A Menéndez Salmón nunca le ha faltado ambición literaria ni capacidad, ideas e instrumental expresivo para darle forma. Es uno de esos autores que concibe la escritura como una vía privilegiada de conocimiento de lo real y que entiende la realidad como una construcción cultural (y política) tan dócilmente manipulable que solo la ficción puede atravesar las capas de simulacro que la enmascaran para acceder —o al menos divisar— su estructura profunda. La belleza y la responsabilidad moral están incrustadas en ese núcleo, fundidas inextricablemente con los afectos que regulan la existencia y la mortalidad humanas. Hacia esos centros neurálgicos, siempre conectados con la red de preocupaciones actuales, se dirigen sus novelas, y lo hacen mediante una autoconsciencia lingüística de la que surge un estilo denso, oscilante entre lo lírico y lo filosófico, reacio al cliché y casi siempre vehículo de pensamiento. Estas características, que distinguen al autor entre las voces más consistentes del siglo XXI, se confirman y se intensifican en su última y excelente novela, Arca, situada en un futuro tan próximo, 2030, como apocalíptico. Pero el marco distópico, que ya había ensayado en El Sistema (2016) y Horda (2021), se encuentra aquí desbordado mediante la hábil afluencia de otros géneros, como el detectivesco, el fantástico o el relato metafísico borgiano.El marco distópico se desborda mediante la afluencia de géneros como el detectivesco, el fantástico o el relato metafísicoCasi todo sucede en Venecia, crisol de las culturas occidental y oriental y hermoso símbolo del hundimiento de todo lo humano, que aquí se hace literal cuando las aguas engullen Santa Maria della Salute y la Punta della Dogana. Ha sido testigo el narrador, un investigador dotado de percepción extrasensorial (ve el pasado al contacto con los objetos) que ha contratado la empresa Hägen-Schulz de Delft para que investigue la desaparición en el palazzo Ca’Barbarigo, en la Giudecca, de uno de sus empleados. La catástrofe no es más que una manifestación más de la Gran Conmoción que está acabando con la realidad conocida, disolviendo la solidez del mundo no en el aire sino en las aguas que lo acabarán anegando todo. De ahí la imagen del arca salvadora del título —un refugio poco esperanzador— cuyo significado descubrirá el lector. No hay que hacer ninguna pirueta interpretativa para entender que el desplome de los edificios es metáfora del ocaso de una civilización y de una cultura. La que representa el magnífico personaje del docto Zaggia, filósofo y narratólogo, que acompaña al investigador en sus pesquisas y que se encarga de transcribir la visión que este tiene de un futuro submarino (por una vez su don actúa prospectivamente), así como de ponerlo en contacto con la doctora Nora Visentin, quien, a su vez, lo conduce a la pintora hiperrealista Boblárka Réti, una especie de sibila encerrada en un manicomio desde hace medio siglo. La misma cultura del narrador, al que sus lecturas de Tácito, Spinoza y Kawabata —pero también de Žižek y Byung-Chul Han— no parecen proporcionar el sentido que persigue.Los elementos trasvasados de los diversos géneros confluyen en la fábula central, que se desplaza de la anecdótica desaparición de un personaje hacia el enigma de la desaparición del mundo tal como lo conocíamos. En ese movimiento, la casa encantada, los fantasmas (el de la propietaria de Ca’Barbarigo, muerta por ahorcamiento siglos atrás), los poltergeists, las habitaciones que son pasadizos a otras épocas, los seres visionarios, cumplen su función, aunque por momentos puedan parecer pirotecnia superflua. Lo mismo cabe decir de la secuencia propia de la investigación detectivesca o de los diálogos y digresiones de alto contenido filosófico, que propician una lectura impulsada constantemente por motivos de reflexión que acentúan lo inquietante de la trama y van jalonándola hasta conducir a un desenlace en el que la Historia que todo lo devora parece derretirse también. Sin duda la mejor novela de un escritor inexcusable.Arca Ricardo Menéndez Salmón Seix Barral, 2026470 páginas. 22,90 euros
En Venecia se acaba el mundo
Ricardo Menéndez Salmón firma su mejor novela con ‘Arca’, una reflexión sobre el ocaso de una civilización que parte de la escritura como vía privilegiada de conocimiento de lo real










