Actualizado Jueves,

mayo

22:40La defensa del hermano de Pedro S�nchez arranc� ayer el juicio por su presunto enchufe en la Diputaci�n de Badajoz esgrimiendo un nuevo argumento: que David S�nchez P�rez-Castej�n cay� en un �error de prohibici�n completo�, es decir, que no tuvo forma de saber que su contrataci�n, su posterior cambio de funciones a lo que �l deseaba y el fichaje final de su amigo como su colaborador fueron actuaciones delictivas.As� lo expuso en la Audiencia Provincial el abogado Emilio Cort�s, que anticip� al tribunal que desarrollar�a esa tesis a fondo en el informe final. No dio m�s detalles, si bien la jurisprudencia ha permitido en ocasiones aplicar el error de prohibici�n cuando exist�an informes t�cnicos -de interventores, etc.-, que hab�an avalado previamente las decisiones ilegales. En todo caso, la oferta al tribunal para que acoja esa tesis -aplicada en rar�simas ocasiones y que supone la absoluci�n- es subsidiaria de la inicial: que no hubo delitos.La primera sesi�n del juicio se centr� en peticiones que deb�a resolverse antes de iniciar la fase de prueba. La defensa de David S�nchez expuso varias cuestiones previas, entre ellas alguna que supon�a la nulidad completa de la investigaci�n, al considerarla �prospectiva�.Resalt� que ninguno de los delitos por los que Manos Limpias present� denuncia en 2024 aparec�a en el escrito de acusaci�n final por el que se le solicitan a su defendido tres a�os de prisi�n. Fue repasando la denuncia hasta llegar a �la piedra filosofal�, el �enganche popular�: la referencia a que el empresario juzgado en el caso KoldoV�ctor de Aldama actu� en la localidad portuguesa de Elvas, donde resid�a el hermano. ��Esto es una pura invenci�n, esto es mentira! �Ahora, cuando se ha celebrado el juicio de Aldama, esto es una falacia!�, grit� entonces Cort�s. �No levante el tono de voz. Vamos a seguir de forma sosegada�, intervino el presidente.La defensa de S�nchez tambi�n solicit� la nulidad por la vulneraci�n del derecho a la intimidad, al haberse reclamado miles de correos de cuentas corporativas de la Diputaci�n de Badajoz sin justificaci�n para una injerencia de ese calibre. Otras defensas insistieron luego en ello. De nuevo, deber�a suponer la anulaci�n de la causa, a su parecer.Tambi�n se pronunci� sobre el �absentismo laboral� que se reprocha al hermano. �Nunca en Espa�a, y no lo ha sido en su devenir hist�rico, ha constituido infracci�n criminal declarada�. En su declaraci�n ante la juez, el herman�simo� -as� le llamaban algunos testigos- no supo decir d�nde estaba su despacho ni cu�les eran sus funciones de �Coordinador de las Actividades de los Conservatorios a Jefe de la Oficina de Artes Esc�nicas�.En el banquillo se sientan 11 acusados. La defensa de tres de ellos volvi� a plantear la aparente falta de imparcialidad del tribunal que sin �xito ya se hab�a alegado. A su juicio, los magistrados hab�an entrado tan a fondo en la resoluci�n de los recursos del caso que hab�an quedado contaminados para juzgarlo. Al auto con que ratificaron que habr�a juicio �se le dio configuraci�n de una sentencia condenatoria� a la que solo faltaba fijar la pena, afirm� Rafael Arenas, mencionando lo jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, extremadamente cuidadoso en este �mbito.Las siete acusaciones populares se opusieron a las cuestiones previas de las defensas en el orden en que se personaron en la causa: Manos Limpias, Hazte O�r, Abogados Cristianos, Vox, Liberum,Iustitia Europa y PP.La �ltima intervenci�n en el juicio -que se retoma el lunes- fue la de la Fiscal�a, que no ve delito y que, tras no conseguir el archivo, propugna ahora absoluciones. Respald� parcialmente a las defensas. Bego�a Garc�a Bor� pidi� retirar a David S�nchez el delito de aceptaci�n de nombramiento ilegal, por prescripci�n. Es, en todo caso, el m�s leve y solo conlleva multa. Tambi�n apoy� retirar un delito al ex presidente de la diputaci�n y ex l�der del PSOE extreme�o Miguel �ngel Gallardo. En este caso, porque nunca se le interrog� sobre ello.La fiscal, sin embargo, rechaz� de plano lo m�s trascendente: que se hubiera producido una investigaci�n prospectiva: �Defendemos la legalidad de la investigaci�n�.