Salvador Illa expresa el “rechazo frontal” de la Generalitat a la ejecución y defiende “el derecho de los vecinos a vivir en los barrios”. El Ayuntamiento de Barcelona exige parar el desalojo

Centenares de personas están concentradas este miércoles por la mañana ante el edificio de la calle de Sant Agustí 14 de Barcelona, en el distrito de Gràcia, donde está previsto el desahucio de uno de los inquilinos, Txema Escorsa. La concentración comenzó el martes por la noche porque el bloque se ha convertido en un nuevo símbolo de la lucha de los inquilinos en la ciudad: fue comprado por un fondo de inversión en 2023 y desde entonces no se han renovado los contratos cuando finalizaban y los pisos han sido convertidos en colivings: alquiler de habitaciones por hasta 950 euros cada una. El caso es muy parecido al de la Casa Orsola del Eixample, que hace dos años también salvó la presión popular, primero, y la compra por parte del Ayuntamiento y una fundación, en última instancia. Con una crisis de vivienda que parece no tener fin, el martes el Ayuntamiento exigió a la propiedad, la empresa New Amsterdam Developers (NAD), que pare el desahucio. Y este miércoles el presidente de la Generalitat, Salvador Illa ha expresado la “oposición frontal” del Govern al desahucio. “En ninguna ciudad de Cataluña permitiremos actuaciones abusivas contra el derecho de los vecinos a vivir en su barrio”, ha escrito en las redes sociales. “Desde el Gobern estamos actuando contra iniciativas ilegales de la propiedad, que no cumplen la normativa. Hemos activado todos los mecanismos legales para proteger a los vecinos”. Txema y representantes del Sindicato de Inquilinas esperan a la comitiva judicial en la esquina de Sant Agustí con la calle de Còrsega.