Tierra adentro, entre las regiones de Minho y Trás-os-Montes de Portugal, se encuentra Mondim de Basto, una villa que destaca por su entorno natural y su herencia histórica. Se trata de un destino especialmente atractivo para los amantes del ciclismo y el senderismo, con numerosas rutas que combinan ríos, montañas y cultura.

Ubicada en el corazón del norte de Portugal, en el distrito de Vila Real, la localidad se sitúa a relativa proximidad de ciudades como Oporto o Braga. Sin embargo, ha sabido conservar su autenticidad, algo que se percibe con facilidad al recorrer sus calles empedradas, contemplar las casas de estilo colonial o adentrarse en el entorno natural que la rodea.

El alma de Mondim de Basto reside en su centro histórico, un entramado de trazado medieval cuyas viviendas conservan la memoria del periodo de los ‘brasileiros’. Estos emigrantes, tras regresar de América, enriquecieron el paisaje urbano con una arquitectura inspirada en estilos de ultramar. Entre sus calles se respira tradición, ya sea en tabernas tradicionales o en rincones como la Capela do Senhor, un pequeño templo barroco. Se trata, en general, de un pueblo tranquilo, cuya calma solo se ve alterada por los numerosos eventos deportivos que acoge.