Hace ya tiempo que me desespera estar eligiendo una película o una serie y leer en los avisos -los famosos trigger warnings que hemos importado de Estados Unidos- que la que hemos decidido ver contiene “lenguaje inapropiado”.

¿Qué rayos es eso, así, en general? En inglés la expresión es igual de estúpida, pero la hemos tomado directamente, sin plantearnos nada, y en español suena incluso peor. Es el mismo caso del inglés “apply” o “aplication” que significa solicitud pero que, por copia ignorancia o desidia, ha empezado a traducirse como “aplicar” y “aplicación” y ahora los estudiantes que solicitan una beca o una plaza de Erasmus o cualquier otra cosa, dicen que han aplicado o han enviado su aplicación. Aplicar y aplicarse son otra cosa, igual que ser aplicado no tiene nada que ver con solicitudes, pero da la sensación de que la propiedad lingüística ya no le importa a nadie, salvo a las plataformas de entretenimiento audiovisual y estas lo hacen de modo equivocado.