El autor estadounidense Richard Ford va con un cuaderno a todas partes. En él anota las ideas que quizá en un futuro se desarrollen en una novela o se queden en simples esbozos. Lo ha señalado en el encuentro que ha mantenido con la prensa en Barcelona, donde ha viajado para participar en la conferencia Influencias extraliterarias en el Centre de Cultura Contemporànoa (CCCB), un trasunto de acto de presentación de su libro En palabras sencillas, el primero de la colección Feltrinelli Lectures.

Aunque el calor ya ha despojado a los barceloneses de la manga larga, él no se ha quitado el blazer de escritor con camisa de cuadros, quizá para no perder ni un ápice de esa imagen de intelectual relajado.

En este último trabajo, breve pero consistente, Ford explora la dimensión política de su obra. Una característica de la que no fue consciente hasta mucho tiempo después de haber empezado. “Hace 25 años alguien me preguntó si lo que yo escribía era realismo social y yo dije que en absoluto. Si yo soy estadounidense”, ha declarado. Se dio cuenta de que estaba equivocado gracias a sus lectores, precisamente. “Hay muchos escritores que piensan que hablar con los lectores es como una carga. A mí me gusta y además me hace pensar”, ha sostenido.