Los trabajadores extranjeros en España sufren peores condiciones laborales que sus colegas españoles: en relación a su peso en la población total del país, los migrantes presentan una alta tasa de contratos temporales y de fijos discontinuos. Por el contrario, están infrarrepresentados entre la población asalariada con contrato indefinido, pese al avance general de este tipo de contratación desde la reforma laboral aprobada en 2021. La temporalidad es más habitual en empresas pequeñas, donde también tienen mayor presencia los trabajadores inmigrantes.PublicidadEsa es la realidad laboral que recoge el último Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo (PDF) de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y BBVA Research, que en esta ocasión se centra en las condiciones de trabajo, la inmigración y su influencia en la cada vez más menguante tasa de emancipación juvenil que existe en España. Además de una mayor precariedad laboral y de tener peores contratos, las personas migrantes trabajan con peores horarios: en fines de semana, tardes y noches. Esta realidad certifica que los extranjeros asalariados copan determinados sectores como pueden ser la hostelería, el comercio, los cuidados de personas mayores y determinados servicios personales. El análisis de Fedea también ha detectado que esta mayor exposición a trabajos con horarios atípicos y poco convencionales se concentra entre personas trabajadoras no europeas que llevan menos de tres años o menos de residencia en España. El círculo de la precariedad se cierra con otro dato llamativo: los trabajadores migrantes están más expuestos al despido que los españoles en un mercado laboral en el que todavía tienen mucha importancia las finalizaciones de contrato. Esta diferencia en los despidos entre la población trabajadora foránea y la autóctona se ha ampliado desde la pandemia, señalan los investigadores de Fedea. Para estos, esta circunstancia denota "una mayor exposición de la población inmigrante a trayectorias laborales más inestables y episodios más frecuentes de rotación laboral". PublicidadEl documento de Fedea y BBVA también pretende calibrar la aportación de la población migrante a la economía española. De entrada, los datos son muy ilustrativos. La afiliación de trabajadores extranjeros a la Seguridad Social ha crecido en el último año cuatro veces más rápido que la de trabajadores españoles: un 8,1% frente a un 1,8%. En este sentido, la afiliación extranjera a la Seguridad Social alcanzó los 3,2 millones en el primer trimestre de 2026, lo que supone un 14,5% de la afiliación total. En términos de empleo, la población extranjera concentró el 57% del empleo creado en el cierre de 2025.Pese a que los analistas de Fedea creen que con la actual regularización previsiblemente la afiliación extranjera a la Seguridad Social crecería en torno a un 17%, también sostienen que ésta no tendrá un impacto muy visible en el crecimiento económico de España. "Las regularizaciones extraordinarias de 2001 y, sobre todo, de 2005 tuvieron un impacto significativo sobre el crecimiento de la afiliación extranjera, tanto durante su periodo de vigencia como en los meses posteriores, pero creemos que la regularización actual, aunque impulsará algo la formalización de empleo, tendrá un impacto macroeconómico limitado", explicó Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research y colaborador de Fedea, durante la presentación de este último observatorio sobre empleo.PublicidadEntre otros aspectos positivos, los investigadores de Fedea también han detectado que el aumento del peso de la población migrante en España atenúa en gran parte la caída de la tasa de emancipación entre los jóvenes españoles. Como señaló durante la presentación el economista Florentino Felgueroso, experto en mercado laboral e investigador asociado de Fedea, "la tasa de emancipación juvenil en 2026 aún está por debajo de la que había en la pandemia y no hay forma de que despegue". "La situación de los nativos ha empeorado", sostuvo Felgueroso antes de apuntar que los extranjeros presentan mayores tasas de emancipación juvenil y son ellos quienes alivian algo esta tesitura. Y lo hacen pese a su mayor precariedad laboral: los trabajadores jóvenes extranjeros presentan una mayor tasa de emancipación que los nativos en todos los tipos de contrato, independientemente de su duración.DesajustesHay, sin embargo, ciertos desajustes que la aportación de los trabajadores extranjeros no puede arreglar. En su análisis, Fedea señala que las necesidades de relevo de la fuerza laboral no pueden satisfacerse únicamente con población nativa joven por lo que es esencial que lleguen más personas migrantes a España, sobre todo las comunidades más envejecidas. En esas comunidades más envejecidas se produce un fenómeno tan contradictorio como preocupante: la población joven nativa no se emplea en las actividades económicas y ocupaciones que deja la población que se va jubilando. El problema es que esas comunidades autónomas con una población nativa más envejecida suelen ser las que tienen menor población migrante, por ejemplo, Castilla y León."La población inmigrante está siendo clave para equilibrar las pérdidas netas de empleo derivadas de las jubilaciones. Sin embargo, algunas comunidades, sobre todo las más envejecidas, no han logrado aún cubrir estas bajas, y no lo conseguirán si la inmigración no sigue creciendo en esos territorios", apuntó Doménech a guisa de conclusión.
Los migrantes trabajan más fines de semana, más noches y concentran más despidos que los españoles
La actual regularización incrementará un 17% la afiliación extranjera a la Seguridad Social, aunque no tendrá un impacto muy visible en el crecimiento económico de España, apuntan los expertos de F...














