Varios países europeos quieren estrechar el cerco sobre China en la carrera estratégica en la que está inmerso el mundo ahora mismo. España, Italia, Países Bajos, Francia y Lituania reclaman a Bruselas medidas comerciales más duras sobre Pekín, sobre todo con vistas a proteger la industria europea, según ha adelantado el Financial Times. El Gobierno español, eso sí, niega haber firmado ningún non-paper (documento no oficial) y asegura que se trata de conversaciones abiertas y técnicas, según fuentes de Moncloa.El Ejecutivo insiste en que se esta produciendo una discusión amplia y a nivel técnico, que se enmarca en la modernización de los instrumentos de defensa comercial de la Unión Europea. El objetivo de adaptarlos a consideraciones de seguridad económica, resiliencia industrial y autonomía estratégica abierta y a la evolución del comercio internacional, recalcan las fuentes gubernamentales. Asimismo, añaden que no se señala a ningún país en concreto en esas conversaciones. Estos movimientos se dan, eso sí, solo unas semanas después del último viaje de Sánchez al gigante asiático.Con todo, los países piden a Bruselas "contemplar con mayor frecuencia la posibilidad de iniciar investigaciones de salvaguardia en caso de perturbaciones comerciales que afecten a todo un sector", con una política "más directa y asertiva". Según el documento, además, este enfoque "ayudaría a preservar las capacidades de producción restantes de la Unión en sectores estratégicos y cadenas de valor, protegiendo así la base industrial" de Europa.También reclaman que se ajuste la legislación vigente para garantizar que las empresas extranjeras no puedan eludir las investigaciones comerciales de la UE, y una medida para permitir que la Comisión aplique derechos antisubvención directamente a las empresas. En la actualidad, esos derechos solo pueden aplicarse a países y productos. Al mismo tiempo, ponen sobre la mesa la llamada "herramienta de defensa comercial intersectorial" que podría activarse cuando no sea aplicable ninguna otra herramienta de defensa comercial— y la idea de derechos adicionales o contingentes arancelarios "con el fin de proteger a los productores europeos".En ese contexto, el Gobierno incide en que España comparte el diagnóstico sobre la necesidad de impulsar una política industrial europea "que contribuya a reducir dependencias estratégicas y reforzar la resiliencia económica". El Ejecutivo dice que defiende "un enfoque equilibrado, basado en el valor añadido, la apertura económica y la garantía de unas cadenas de suministro seguras, diversificadas y resilientes".La idea es que la Comisión Europea debata este viernes sobre las relaciones con China, de ahí que algunos países hayan querido compartir ideas para tratar de enfocar la estrategia de Bruselas en unos tiempos en los que cada vez más líderes se están desplazando a Pekín, entre ellos el propio Sánchez, pero también el líder francés Emmanuel Macron o el canciller alemán, Friedrich Merz -que no firma este documento-.En esa visita efectuada el pasado mes de abril el presidente del Gobierno sostuvo que "está en el interés de España y Europa estrechar lazos con China" y definir "una relación abierta desde el respeto y el espíritu pragmático". Sánchez, que se encuentra de visita oficial en el gigante asiático desde la víspera, subrayó en una rueda de prensa tras reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, que España es un país "profundamente europeísta" y apeló a ese "contexto de defensa y priorización de principios y valores" a la hora de "estrechar lazos y construir puentes"."Lo que queremos es poder contribuir de forma activa a la creación de un nuevo orden global que traiga la paz definitivamente al mundo", dijo el líder de los socialistas, quien habló con Xi de la "grave situación" en Irán, Gaza, Líbano y Ucrania y animó al Gobierno chino a "continuar contribuyendo de forma activa a reformar" el sistema de gobernanza multilateral.