Bouba y Lamine, ambos de Guinea Conakry, han pasado una larga temporada al raso tras ser expulsados este 2026 de un centro de menores de la Direcció General de Prevenció i Protecció a la Infància i l’ Adolescència (Dgppia) al dictaminar la fiscalía que eran mayores de edad, aunque sus pasaportes indican que todavía no han cumplido los 18 años. “Cada martes llegan al hospital de campaña de Santa Anna unas 35 personas nuevas que piden ayuda, de las cuales una media de tres son jóvenes migrantes que han acabado a la intemperie”, explica el rector de esta parroquia de Ciutat Vella, Peio Sánchez. Bouba y Lamine han sido acogidos desde hace unas semanas por esta entidad.“Son chicos más vulnerables porque han estado en un centro y de la noche a la mañana se ven en la calle”, considera Sánchez, quien lamenta el limbo legal en el que se encuentran Bouba y Lamine.Lee tambiénLamine salió de Guinea Conakry poco antes de cumplir los 16; en la embajada de Madrid obtuvo el pasaporteLa cooperativa de abogados Iacta estudia el caso de ambos pues se da la circunstancia de que al acreditar su pasaporte que son menores de 18 años y que aquí están solos no pueden acogerse a la regularización extraordinaria de personas migrantes. “Para que un menor pueda iniciar este proceso debe tener un representante legal, sean sus padres, la Dgppia, o alguien que un juez haya determinado que es el tutor”, especifica Elizabet Ureña, abogada responsable del programa de Migración de Caritas de Barcelona. Pero, por otro lado, la Dgppia dejó de proteger a Bouba y Lamine después de las citadas pruebas de edad de la fiscalía.“Si el sistema funcionara los menores deberían tener el permiso de residencia tres meses después de llegar a España, tal como establece el Reglamento de Extranjería”, señala la abogada de Iacta, Mar Soriano. Tras la emisión del decreto que determinó su mayoría de edad y quedarse sin protección, se presentó recurso en ambos casos, añade Soriano.Lee también“Esta situación afecta a muchos jóvenes, en el 2025 acompañamos a 40 en casos similares, algunos ahora ya son mayores de edad y pueden optar a la regularización extraordinaria, pero otros no”, apunta la abogada de Iacta. Aunque son conscientes de que ni Bouba ni Lamine cumplen los requisitos no descartan iniciar esta vía para visibilizar esta realidad.Lamine relata que partió de Guinea Conakry poco antes de cumplir los 16 sin documentación. Llegó a Mauritania y allí se subió a una embarcación hasta El Hierro, en enero del 2025. Estuvo varios meses en centros de menores de las islas, luego fue acogido por una oenegé y viajó a Madrid donde pidió el pasaporte en la embajada de su país, que indica que nació en febrero del 2009. El itinerario de Bouba fue similar, también obtuvo su pasaporte en la capital (consta que nació en diciembre del 2008) y concluyó su periplo en Catalunya. A las pocas semanas de ser acogidos en un centro del Maresme, tras las pruebas de edad se quedaron en la calle.Periodista.
Jóvenes en un limbo legal
Santa Anna lamenta el caso de personas que no pueden optar a la regularización extraordinaria por ser menores según su pasaporte, pero que la prueba de edad indica que superan los 18 años








