Actualizado S�bado,
mayo
23:36La onda expansiva del caso Zapatero amenaza con causar estragos m�s all� del PSOE y del Gobierno. El efecto ser� como el de los terremotos: arrasa en el epicentro y provoca destrozos en los alrededores y, despu�s, a fuerza de r�plicas, tambi�n deja el patio aleda�o como un solar.El vecindario del poder, ese que hasta la fecha ha sostenido a S�nchez, a veces con una sola mano porque con la otra se tapaba la nariz, busca ya c�mo apuntalarse ante la sospecha creciente de que en esta ocasi�n el se�smo puede ser de los que revientan la escala de Richter.Nada m�s saltar a las portadas los 88 folios del auto del juez Calama, las fuerzas muleta del Gobierno saltaron como resortes. Unas m�s que otras, que siempre hay grados y listos y tontos. Hubo quien, en un arrojado cierre de filas, super� en fervor al socialismo m�s galvanizado y hubo quien, m�s precavido, opt� por silbar de perfil.Los m�s dependientes del sanchismo, los que no tienen otro cobijo que los pechos del presidente, se lanzaron sin cautela a la piscina del lawfare a�adiendo al listado de la fachosfera conspiradora a un juez del que, por otra parte, la mayor�a de ellos no hab�a o�do hablar nunca y del que, adem�s, no se tienen referencias de sesgo partidista.El caso es que, apenas unas horas m�s tarde, cuando los medios empezaron a desgranar una por una las cargas de profundidad que, de momento, s�lo esboza el auto, los aguerridos defensores de S�nchez, se vieron obligados a recuperar un m�nimo de contenci�n. En rom�n paladino se dice recoger cable.Y digo defensores de S�nchez porque, aunque no sean muy de an�lisis fino, s� saben que quien les interesa, por la cuenta que les trae, no es Zapatero, que all� se las componga como pueda, sino la mano que les da de comer y hasta les proporciona moqueta y sill�n.El afecto que ahora dicen prodigar al ex presidente es en realidad sobrevenido. Si la memoria no me falla, fue a �l a quien montaron una tangana de �rdago al grito de �no nos representan�, enarbolando lemas como �sin casa, sin curro, sin pensi�n y sin miedo� o �lo llaman democracia y no lo es�.La gente, y sobre todo los j�venes, los mismos que ocuparon Sol, estaba hasta los pelos de la ceja de ZP -entonces no era faro; la cursilada es de nuevo cu�o-, de su empecinamiento en negar la crisis y del hachazo que le dio a la pol�tica social cuando el pa�s ya estaba con el agua al cuello. Tanto fue as� que, apenas unos meses despu�s, los de la derechona ganaron las elecciones y con mayor�a absoluta.Y luego est�n los otros apoyos del Gobierno. Los que saben m�s por viejos que por diablos. Son fuerzas de larga trayectoria que se arriman al �rbol que m�s da en cada momento. Expertas en exprimir limones, anticipan bien el punto en el que el fruto empieza a marchitarse y es conveniente ahuecar el ala. Estas se resisten para poder recoger las �ltimas gotas y ah� est�n, pero el reloj ya les alerta: tic-tac, tic-tac.Menos arrojadas que las primeras, se han apresurado a nadar y guardar la ropa. Abanderan el frente de los cautelosos, del s� pero no, del vamos a esperar, del pinta mal pero ya veremos. Saben que para poner pies en polvorosa y cambiar de huerto siempre hay tiempo. Y, si no, preg�ntenselo a un tal Rajoy que conoce la jugada de primera mano.












