Borja de Madaria es arquitecto por la Universitat Politècnica de València y graduado en Sociología por la Universitat de València. Hoy es profesor asociado en el Departamento de Sociología y Antropología Social de esta última universidad, donde se dedica a la sociología de la educación. Además, ha participado, junto a otros autores, en el proyecto de investigación La reproducción de las desigualdades sociales en el sistema educativo. El mapa escolar de Valencia, centrado en cómo el propio sistema escolar puede acabar reproduciendo desigualdades.PublicidadEn esta entrevista con Público, De Madaria analiza la reciente oleada de huelgas y movilizaciones del profesorado en defensa de la educación pública que se está extendiendo por el País Valencià, Catalunya, la Comunidad de Madrid y Aragón. A partir de ahí, pone el foco en lo que hay detrás de la llamada "libertad de elección de centro", desmonta algunas de sus consecuencias y explica cómo funciona la segregación escolar. También aborda la educación como un terreno de disputa política en el que se juega, en el fondo, qué modelo de escuela —y de sociedad— se está construyendo.Esta semana los docentes han salido a la calle en el País Valencià, Catalunya y Aragón, pero recientemente también salieron en la Comunidad de Madrid. ¿Qué le dice esta ola de movilizaciones sobre el estado de la escuela pública? Estamos viendo el resultado de muchos años de un proceso de debilitamiento del modelo de educación pública por parte de ciertos sectores políticos. Hay representantes y responsables públicos que no creen en la educación pública y, por eso, no están impulsando su crecimiento; al contrario, aunque no siempre se diga de forma explícita. Desde aproximadamente la crisis financiera de 2008–2010, la educación pública ha recibido lo mínimo necesario para funcionar, lo que ha hecho que se vaya deteriorando poco a poco con el paso del tiempo. En mi opinión, las huelgas actuales son consecuencia de esa degradación acumulada durante años, hasta el punto de que el sistema ha perdido su equilibrio. No creo que el problema sea una crisis espontánea del modelo educativo, sino más bien que el propio modelo está siendo llevado a una situación de crisis de forma intencionada. Durante muchos años, hemos puesto a la zorra a cuidar del gallinero, y la huelga pone en evidencia el deterioro de la granja y que nos están robando las gallinas. Los sindicatos de enseñanza denuncian ratios elevadas, falta de recursos y exceso de burocracia. ¿Encuentra continuidad entre esas reivindicaciones y lo que detectaron en su investigación?En cuanto a los recursos y a las ratios de alumnos por clase, hay una queja bastante generalizada sobre el aumento de las tareas burocráticas. Esto no ocurre solo en la educación, sino en muchas profesiones: cada vez hay más controles administrativos y más trabajo de gestión. Es un problema bastante extendido en toda la sociedad. En el ámbito educativo, además, se señala otra cuestión importante: la falta de recursos. En concreto, faltan profesionales de apoyo y medios para atender a alumnos con necesidades educativas especiales. Esto tiene un impacto directo en el clima del aula y en cómo se puede desarrollar la clase con normalidad.PublicidadLa escuela pública es la que más alumnado con necesidades educativas especiales atiende. En la concertada su presencia es menorCuando hay muchos alumnos por clase y además más necesidades específicas, pero menos personal para atenderlas, el trabajo del profesorado se vuelve mucho más difícil y la calidad de la educación se resiente. Esto se agrava porque la escuela pública es la que más alumnado con necesidades educativas especiales atiende. En la concertada hay mecanismos que hacen que su presencia sea menor. Como resultado, la escuela pública soporta más carga y más complejidad, lo que tensiona aún más el sistema.En las protestas de los últimos días se ha hablado de "dignificar la profesión docente". ¿La precarización del profesorado es una consecuencia o una causa de la reproducción de desigualdades en la escuela?La precarización del profesorado contribuye a la segregación escolar, aunque no es el único factor. Cuando los docentes tienen menos estabilidad, menos recursos o peores condiciones, les resulta más difícil atender adecuadamente al alumnado con necesidades educativas especiales. Como consecuencia, esa atención empeora. Al mismo tiempo, algunos centros logran tener menos alumnado con este tipo de necesidades y se "protegen" en cierto modo de esa carga. La precarización del profesorado contribuye a la segregación escolar, aunque no es el único factorEsto favorece que se vaya creando un sistema más dividido: por un lado, centros con menos necesidades y más estabilidad, y por otro, centros —principalmente la escuela pública— que concentran a más alumnado con necesidades educativas especiales. En el caso de la escuela concertada, de forma general, suele haber menos presión en este sentido, lo que contribuye a esa separación progresiva