Pedro Sánchez refuerza su discurso positivo sobre la inmigración, algo prácticamente único en Europa, justo en la semana en que se termina la regularización extraordinaria, también contracorriente en el continente, que ha recibido más de un millón de solicitudes. El presidente del Gobierno ha presentado un plan de integración de la inmigración, dotado con 500 millones de euros, y ha desgranado alguno de sus elementos, como la creación de una “agencia estatal de movilidad humana”, ayudas para encontrar empleo o un plan de formación profesional, pero sobre todo ha hecho una defensa cerrada de la inmigración por motivos demográficos y económicos, además de por humanidad. “Sin inmigración, España tendría un 19% menos de PIB en 2050. 90.000 bares cerrarían, desaparecerían 220.000 explotaciones agrícolas, se cerrarían 50.000 aulas. La mitad del crecimiento del PIB español de los últimos años se debe a la llegada de inmigrantes”, ha resumido el presidente.Sánchez ha reivindicado la regularización, muy criticada por PP y Vox y que ha recibido el recelo de algunos primeros ministros europeos como la italiana Giorgia Meloni, que va en sentido contrario, como “un gran éxito”. “El hecho de que más de un millón de personas hayan solicitado la regularización demuestra hasta qué punto era necesaria”, ha resumido.Sánchez explica que España está optando por una vía diferente a la del resto de países europeos por varias cuestiones. Primero, por su historia, porque es una tierra de emigración y sabe lo que cuesta. Pero sobre todo, ha dicho, “por inteligencia”, porque “la inmigración ayuda a sostener el estado del bienestar y mantiene vivos muchos territorios”. El presidente ha explicado el reciente caso de Extremadura, la comunidad con menos porcentaje de extranjeros (4%) y con el menor índice de inseguridad del país, que necesita inmigrantes para evitar la despoblación, y sin embargo “el rechazo a la inmigración y la inseguridad han sido los ejes del debate en Extremadura” con la llegada del PP y Vox, que también allí han aprobado la llamada “prioridad nacional” a pesar de que los datos indican que las cosas van en sentido contrario, como en Castilla y León, otra zona con problemas de despoblación. “La exclusión no protege a nadie, no da prioridad nacional a nadie, solo hace las cosas más difíciles para todos”, ha insistido.“Gobernar es decidir. Queremos que el mundo vea a España como un país que protege, que ampara los derechos humanos, que reconoce la dignidad de los inmigrantes. Un país que hace lo único decente, que es dar la mano y no la espalda a la inmigración. España nunca ha avanzado levantando muros”. El presidente también reivindica que esta política de acogida no es incompatible con proteger las fronteras. “En lo que llevamos de año, las llegadas irregulares se han reducido un tercio, un 70% menos en Canarias”, ha recordado.Sánchez está convencido de que la mayoría de los españoles apoyan su política de migración, aunque las encuestas señalan que hay mucha división en este asunto, incluso entre sus votantes. El presidente ha apostado por esta línea y la va a mantener hasta el final. “La realidad de España no es el odio, es el vecino que ayuda, el barrio que acoge. Ese es el país que somos y vamos a seguir siendo pese a algunos”, ha rematado apuntando así a un nuevo éxito electoral que las encuestas de momento ven muy improbable.
Sánchez: “Sin inmigración, España perdería un 19% de su PIB en 2050″
El Gobierno presenta un plan de integración con un presupuesto de 500 millones de euros










