y Alberto Nadal, para reforzar los puntos en común con el electorado de PNV y Junts desde el punto de vista de la gestión. El carrusel de autos, sumarios y juicios por corrupción se ha amontonado a tal nivel en los aledaños de Ferraz y de la Moncloa que ha provocado, por primera vez en la legislatura, un cambio de rasante en el tablero político. PNV y Junts piden dar por finalizado ya el camino y disolver las Cortes, y el resto de aliados del Ejecutivo ponen distancia o azuzan una cuestión de confianza para no quedar abrasados ante la montaña de indicios delictivos que sepultan la credibilidad del PSOE.
Génova se volcará en País Vasco y Cataluña para apuntalar la mayoría en las generales
Feijóo sujeta la moción de censura y redoblará su presencia en dos territorios clave para capitalizar el "desgaste" de PNV y Junts por mantener a Sánchez: "Si no se acercan ellos al PP, nos acercaremos nosotros a su electorado"