entre tipos de centros. En conjunto, esto hace que el sistema educativo se vaya polarizando cada vez más en función de las necesidades del alumnado, y la capacidad del profesorado para atenderlas influye directamente en ese proceso.PublicidadUno de los debates que hay sobre la mesa es la libertad de elección de centro. En su libro cuestionan su impacto en la igualdad. ¿Esta "libertad" está amplificando la segregación escolar?La idea de "libertad educativa" se usa como un eslogan político, pero no refleja del todo la realidad. Con el modelo de distrito único no hay necesariamente más libertad para las familias a la hora de elegir centro. Lo que sí cambia es que los centros tienen más herramientas para seleccionar al alumnado que quieren admitir. Esto hace que, más que aumentar la libertad de las familias, se refuerce la capacidad de los centros para escoger a sus estudiantes. Es una idea que ha calado mucho en el discurso público y en las familias, aunque se discute su validez.La libertad educativa no aumenta realmente la libertad de las familias, sino la capacidad de selección de los centros sobre su alumnadoDe hecho, en la actualidad, en campañas institucionales sobre el proceso de admisión, el Partido Popular utiliza mensajes como "libertad educativa para todos" o "puedes elegir el centro que quieras", algo que es completamente falaz. Antes también existía esa posibilidad en la práctica. Este concepto de libertad educativa no aumenta realmente la libertad de las familias, sino la capacidad de selección de los centros sobre su alumnado.En la investigación señalan el peso creciente de la educación concertada, una cuestión que también aparece en las protestas docentes de estas semanas. ¿Qué impacto tiene ese modelo en la desigualdad educativa y en el debilitamiento de la escuela pública?En el estudio del mapa escolar en València —aunque no lo hemos actualizado con datos recientes— observamos que la educación concertada tiene un impacto importante en la segregación escolar, al menos en la ciudad analizada. Este efecto se explica sobre todo por la escuela concertada religiosa, que funciona de manera bastante dual. Por un lado, hay centros situados en zonas de mayor nivel socioeconómico, que escolarizan principalmente a familias de clase media-alta o alta, como los colegios de órdenes religiosas tradicionales (maristas, jesuitas, salesianos, dominicos, etc.). Por otro, existen centros religiosos en barrios más desfavorecidos, que atienden a población con menos recursos.La escuela concertada influye en la segregación del alumnado en la ciudad, especialmente la religiosaEste modelo dual contribuye a aumentar la segregación, ya que separa al alumnado según su origen social. La escuela pública, en cambio, tiende a ser más heterogénea y a mezclar más perfiles sociales, aunque también refleja la composición del barrio donde se encuentra. La concertada laica, por su parte, muestra una mezcla intermedia de alumnado. En conjunto, el estudio concluía que la escuela concertada influye en la segregación del alumnado en la ciudad, especialmente la religiosa. Aunque los datos son de hace unos años, no parece que la estructura del sistema haya cambiado lo suficiente como para que las conclusiones sean muy diferentes hoy en día.Una de las conclusiones de su análisis es que la zonificación y los procesos de admisión no son neutrales. En el caso de València, ¿qué mecanismos están favoreciendo que determinados centros concentren al alumnado más vulnerable?La ley educativa actual obliga a que los centros escolares prioricen la admisión del alumnado que vive más cerca, es decir, se da un criterio de proximidad. Esto se aplica a través del sistema de distritos. En el caso del distrito único, como ocurre en València, todo el alumnado de la ciudad recibe la misma puntuación por cercanía, porque todos están considerados "próximos" en términos generales.El problema es que este criterio de proximidad, que debería ser el más importante, acaba perdiendo valor porque casi todo el alumnado empata en puntos. Por ejemplo, si la proximidad da 18 puntos y la mayoría del alumnado los obtiene, ese criterio deja de ser decisivo. En ese contexto, otros pequeños criterios que aportan los centros —como un punto adicional— acaban siendo determinantes para decidir quién entra.Así, aunque en teoría la admisión se basa en criterios objetivos y en la "libertad de elección", en la práctica se produce una situación en la que muchos estudiantes están en igualdad de condiciones y la decisión final queda más influida por decisiones de los centros. Esto implica que no es tanto el alumnado quien elige el centro, sino que los centros acaban teniendo una mayor capacidad de selección. Publicidad¿Hasta qué punto las ciudades españolas están diseñadas para separar a los alumnos por clase social?La situación depende mucho de con qué se compare. Las ciudades mediterráneas históricas suelen ser, en general, menos desiguales que otros modelos urbanos, como muchas ciudades