“Hasta la muerte”. Este es el límite que aseguran estar dispuestos a alcanzar Aristotelis Chantzis y Suzon Doppagne, dos residentes en huelga de hambre de Prosfigiká, un histórico vecindario de Atenas okupado desde hace casi dos décadas y uno de los espacios autogestionados más grandes de Europa.
En una Grecia marcada por la precariedad económica crónica y una creciente crisis de vivienda, este barrio organizado en asamblea acoge a más de 400 personas, ahora en riesgo de desalojo ante un proyecto de las autoridades regionales que muchos ven como otro paso hacia la gentrificación del área. Es un asunto candente en un país dónde los precios de los alquileres y para comprar casa se disparan a niveles cada vez más inasumibles para gran parte de la población.












