"El futuro demográfico de Europa es tan dramático que depende de la inmigración". Con esta frase tan contundente, el presidente del Consejo de la Productividad, Juan Francisco Jimeno, ha querido dejar meridianamente claro que la inmigración no es una opción para el continente, sino una necesidad. Europa está empezando su fase demográfica más compleja: la jubilación de la generación del 'baby boom'. Durante las próximas décadas, los cada vez más escasos trabajadores del continente tendrán que mantener a una parte creciente de la población que estará inactiva. El Consejo de la Productividad incluso ha puesto números al impacto económico que se avecina: en el momento de pico de jubilaciones, el PIB per cápita sufrirá un impacto de un punto porcentual al año. Ante una situación tan dramática, Jimeno es tajante: “No hay futuro económico en Europa sin inmigración”. Para sobrevivir al invierno demográfico se necesitará la ayuda de extranjeros que lleguen en edad de trabajar para ensanchar generaciones que ahora son muy estrechas en comparación con la del ‘baby boom’. Jimeno ha acudido al Congreso de los Diputados para presentar el primer informe elaborado por el Consejo de la Productividad, un organismo creado en el año 2024 por el Ministerio de Economía bajo una solicitud de la Comisión Europea. En su intervención ha explicado que la inmigración tiene efectos positivos sobre la productividad en el largo plazo. Eso sí, la contribución de los inmigrantes depende en gran medida de las decisiones estratégicas del país de llegada. “El impacto de la inmigración sobre la productividad depende fundamentalmente de la integración de estas personas”, ha explicado Jimeno. Y esto no sólo depende de las decisiones individuales, sino que los gobiernos pueden adoptar medidas para facilitar esta transición. En este sentido, el presidente del Consejo de la Productividad ha valorado positivamente la regularización extraordinaria que está impulsando el Gobierno. “La regularización es una muy buena iniciativa porque permitirá una mejor integración laboral de los inmigrantes y, por tanto, un mayor crecimiento de la productividad”, ha señalado Jimeno. El sistema vigente hasta ahora condenaba a los inmigrantes residentes a la economía sumergida hasta que pudieran conseguir la regularización de su situación. Esto reduce su capacidad para trabajar y provoca que el país desaproveche capacidad productiva. Además, Jimeno ha explicado que para maximizar el efecto positivo de la inmigración sería preferible que “viniera de una manera ordenada, a ser posible, con algo de capital humano”. En definitiva, que las autoridades tracen un plan estratégico migratorio que vaya más allá de una regularización aislada. En concreto, ha pedido un análisis sobre “las barreras a la integración laboral” para poder hacer una política migratoria más eficaz. "El futuro demográfico de Europa es tan dramático que depende de la inmigración". Con esta frase tan contundente, el presidente del Consejo de la Productividad, Juan Francisco Jimeno, ha querido dejar meridianamente claro que la inmigración no es una opción para el continente, sino una necesidad.