Entrevista no vistaAcaba de publicar Iru�a 1997 (Libros C�pula), un thriller ambientado en San Fermin con la vocaci�n de capturar la tensi�n provocada por el secuestro y asesinato de Miguel �ngel BlancoNatxo L�pez en el casino de PamplonaActualizado Viernes,

mayo

00:04Todas las series que ha visto alguna vez llevan una frase suya. Es el guionista de excedencia en la literatura. Un antrop�logo sin t�tulo. Acaba de publicar Iru�a 1997 (Planeta), un thriller que desactiva la leyenda negra de las dos Espa�as�Escribe novelas para que las adapten a la televisi�n?Bueno, por oficio y por intereses, s�. Es uno de los prop�sitos. No es el principal, pero es uno de ellos. No hay ning�n truco que te lo asegure. Conozco mi trabajo y a la hora de escribir una novela he tenido en cuenta algunas cosas. El tipo de historia. La trama. La manera en que se engarzan personajes interesantes ayuda mucho a escribir ficci�n.�Escribir es un oficio con demasiada literatura?Pues depende del escritor. En mi caso, creo que no. Ha sido una cuesti�n que ha tenido que ver digamos con determinadas habilidades. Son la mismas que utilizo en mi trabajo como guionista. No son espec�ficamente literarias. La manera de escribir es importante, pero es un oficio que hay que aprender. Y tienes que arremangarte y ponerte a trabajar. El talento y el arte importa, pero el trabajo es el 90%.�Tiene un guionista la sensaci�n que tenemos los dem�s de que a veces la realidad parece guionizada?S�. A veces m�s guionizada que nuestros propios guiones. Es una paradoja que comentamos mucho entre compa�eros. Casi cada d�a hay noticias que si lo escribiera en un guiOn nadie se las creer�a. La realidad nos muestra que lo extraordinario est� mucho m�s presente en el mundo ordinario de lo que creemos. Por eso funcionan las adaptaciones de los hechos reales. Permiten contar cosas que no ser�an cre�bles de otra manera. Para mi trabajo, intento entender qu� hay detr�s de los acontecimientos extraordinarios y ordenarlos en una narraci�n con sentido dram�tico. Que tenga un orden que muchas veces no existe en la realidad. La diferencia entre ficci�n y realidad es que en la realidad los personajes son ca�ticos, no son fieles a s� mismos; en una ficci�n no te lo puedes permitir. Debes tener una cierta organizaci�n para que nada parezca extra�o. En la realidad hay extra�eza cada d�a.�Cu�l es su Pamplona favorita?Soy un enamorado de Pamplona, creo que precisamente lo que me gusta es la heterogeneidad. La pluralidad. Conozco a gente de muy distintos �mbitos. Gente de todo tipo estupenda. Me gusta la Pamplona tradicional, tambi�n la moderna. Todo eso me encanta. La Pamplona de hace 30 a�os es una Pamplona de la que tengo momentos grabados en la memoria. Es una ciudad que sobre todo para m� es muy rica en la pluralidad de gentes que tiene.�Son todav�a demasiado adictivas las dos Espa�as?En mi caso, y creo que en el libro lo intento, me gusta hacer un esfuerzo para desmontarlas. Hay dos extremos m�s que dos Espa�as. En medio hay un mont�n de gente con m�s cosas en com�n de las que creemos. Pamplona es un buen ejemplo en ese sentido. En la pol�tica est� presente la gresca, pero en la calle hay convivencia, cercan�a, entendimiento. Aunque entiendo que para determinada gente venda m�s hablar de las dos espa�as, a m� como narrador me parece m�s interesante m�s profundizar en la b�squeda de lo contrario.�La divisi�n atiende a una problem�tica actual o es un clich�?Todos los clich�s tienen algo de cierto. Esa problem�tica est� presente. Creo que la inmediatez pol�tica y medi�tica est� m�s presente de lo que realmente afecta a la gente de la calle. La sensaci�n es que el ruido pol�tico es mayor de lo que es en la calle. Pero bueno es algo que est� ah� evidentemente y no podemos desde�ar tampoco. Y la propia novela refleja las dos Pamplonas. Es una ciudad que se form� a trav�s de tres burgos enfrentados hasta que lleg� Carlos III y dijo 'vamos a hacer una �nica ciudad'. Francos, castellanos, vascones. Esa pluralidad es interesante, pero genera tensiones. Y sigue haci�ndolo hoy.