La pedagoga Anna Forés Miravalles (Barcelona, 60 años), directora de la Cátedra de Neuroeducación UB Edu1st de la Universidad de Barcelona, suele repetir como un mantra que “sin emoción no hay aprendizaje”. La frase, acuñada por el neurocientífico español Francisco Mora, es una idea que esta doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación rescata una y otra vez para explicar que el cerebro aprende mejor cuando existe curiosidad, interés y vínculo emocional. La autora de más de 20 libros, como La Resiliencia en entornos socioeducativos y Descubrir la neurodidáctica, conversa con EL PAÍS después de haber participado en Santiago de Chile en el seminario Educar para la vida, organizado por la Fundación Mustakis, y en el Tercer Congreso Internacional SOLFAM, de la Universidad Bernardo O’Higgins, donde recibió una distinción por su trayectoria, en abril. “Solemos pensar en el cerebro como si estuviese aislado del cuerpo, pero no es así. Somos holísticos, por eso tenemos que hacer una educación más integral, donde lo que sucede cognitivamente se relacione con las otras partes de nuestro cuerpo”, sostuvo. Pregunta. ¿Cómo entender la educación desde la neurociencia?Respuesta. La neuroeducación no trae muchas novedades, pero sí enseña por qué hay cosas que funcionan en educación o por qué otras no, así que da esa explicación científica de lo que sucede.P. ¿Qué tan clave es para aprender mejor? R. Cada vez estamos conociendo más sobre cómo funciona el cerebro y de cómo aplicar ese conocimiento en el aula. Es importante saber, por ejemplo, que nuestro cerebro es holístico y multisensorial. Cuando somos muy pequeños ponemos en juego el movimiento, el tacto, el olfato y otros sentidos; pero parece que vamos creciendo y solamente aprendemos escuchando o viendo. Si sabemos que somos multisensoriales y holísticos, ¿por qué vamos fragmentando los aprendizajes?P. Usted decía en una de sus conferencias que se necesita un mundo de menos ego y más eco. ¿A qué se refería? R. Estamos en un mundo que tiende a los individualismos, a los egocentrismos y tenemos que intentar que sea un mundo más eco, donde pensemos más en nosotros y en un nosotros que sirva para que nos apoyemos, nos ayudemos y hagamos posibles que las cosas sean de otro valor. P. ¿Qué papel juega la empatía para evitar la violencia escolar?R. Si yo te reconozco como mi compañera o mi maestra, yo no te voy a agredir porque formas parte de nuestro nosotros. Por eso, invertir en hacer vínculos entre los estudiantes y los profesores, entre las familias y las escuelas, es muy importante para que no haya bullying ni agresiones en las aulas. Lo importante es estar vinculados.P. En Chile, a finales de marzo, un estudiante asesinó a una profesora e hirió a cuatro personas en la ciudad de Calama. ¿Qué está sucediendo con la salud mental de los estudiantes?R. Hoy nos enfrentamos al peaje de todo lo que vivimos en pandemia, que a lo mejor no le hemos dado tanta trascendencia porque hemos tendido a normalizar aquella situación o decir que aquí no ha pasado nada, y sí que pasó. En las casas pasaron muchas cosas y en las escuelas, sobre todo en Chile que tuvo mucho tiempo más confinado que España. Por otro lado, las realidades respecto a la familia han cambiado, pero también en relación con la escuela, el papel y reconocimiento de los maestros. P. ¿Cuáles cambios?R. Ahora, por ejemplo, parece que si un maestro increpa a un niño, el padre estará a favor del niño en vez del estar a favor del maestro. Antes era todo lo contrario y no por un imperativo, sino por un principio de autoridad. Eso lo hemos perdido. Creo también que los padres están muy saturados porque, a lo mejor, tienen dos empleos o porque su situación es complicada. Hoy hay muchos padres que están delegando su función de educar, entonces