El profesor trabaja para integrar la formación en educación emocional del profesorado con el fin de lograr objetivos como mejorar la convivencia, el bienestar y el rendimiento escolar

El mundo puede ser más empático y menos violento con personas que sean inteligentes emocionalmente. Uno de los cimientos fundamentales para lograrlo es formar al profesorado en esta área para que lo enseñen en los colegios. Con esta

O suscríbete para leer sin límites

inos.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2022-02-17/inteligencia-emocional-estos-son-los-beneficios-para-los-ninos.html" data-link-track-dtm="">asignatura pendiente implementada en los centros escolares, se crearía una red expansiva que tendría su semilla en los niños e influiría en las familias y el resto de personas.

“Hace 30 años nadie hablaba de educación emocional. Estamos empezando, pero los cambios son muy lentos”, afirma Rafael Bisquerra, (Artà, Mallorca, 76 años), psicólogo, pedagogo, doctor en Ciencias de la Educación y catedrático en la Universidad de Barcelona, donde dirige el curso de posgrado en Educación Emocional, además de presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIEEB). “La educación emocional tiene como objetivo contribuir a disminuir los elevados índices de ansiedad, estrés, depresión, violencia o suicidios, además de mejorar la convivencia y el rendimiento escolar”, agrega el experto, también autor de los libros Neurociencia afectiva (Síntesis, 2025) y Explorar el interior (Sentir, 2025), entre otros.