Tras el rechazo del Congreso a prohibir la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores, Pablo Bustinduy y Alberto Garzón –actual ministro y exministro de Consumo respectivamente– analizan las claves de una derrota que va más allá del hemiciclo. Para ambos, detrás del voto está la sombra de las multinacionales: corporaciones con capacidad de condicionar no solo las políticas alimentarias, sino también lo que acaba en el plato de los niños y niñas.