�Qu� dej� Miguel �ngel Blanco? Es un tema delicado. Su secuestro y asesinato consigui� unir a la mayor�a de la gente en una proclama com�n por el fin del terrorismo. Mucha gente con miedo a posicionarse p�blicamente, entre la que me incluyo, salimos a la calle. Fue un cambio radical. Viv� en directo lo que quer�a contar en la novela. Propici� un cambio en el mundo abertzale. Determinados sectores y personas vieron que ETA no ten�a sentido."Los guionistas tenemos un inter�s por el ser humano, intentamos entender las cosas: una de las habilidades fundamentales es la empat�a"�Cu�ndo puede abordar la ficci�n asuntos m�s recientes como las manadas de violadores o los apu�alamientos en el Raval, por poner dos ejemplos?Hay determinados temas que son m�s f�ciles de tratar desde la distancia. Si se hace de una manera inmediata es f�cil apelar a sentimientos muy primarios. Me siento m�s c�modo escribiendo de lo que pas� en Pamplona hace 30 a�os que de determinadas cosas que pasaron hace dos. No significa que no sea interesante o importante, pero tiene que hacerlo la gente adecuada.�El guionista es un antrop�logo sin t�tulo?No. Hace quedar mal a los antrop�logos. Tenemos un inter�s por el ser humano, intentamos entender las cosas: una de las habilidades fundamentales es la empat�a. Comprender a gente diferente a ti. Porqu� son como son. Debes coger todo eso y contar historias. A trav�s de la historias nos entendemos mejor.�Es posible no acercarse a ETA de manera solemne?La putada ah� es que ETA caus� tanto dolor y fue un problema tan terrible que un acercamiento que pueda parecer fr�volo es complicado; evidentemente es una herida muy abierta en este pa�s. Creo que la realidad de la banda terrorista era mucho m�s cutre de lo que se ve habitualmente en la ficci�n. La ficci�n intenta recrear las cosas con cierta solemnidad. Tiene que ver con la necesidad de atrapar al espectador, de generar un relato polic�aco interesante y atractivo. En la banda terrorista nos fijamos m�s en el lado m�s terrible, dr�stico y oscuro de los peores asesinos, pero luego hab�a una cantidad enorme de terroristas que era una pobre gente que hab�a acabado ah�. No los justifico, eh, pero no todos los etarras eran asesinos sanguinarios. Hab�a terroristas de muchos tipos.�En cu�ntas ficciones reconoce 7 vidas?La m�s clara, en A�da, el spin off. Fue mi primer trabajo como guionista. Un grupo de compa�eros guionistas. Muchos de ellos han seguido trabajando. Conozco sus trayectorias, formas de escribir, ciertas influencias. El legado m�s inmediato fue la serie A�da, que estuvo muchos a�os en pantalla. Desarrollada pr�cticamente por el mismo equipo. Era un spin off.�Hay alguna manera de escapar de la frase 'No tengo el chichi para farolillos'?Nosotros escribimos una cosa y nos olvidamos de ellas. Esta frase se qued� un poco en el acervo popular. Un cap�tulo que escribimos hubo que buscar una frase que dec�a el personaje de A�da sin pensar que iba a tener mayor importancia. No nos hac�a especial gracia. La dejamos, no se nos ocurr�a nada mejor, y se qued�. Es curioso. La he visto colgada en las manifestaciones del 11-M, en una pancarta. Hac�a cierta ilusi�n. La palabra farolillos. Tengo una compa�eroa que se llama Esther, que fue la que sac� la palabra farolillos. Hab�a algo parecido que se dec�a: 'No tengo el co�o para ruidos'. Buscamos algo parecido. El personaje era andaluz y buscamos algo que sonara andaluz. Est� bien que una frase tenga tanta �xito.�Qu� 'sitcom' podr�a hacer de una actualidad pol�tica como �sta? A m� me gusta mucho la comedia un poco destroyer. Hay material en Espa�a para hacer muchas comedias. Seguramente, tal y como me gustar�a a m�, no me dejar�an. Hay mucho material. Basta con leer los peri�dicos. Espa�a es un buen decorado para una sitcom. �La voz de Jos� Coronado mejora las frases?Claro. Cuando has escrito la frase y ves como lo dice un actor, sabes si la entendido o no. La voz es una herramienta fundamental. Tus guiones van a parecer mejor. Y al contrario tambi�n. Puede que una escena bien escrita no funcione.�Qu� idea buena no ha resuelto?Llevo tiempo trabajando y espero tener buenas noticias de la historia del fuerte de San Crist�bal, en Pamplona, donde se produjo la fuga m�s multitudinaria de Europa durante la Guerra Civil. Se escaparon 800. Solo llegaron tres a Francia.Un olor de infancia.El olor de la playa de la Malvarrosa. Viv� en Valencia hasta los cinco a�os.�Qui�n es su actor favorito?Hay muchos. Por la versatilidad y la cantidad de cosas que ha hecho, Robert de Niro.�Qu� tipo de ficci�n le resulta sobrevalorada?No soy nada de fan de las ficciones que tratan historias morbosas. El true crime especialmente morboso. La serie del asesinato de la ni�a en Galicia, por ejemplo. Soy incapaz de verlo. Es una cuesti�n personal. Es un ejercicio de morbosidad. No las disfruto.�Cu�l es su insulto favorito?Hay uno que digo a veces: bobo-tonto. Se lo o� hace mucho a tiempo a alguien.