el poco tiempo que tienen para estar con los hijos, para educarlos, les dejan hacer y esa dejadez, el no marcar un límite, implica que el niño no se sienta reconocido y acompañado. Si no conversamos con nuestros hijos, ¿qué tipo de relación estamos haciendo como familia? Educar pide tiempo en casa y en la escuela, pide vínculo, pide relación. ¿Estamos dando tiempo para vincularnos en casa? Si esto no está pasando, estos chicos y chicas se encuentran sin referentes. Y esa ira, rabia, desencadena ataques que no son lógicos. P. ¿Es el enfoque de punitivo una manera efectiva de evitar la violencia escolar?R. No. Lo más eficiente, incluso como padres, es consensuar la norma, que el niño sepa cuál es la norma, y a partir de ahí, si no la cumple, se tendrán consecuencias. P. En algunos colegios de Chile y de Argentina se reportaron recientemente amenazas de tiroteo, que las autoridades sospechaban obedeció a un reto viral. ¿Cómo enfrentar esto? R. Hay que tener espacios de comunicación con los críos previamente para cuando llegue el momento ya hayas creado un vínculo. Pero si nos hemos perdido con el chupete digital, no pretendamos que la adolescencia venga y nos lo explique.P. ¿A qué se refiere con el chupete digital?R. Se refiere a que muchos padres han delegado en la pantalla la distracción de los niños. Si por cada cosa que necesitan se le da una pantalla, estamos perdiendo otro tipo de relación con nuestros hijos. P. ¿Por qué importa incorporar la educación emocional en los colegios para evitar la violencia escolar? R. Si nosotros hemos trabajado todo el bienestar emocional y los vínculos entre los chicos y chicas, y el respeto por uno y otro, por los docentes y todos los que forman parte de esa comunidad, difícilmente habrá violencia. Ahora, si vivo desde el neoliberalismo, de la individualización, de que yo soy lo importante y que los demás no me importan, eso ya está creando un caldo de cultivo para la violencia.P. ¿Cuál debería ser la respuesta en los casos de violencia escolar?R. Se debe trabajar en el tema de la prevención. Si no lo hemos trabajado antes, entonces tenemos que sentarnos a trabajar en cuál es la línea de acción; pero como comunidad educativa, no con una norma que venga desde afuera. Hay que ver qué es lo más oportuno, pero que la gente se sienta participe. P. ¿Cómo cambiar la emoción desde la cual un estudiante actúa con violencia?R. Normalmente hay que saber qué le duele, porque esta persona si actúa así es por alguna situación que ha vivido o sentido como una necesidad. Realmente, muchas veces -pero no siempre- ha sido un abusado o vivido un abuso, aunque sea psicológico. Hay que ver sus circunstancias, porque muchas veces tienen carencias. P. Y en el mundo en que vivimos hoy, ¿qué habilidades necesitan aprender los niños y los adolescentes? R. Básicamente, la primera de todas sería que no pierdan la esperanza porque les estamos metiendo en un mundo muy distópico, con muchos miedos. Y si yo me creo que no puedo hacer nada, realmente no haré nada. Es importante que ellos no pierdan la esperanza, ni que pierdan la confianza en sí mismos, de que ellos pueden hacer futuro.P. ¿Cómo afecta a la resiliencia que se pierda la esperanza? R. La resiliencia es el realismo de la esperanza. Es entender que esto es lo que hay, que a lo mejor no es la mejor situación, pero que tenemos esa capacidad de proyectar futuro y de posibilitar que haya otros mundos, otras posibilidades.
Anna Forés, experta en neuroeducación: “Vivir desde el neoliberalismo, de que yo soy lo importante, es un caldo de cultivo para la violencia”
La académica de la Universidad de Barcelona y escritora española habla de la importancia de la empatía para evitar la violencia escolar. “Hoy nos enfrentamos al peaje de todo lo que vivimos en pandemia”, dice