estadounidenses, que presentan niveles de segregación mucho más altos. Sin embargo, en los últimos años, tanto el modelo de urbanismo como la evolución del mercado inmobiliario han hecho que esta situación empeore.Aun así, por tradición, nuestras ciudades no son especialmente segregadoras. Es cierto que existen barrios con mayor o menor nivel socioeconómico, pero la diferencia no es tan extrema como en otros contextos urbanos. De hecho, si se compara la segregación residencial —que es relativamente moderada— con la segregación escolar, se observa que la segunda es bastante mayor. Esto indica que la segregación en las escuelas no se explica principalmente por cómo están distribuidos los barrios, sino por otros factores.En uno de los capítulos habla de "microsegregaciones" dentro de los propios centros. ¿En qué consisten?Las "microsegregaciones" tienen que ver con la capacidad de respuesta del sistema y con las ratios en el aula. Se producen en el día a día de la clase, especialmente cuando hay alumnado con necesidades educativas especiales, pero no hay suficientes recursos para atenderlo. En muchos casos, cuando un alumno no puede seguir el ritmo, se le acaba dando un trato diferente. A lo largo del tiempo, esto genera una brecha importante en el aprendizaje.PublicidadEsto puede ocurrir de forma muy espontánea. Por ejemplo, el alumnado que requiere más atención —a menudo el que más dificultades tiene o el que presenta conductas más disruptivas— puede acabar siendo apartado de tareas normales de clase con pequeñas acciones, como mandarle a hacer recados o tareas secundarias. Aunque se haga con la intención de "darle un respiro", en la práctica se reduce el tiempo de aprendizaje efectivo de ese alumno.Otro caso ocurre cuando entra un profesor de apoyo en el aula. En esa situación, el alumnado con necesidades puede recibir atención dentro del aula junto a sus compañeros. Pero cuando no hay ese apoyo, a menudo se les saca a aulas específicas o de refuerzo, lo que implica que pierden parte del trabajo conjunto con el grupo. Aunque estas medidas buscan ayudar, cuando no hay suficientes recursos, pueden terminar reduciendo el tiempo de aprendizaje compartido y generando estas microsegregaciones de forma no intencionada por parte del profesorado.Tras estudiar durante años el sistema educativo de València, ¿cree que la segregación escolar es hoy uno de los fracasos silenciosos de la democracia española?Sí. La segregación educativa —o, más bien, la desigualdad en las oportunidades educativas en la población española— está contribuyendo a aumentar las desigualdades. En este sentido, es un factor más que incrementa la desigualdad social. Desde esta perspectiva, una democracia debería garantizar la equidad y la igualdad de oportunidades. Por ello, esta situación supone un deterioro de las condiciones democráticas del país y afecta a la convivencia democrática en su conjunto.La desigualdad en las oportunidades educativas en la población española está contribuyendo a aumentar las desigualdadesLa investigación recibió presiones políticas, judiciales y mediáticas. ¿Por qué genera tanta incomodidad analizar la segregación educativa? ¿Hasta qué punto la escuela es un terreno de lucha política?La escuela siempre ha sido un terreno de lucha política. De hecho, uno de los artículos más difíciles de consensuar en la Constitución española de 1978 fue el relacionado con el derecho a la educación (artículo 27). Es un artículo muy extenso porque intentó recoger sensibilidades muy diferentes y llegar a un equilibrio entre posiciones políticas distintas. Esa ambigüedad ha hecho que la educación siga siendo un tema de disputa política desde entonces.PublicidadLa educación es un campo central en la construcción de la democracia y, precisamente por eso, está sometido a múltiples interesesPor tanto, no es que hoy sea más conflictiva que antes, sino que ahora se perciben más claramente los resultados de ese conflicto histórico. El acuerdo educativo de la Transición fue tan frágil que hoy está a punto de reventar, si no lo ha hecho ya. El sistema educativo es un elemento clave en una democracia porque influye directamente en la formación de la ciudadanía. Por eso, es un espacio especialmente sensible a intereses y tensiones políticas.En este contexto, el acceso a la información y a los datos es fundamental para el debate público. Sin embargo, a menudo existen dificultades para obtener datos abiertos y desagregados de las administraciones públicas, que suelen mostrarse reacias a facilitar este tipo de información, incluso cuando tienen la obligación de hacerlo. La educación es un campo central en la construcción de la democracia y, precisamente por eso, está sometido a múltiples presiones e intereses.
Borja de Madaria, sociólogo: "La educación pública ha puesto a la zorra a cuidar del gallinero y nos ha robado las gallinas"
El docente analiza con 'Público' la última oleada de movilizaciones en el País Valencià, Catalunya, la Comunidad de Madrid y Aragón.









