"Si yo fuera el PP en este momento, no haría una moción de censura. Dejaríamos de hablar de esto para hablar de la moción". La opinión que Felipe González manifestó este lunes en un foro en Valencia resume en buena medida el sentir de Alberto Núñez Feijóo y de su núcleo más cercano en Génova ante las nuevas y durísimas revelaciones en torno a José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por tráfico de influencias y blanqueo de capitales. El líder del PP contempla explorar esa herramienta constitucional, pero la orden que reciben los suyos es la de evitar la "precipitación" porque, como señalan en su equipo, "esto acaba de comenzar". En la planta noble del PP no son ajenos a la fuerte presión que existe tanto dentro como fuera de sus filas por la sensación, extendida y compartida, de que el caso que afecta al expresidente del Gobierno es "un antes y un después" e implica un misil directo al corazón de la ya deteriorada moral del socialismo. Pero apuestan por no dar pasos en falso. Feijóo no tiene tomada una decisión respecto a la posibilidad de activar o no una moción de censura. Pero sí tiene claro que no lo hará de forma inmediata. "El foco no debe estar en Génova, sino en Moncloa", zanjan en su entorno. El runrún respecto a la moción de censura ha sido una constante a lo largo de la legislatura. Vuelve a estar en el centro del debate tras estallar el caso Zapatero, pero ya se alimentó esa hipótesis cuando Santos Cerdán fue encarcelado o cuando Junts ha proclamado —en varias ocasiones— la ruptura de las relaciones con el PSOE. La semana pasada, Feijóo descartó movimiento alguno y puso toda la responsabilidad en los socios, a los que demandaba desmarcarse claramente de Sánchez antes de evaluar si tomaba las riendas para forzar su caída en el Congreso. Ese guiño llegó este domingo de la mano del presidente del PNV, Aitor Esteban. El líder jeltzale lanzó por primera vez un contundente órdago a Sánchez y le pidió elecciones anticipadas antes de que finalice 2026. Tomó distancia, pero a ojos de Génova no la suficiente como para jugársela, descolgar el teléfono o hacer cualquier maniobra que implique desviar la atención de la Audiencia Nacional. Distintos dirigentes del PP consultados por El Confidencial cierran filas con ese diagnóstico: "Necesitan amagar con romper para intentar que [el caso Zapatero] no les salpique y les desgaste su apoyo a Sánchez. Pero se queda en amago", reiteran. Las declaraciones del líder del Euskadi Buru Batzar (EBB), la ejecutiva nacionalista, fueron interpretadas a distintos niveles del partido de Feijóo como una estrategia focalizada en intentar que las elecciones generales no coincidan con las municipales de mayo de 2027, opción que manejaban en Génova antes de la imputación de Zapatero. Pero se insiste en que la posibilidad de pactar con el PNV una hipotética moción de censura está completamente bloqueada. "Están en un momento existencial en el que, hasta que no sean desbancados de los gobiernos por Bildu, no reaccionarán", sentencia otro importante dirigente popular. Hay que recordar que Feijóo y Esteban protagonizaron una especie de deshielo a principios de marzo, pero la relevancia del encuentro entre los dos dirigentes fue rápidamente enfriada por las direcciones de PP y PNV. "Cada uno está donde estaba", sostuvieron entonces. La relación sigue muy deteriorada, en parte por la guerra abierta entre el número dos de Génova, Miguel Tellado, con el presidente de los nacionalistas. Su futuro, insisten en el PP, continúa "atado" al del PSOE por la circunstancia de que gobiernan como socios en las principales instituciones, incluido el Gobierno vasco. "Las palabras solo no valen", sentenció también el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, este lunes en Génova. "No van a ir más allá", agrega otro importante dirigente. Pero las fuentes consultadas sí ven una rendija, aún pequeña, en Junts. PP y Vox están a cuatro votos de que una moción de censura prospere, y necesitan o bien a los jeltzales o bien a los independentistas catalanes. Pero esa vía aún roza la utopía. En el PP consideran que Junts tampoco se moverá, como mínimo, hasta que no haya una sentencia —favorable— que otorgue la amnistía del expresidente de la Generalitat. "Sin Puigdemont disfrutando de Cataluña in situ, las opciones son cero. Disfrutando de ello algo más, pero poco más", aporta otro dirigente. Otras voces de los conservadores señalan que los independentistas "deberían moverse", ya no tanto por la corrupción sino por la inmigración y el proceso de regularización, al menos de cara a intentar blindar a su electorado de la amenaza que supone para sus intereses el ascenso de Aliança Catalana. La posibilidad de pactar con Junts —Feijóo siempre ha defendido que una hipotética moción de censura sería "instrumental", para convocar elecciones inmediatas— es un ejercicio delicado para el líder del PP que implicaría cirugía de precisión. Creen que es demasiado pronto como para aventurarse en ese camino, sobre todo ante las reticencias que exhiben desde la formación independentista a vincularse con Vox en ninguna ecuación política. Génova sostiene que, más allá de la comunicación habitual "con todos los partidos políticos", no ha habido contactos ni con PNV ni con Junts para abordar de forma concreta la posibilidad de poner fin ya a la legislatura. Feijóo se encuentra a la espera de la evolución de los acontecimientos y sin cegar ya ninguna opción, ni siquiera la de impulsar la moción sin tener cerrados los apoyos, como le exige Vox. Y evitará mostrar sus cartas para hurgar tanto en el "desconcierto" del Gobierno como en el de sus socios, sin que puedan anticiparse al siguiente movimiento. En Génova insisten en que lo conocido en torno a Zapatero, incluso después de trascender el sumario del caso, es "solo el principio". "Quien más nos aconseja la moción de censura en estos momentos es la gente que no nos vota", zanjan. El PP aguarda con paciencia los episodios que se sucederán en los próximos días y semanas, desde la imagen de Zapatero entrando al juzgado para declarar como imputado el próximo 2 de junio —casualmente el mismo día en que se cumplen 8 años de la moción de censura que acabó con Rajoy fuera de la Moncloa— hasta la sentencia del caso Koldo que salpica a José Luis Ábalos. Los populares tienen también en cuenta los avances en el caso Begoña —la UCO desveló también este lunes que la mujer del presidente del Gobierno usó una sociedad mercantil personal para lucrarse con el software propiedad de la Universidad Complutense— o el arranque del juicio del hermano de Sánchez previsto para este 28 de mayo para convencerse de que lo prioritario ahora es no quemar antes de tiempo todas las naves. "Vamos a dejar que se inunden", se convencen. El único problema es que el fin de la legislatura, a la que le queda poco más de un año, avanza de forma inexorable. Y Feijóo tendrá que maniobrar... o dejar correr el calendario. "Si yo fuera el PP en este momento, no haría una moción de censura. Dejaríamos de hablar de esto para hablar de la moción". La opinión que Felipe González manifestó este lunes en un foro en Valencia resume en buena medida el sentir de Alberto Núñez Feijóo y de su núcleo más cercano en Génova ante las nuevas y durísimas revelaciones en torno a José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por tráfico de influencias y blanqueo de capitales. El líder del PP contempla explorar esa herramienta constitucional, pero la orden que reciben los suyos es la de evitar la "precipitación" porque, como señalan en su equipo, "esto acaba de comenzar".
El PP desdeña el órdago del PNV y Feijóo pide paciencia: "Esto acaba de comenzar"
Génova esconde sus cartas para intentar desconcertar al Gobierno y deja todas las opciones abiertas ante el estallido del caso Zapatero. En el partido ven más fácil una reacción en Junts que en el PNV para pactar el desalojo de Sánchez











