El PP diferencia lo que es “mejor” para el partido y las “necesidades” que tiene España. Lo primero y lo segundo no siempre coinciden, según la visión de los dirigentes que maniobran para llevar a la Moncloa a Alberto Núñez Feijóo. Los cálculos se hacen según le convenga a su “estrategia”. Incluso cuando, según dicen una y otra vez, la democracia española está en riesgo y el país está al borde del colapso político y administrativo. La supuesta urgencia por echar a Pedro Sánchez palidece ante las previsiones electorales que maneja el PP.

La primera en deslizar la estrategia fue Cayetana Álvarez de Toledo el pasado 20 de mayo durante su habitual 'cara a cara' con el ministro Félix Bolaños en la sesión de control al Gobierno. “Toda España espera que convoquen elecciones ya. Sería lo democrático y lo limpio”, apuntó al final de su intervención. “Pero aguanten un poquito más”, les pidió. Y concluyó: “Sánchez ya ha laminado el poder autonómico del PSOE. Le queda arrasar el municipal. 2.269 alcaldes socialistas se la juegan en mayo. A por ellos. Rematen la faena”.

Las palabras fueron aplaudidas con fruición por la dirección del PP y defendidas posteriormente, cuando en los pasillos del Congreso los periodistas inquirieron a los principales líderes del partido su opinión sobre una posible moción de censura. En una de esas conversaciones, Alberto Núñez Feijóo pareció dar un pasito más para presentar la única iniciativa para terminar con la legislatura que no depende de Sánchez. “Voy a hacer todo lo posible por que haya un cambio de Gobierno”, dijo. Luego apostilló, en respuesta a Vox: “Hacer una moción de censura para confirmar al Gobierno es infantil”.